El Atlético Valladolid deja escapar la victoria sobre la bocina ante el Sinfín

A. MINGUEZA
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Los de Nacho González encajaron el definitivo empate a 23 a falta de unos segundos para la conclusión.

ATLÉTICO VALLADOLID: César Pérez, Turrado, Fernando Hernández (7, 2p), Abel Serdio (4), Roberto Pérez, Viscovich (2) y Víctor Rodríguez (3). También jugaron: Javi Díaz (p.s.), Diego Camino, Lorasque, Nico López, Miguel Camino (3), Dujshebaev (3), Serrano (1) y De la Rubia.

 

BM SINFÍN: Ernesto Sánchez, Alberto Pla (2), Alejandro Blázquez (2), Jorge Prieto, Pablo Paredes (3), José Manuel Herrero (2) y Guillermo Ros. También jugaron: Makaria (p.s.), Diego Muñiz, José Antonio Calderón (1), Iván Amarelle (8, 6p), Cristian Postigo (3), Íñigo Jorajuría (2, 2p) y Nikolai Herrero.

 

PARCIALES: 2-2, 4-4, 5-7, 7-8, 8-9, 10-12 -descanso-, 12-13, 15-15, 18-17, 21-20, 22-22 y 23-23.

 

ÁRBITROS: Iniesta Castillo y Martín Soria, de la Comunidad Valenciana. Excluyeron con dos minutos a los locales Turrado (2), Nico López y Viscovich y a los visitantes Diego Muñiz (2). José Antonio Calderón y Nikolai Herrero.

 

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la ida de la tercera eliminatoria de la Copa del Rey. Alrededor de 1.300 espectadores presenciaron el encuentro en el Polideportivo Huerta del Rey.

El Atlético Valladolid se jugará el pase de la tercera eliminatoria de la Copa del Rey en el partido de vuelta. Y eso que pudo haber conseguido, al menos, la victoria, pero las erróneas decisiones permitieron al BM Sinfín gozar del último balón para empatar el encuentro y colocar el definitivo 23-23.

 

Ritmo bajo, muchos cambios, pocos goles e igualdad. Así comenzó un partido en el que ni vallisoletanos ni santanderinos lograron marcharse en el marcador. Aunque estos últimos lo intentaron más, pero los de Nacho González reaccionaron para hacer un empate que predominó durante muchos minutos en el electrónico.

 

Fernando Hernández tuvo mucha culpa de ello, con cinco goles -dos de penalti- que pusieron el punto de calidad. Pero la eliminatoria no estaba exigiendo demasiado. Además, Nacho González aprovechó para dar minutos a los menos habituales, que también gozaron de la oportunidad de ganarse al técnico.

 

Lejos de ello, el desacierto local en ataque y los muchos huecos en defensa permitieron al Sinfín mandar en la primera parte. Bien es cierto que el Atlético Valladolid tuvo dos balones para ponerse por delante, con 7-7 y 8-8, respectivamente, pero no entraron. En el otro lado sí, y eso hizo daño a los azulones, que pudieron irse tres abajo al descanso. Una parada de César Pérez, en la última jugada de la primera parte dejó el mal resultado en solo dos de diferencia (10-12).

 

Y la intervención no quedó como anécdota, ya que el conjunto pucelano apretó tras regresar de vestuarios. Logró empatar a 14 y después tuvo tres balones para ponerse por delante en el electrónico, pero no fue posible. En esta ocasión, la vencida resultó la cuarta y el 15-14 hizo entrar en calor a una afición que poco a poco se vino arriba.

 

Esta circunstancia la aprovechó un Atlético Valladolid que obtuvo una ventaja de dos goles (17-15), ya con los más habituales sobre la pista. A partir de ahí mezcla de jugadores para intentar mantener la renta, que pudo ampliarse a los tres goles unos minutos después, pero perdonó y lo pagó. El acierto visitante, sobre todo de Iván Amarelle desde los siete metros, devolvió las tablas a ocho minutos para el final (21-21).

 

Los continuos penaltis en contra -once en total- desquiciaron a la parroquia local, aunque apareció César Pérez para templar los nervios con una parada -la decimosexta- a Iván Amarelle, que dejó el 22-22. Viscovich sacó el látigo para volver a adelantar a los azulones, que pudieron ampliar la ventaja. La precipitación en la circulación y las excesivas ganas de Dujshebaev por encarrilar la victoria se convirtieron en oxígeno para el Sinfín.

 

El entrenador visitante solicitó tiempo muerto para buscar el empate, pero le salió rana porque sus jugadores perdieron el balón. Otro ataque para el conjunto vallisoletano cuando restaba menos de un minuto, y en este caso fue Nacho González quien paró el partido.

 

Pero el resultado fue mucho peor, ya que los azulones pasaron de conseguir la victoria a encajar el empate (23-23) en los últimos segundos. Un gol de José Antonio Calderón, el primero en todo el choque, dejó tocados a los locales, que mostraron caras de lástima cuando justo después sonó la bocina.

 

Así, el Atlético Valladolid despide el año en Huerta del Rey, aunque no será su último partido de 2016. La próxima semana disputará la vuelta en tierras cántabras, donde deberá ganar o lograr un empate superior al cosechado este miércoles.