El arte del vestido en el Herreriano

La Crítica Cultural de Ágreda en Tribuna Valladolid.

La abuela de la pintora Ángeles Santos (1911-2013)  solía decirle que para ser feliz había que vivir escondida. Un consejo que AS se tomó al pie de la letra. Ahora viendo sus cuadros en la Sala 6 del Patio Herreriano te das cuenta enseguida  como se alejó de los vaivenes de la moda pictórica y sus dictados.

 

El placer sensorial, intelectual y cultural de disfrute que se tiene observando los cuadros de esta Sala 6 es alto. Muy alto. Hay piezas y cuadros de extraordinaria belleza que exigen tiempo para ser  miradas, sacarlas brillo y sustancia. Es obligatorio abrir los ojos para que aparezca el deseo de disfrutar, de saborear todo el placer cromático presente en la exposición. 

 

Me detengo ante los cuadros de Ángeles Santos porque son una mediación simbólica entre nosotros y su mundo. El mundo. Tienen la cualidad de forrajear y alegrar este momento mañanero que se incrusta en la memoria y se convierte en lenguaje escrito.

 

Hoy la fotografía ha suplantado la realidad. Desparecen los álbumes familiares para incrustarse en la memoria SIN del móvil.  Con el riesgo que eso supone de pérdida irreparable en caso de accidente.

 

Por eso los cuadros de Ángeles Santos que tanto me gustan hablan de la nostalgia de un tiempo que acaba convirtiéndose en poesía. Poesía,  nostalgia y viceversa. Por eso es un acierto que el Museo Patio Herreriano ponga el valor estas obras que son de una riqueza difícil de resumir para que el visitante pueda emocionarse viéndolas.

 

La exposición permanecerá abierta hasta el 26 de mayo. Cuando quiera encontrar algo bello solo tengo que entrar en el Patio Herreriano y poner rumbo a la Sala 6. La belleza actualmente no tiene buena prensa. A mí eso me da igual. La belleza siempre ha sido revolucionaria. Los cuadros de Ángeles Santos iluminan la mañana  y la vida. ¿Por qué? Ven y compruébalo por ti mismo.  

 

Ángeles Santos amaba el arte. Su mundo queda al descubierto con las capas que sus cuadros desvelan. Cuadros que obligan al visitante a mirar hacia dentro y buscan un pensamiento propio que pasará a formar parte para siempre del conocimiento.

 

Escribía Francisco Calvo Serraller que no hay que quedarse en lo evidente: el arte dice cosas en voz alta, y otras las susurra en voz baja, y para esto hay que querer afinar el oído, porque  ahí está lo más emocionante de la obra; lo más emocionante de Ángeles Santos.