El Ballet Nacional de España en el Calderón

La crítica de Ágreda en Tribuna de Valladolid.

La propuesta que realiza esta noche el Director del Ballet Nacional, Antonio Najarro, a los espectadores se podría resumir en dos palabras: asimetría y belleza. La propuesta tiene sus dificultades porque todos los intérpretes -bailarines cantaores, guitarristas, hasta el gerente si me apuran-  tienen que estar de acuerdo.

 

Se trata en definitiva de enfrentar el mundo de las ideas que tiene Antonio Najarro y los cuerpos físicos que lo van a realizar. Los bailarines hacen arte con sus cuerpos al compás de la música, al compás del sonido. Porque el sonido es conocimiento que va creando la asimetría. La simetría se ve en y se disfruta durante todo el espectáculo. Se ve en las manos, en los cuerpos, en la escenografía… en todo.

 

Esta noche estamos disfrutando del arte. La grandeza de este espectáculo es que el espectador puede llegar a disfrutarlo sin necesidad de llegar a comprenderlo.  Un bailarín comprende la mecánica de la coreografía a base de repetirlo. Y además lo va experimentando en su cuerpo. Mientras baila va construyendo una metáfora, una historia que resulta bella en los ojos del que mira sin tener que realizar ningún cálculo mental. Solo se tiene que dejarse llevar.

 

Las coreografías de Antonio Ruiz Soler -al que se rinde homenaje-  están basadas en la armonía y el equilibrio y su resultado para decirlo brevemente es agradable y natural a la vista. Me gustó mucho, por aquello de la música en directo, Taranto (La taberna del Toro) cantado por Gabriel de la Tomasa (de casta le viene al galgo) y pudimos disfrutar un rato de la alegría y la tristeza que lleva implícito el flamenco.

 

Quizá es lo que más eché en falta fue la música en directo. Porque la música en directo es propio del baile flamenco y lo hace más bello y  comprensible.

 

Igual que el movimiento de los planetas son todos diferentes pero todos obedecen a las mismas leyes, el movimiento del cuerpo de baile- donde incluyo a bailarines principales y primero bailarines- tiene que ejercitarse sobre el mismo pilar ideado por el coreógrafo.

 

A través de la música surge la invitación para salir a bailar. Esta noche, el Ballet Nacional de España nos ofrece un paseo a través de las coreografías de Antonio Ruiz Soler alguien que comprendió el baile desde una concepción estética global del mundo… como todos los grandes bailarines.