El aparcamiento de Plaza Mayor cierra sus puertas hasta marzo de 2019

Patrimonio podría paralizar las obras hasta analizar los informes recibidos sobre los restos subterráneos de la iglesia de Jesús.

Dos vallas metálicas amarillas al inicio de la calle Manzana, que siguen perfectamente la línea marcada por el paso de cebra y con una señal que obliga a seguir recto colgando de ellas. Esta es la única barrera que separa el tráfico rodado de la Plaza Mayor después de que hoy se haya cerrado definitivamente el aparcamiento subterránero.

 

El semáforo que regula el tráfico a la entrada continúa latiendo en ambar, lo que hasta ayer significaba que los vehículos pueden acceder al garaje, y algunos conductores no conocían el corte y se sorprendían -e incluso enfadaban- cuando intentaban girar hacia la calle Manzana y se encontraban con los dos porteros amarillos que no dejaban entrar a nadie en su discoteca.

 

El párking que va a estar clausurado desde este 22 de octubre y hasta medidados del mes de marzo de 2019, según reza el cartel colgado de otra valla más que se encuentra justo a las puertas de la rampa de bajada al subterráneo. El motivo, las ya conocidas obras de reforma de la entrada y salida de vehículos que cambiarán por completo la estructura de la Plaza Mayor y que han suscitado polémicas entre los vecinos, los comerciantes y los grupos políticos en el Ayuntamiento.

 

La semana pasada parecía que estas obras iban a quedar paralizadas tras la decisión de Patrimonio de congelar el proyecto hasta revisar los informes sobre los restos de la iglesia de Jesús encontrados. Aun así el viernes el alcalde de la ciudad, Óscar Puente, afirmaba que las obras van sin retrasos y que este corte se iba a producir.