El balón parado le quita dos puntos al Real Valladolid
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El balón parado le quita dos puntos al Real Valladolid

Jeison Murillo, con el tiempo cumplido, puso de cabeza el empate para un Celta que no había tenido apenas llegadas.

Y cuando parecía que el Real Valladolid conseguiría un valioso y trabajado triunfo, el balón parado, una vez más, castigaba en la última jugada por no saber defender un balón colgado al área. Jeison Murillo contrarrestaba el gol de Orellana cuando todo el mundo ya celebraba el fin de la mala racha que arrastra el equipo en las últimas jornadas, pero está claro que el problema de este equipo en la defensa de los centros es palpable.

 

Ya no son errores aislados e individuales, son errores recurrentes jornada tras jornadas y que los rivales saben aprovechar a las mil maravillas. A gol en contra con partido el no descenser parece que dependerá más de un milagro que otra cosa. Orellana adelantó al Pucela y a partir de ahí el equipo se echó atrás, aunque sin pasar demasiados apuros, y como siempre pagó su falta de valentía con un gol en la última jugada; las miradas cada vez se enfocan más hacia el banquillo porque semana tras semana los fallos están en el mismo sitio.

 

Sergio planteó cambios, volvio al 4-4-2 con Weissman y Guardiola y puso en portería a Roberto para dar un cambio en la dinámica, aunque no sirvió de nada. En la primera parte los pucelanos fueron de menos a más, y lograron quitarse el dominio inicial con el que los vigueses pretendían someterlos. Con el paso de los minutos, según los visitantes consiguieron el balón y tejer acciones con ello, las fuerzas se igualaron y las oportunidades llegaron, como la que tuvo en el minuto 16 Weissman tras la presión de Guardiola, un disparo desde la frontal que repelió Blanco. No obstante, no fue un primer acto rico en llegadas peligrosas y el descanso se alcanzó con las tablas iniciales.

 

Sí fue más intenso el segundo acto en el que, desde la salida del túnel, se vio a un Real Valladolid incisivo y con presencia constante en ataque. Los celestes buscaban hacer de las transiciones rápidas su mejor arma pero se topó con un Pucela sólido que minimizó daños. La fortuna se alió con los blanquivioleta en el minuto 59 cuando una falta pelgirosa desde la frontal, botada por Aspas, impactó en el travesaño para mantener el 0-0. 

 

En el minuto 65 Plano estuvo cerca del gol después de un pase atrás de Guardiola, pero su disparo dentro del área fue desviado lo justo por un defensor. Y, en el 70, llegaría el 0-1. Roque Mesa recorrió medio campo zafándose de rivales, Weissman recogió el balón en el borde del área y disparó con potencia para obligar a Rubén Blanco a realizar una estirada e impedir el gol, pero la pelota quedó en el área donde Orellana, atento, marcó. El Celta se volcó en los últimos minutos pero supo el Pucela repeler el peligro en ese tramo final. Hasta que, ya en el descuento, a balón parado, un eférico colgado al área encontró la cabeza de Murillo para el empate definitivo.

 

Con el empate, el equipo sale del descenso y aunque las sensacion del partido no son malas, el mazazo recibido puede generar múltiples dudas otra vez en el momento que parecía que se había levantado.