El archivo de los Martínez-Fortún, con documentos desde el siglo XV, pasa a estar conservado en el Archivo de Valladolid

Se trata de 40 cajas de archivo y más de 2.300 fotografías en varios soportes como placas de vidrio, negativos en película y positivos en papel.

El inmenso archivo de la familia Martínez-Fortún pasa a estar custodiado y conservado por el Archivo Municipal de Valladolid. El Salón de Recepciones del Ayuntamiento ha acogido en la mañana del martes la presentación de este hecho tan relevante ante numeroso público entre el que se encontraba parte de la familia Martínez-Fortún como sus allegados.

 

En el acto han estado presentes el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, así como el director del Archivo Municipal, Eduardo Pedruelo, y Eduardo Martínez-Fortún Medrano, en representación de todos los hermanos de la familia, quien ha confesado que es difícil "no sentir pena al desprenderse de este archivo familiar".

 

La importancia de estos archivos, "que enriquecen el patrimonio común", según Pedruelo, radica en que los documentos aportados aglutinan más de 500 años de historia (desde el siglo XV hasta mediados del siglo XX). La historia de Valladolid y sus gentes se encuentra recogida en 40 cajas de archivo y más de 2.300 fotografías en varios soportes como placas de vidrio, negativos en película y positivos en papel.

 

La primera parte de la documentación comprende desde el siglo XV hasta finales del siglo XIX y en ella se puede observar los archivos familiares de los Docampo, Velázquez, Villafáñez, Muñoz, Barrio, Contreras, Alonso o Santander entre otras, puesto que sus mayorazgos pasaron a formar parte de la familia Martínez-Fortún después de la muerte en 1637 de Lúcas Vázquez, su último poseedor.

 

El segundo bloque abarca desde el último cuarto del siglo XIX hasta mediadios del siglo XX y en él se puede encontrar información sobre los Martínez-Fortún así como de la familia Borbón, Cuba o la burguesía vallisoletana de aquellos tiempos.

 

Eduardo Martínez-Fortún ha reconocido "la importancia" de este archivo que estuvo al cuidado de su tía Maria Luisa Martínez-Fortún durante "cincuenta largos años" donde le gustaba "descubrir en aquellos papeles historias familiares que contabas con muchos detalles". Esos relatos suscitaron el interés de Eduardo que, tras el fallecimiento de su tía, comenzó a husmear en esos legajos. 

 

"La curiosidad se convirtió en un estudio profundo de esos documentos y el tiempo, y sobre todo la importancia del volumen de aquel legado, me llevó a proponer a mis hermanos la eventualidad de su donación y, tras recibir carta blanca, me planteé la posibilidad de ponerlo en manos de profesionales para que se garantizase su cuidado y conservación", indicaba el donante.

 

No fue el sencillo el proceso de decisión ya que hubo muchas dudas tanto por temas legales como por la gran cantidad de documentos y que pudieran acabar en manos no deseadas. "Se fueron disipando cuando visitamos el Archivo Municipal, que nos dejó claro que nunca podríamos tener nuestro legado familiar en mejor lugar. Esas condiciones de conservación son impensables en cualquier vivienda. El director del archivo, Eduardo Pedruelo nos dijo que era un buen lugar para jugar con el juguete de mi jubilación cuando llegue el momento".

 

Eduardo Martínez-Fortún ha incidido en el "respeto casi reverencial" sobre la investigación que ha realizado sobre los documentos "puesto que han tenido importancia para muchas otras personas". El director del Archivo de Valladolid ha agradecido la labor de investigación realizada por Eduardo Martínez-Fortún sobre los archivos "ya que ha facilitado el trabajo, una labor casi de archivero".

 

La historia de la donación "se remonta a un año atrás" según ha indicado el director del archivo, "se empezó a conservar y las donaciones empezaron en junio de 2018, para continuar en septiembre y octubre". Durante noviembre y diciembre se realizó un inventario "de casi 40 folios" y en ese último mes del año 2018 se redactó "un escrito de donación provisional".

 

"Se han descrito más de 400 documentos, con otros tantos en su interior, se está restaurando todo lo que tenga un valor singular y se están guardando los archivos en contenedores especiales de conservación; además, se están digitalizando los documentos más singulares. Tenemos trabajo para mucho tiempo, sobre todo cuando empecemos con las fotografías", comentaba Eduardo Pedruelo. El objetivo es el de "conservar este fondo documental otros 500 años, o más" y también se quiere difundir "en la sala de consulta o internet", concluía Eduardo Pedruelo.