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El antiguo y misterioso sanatorio de Viana podría convertirse en una residencia solidaria para ancianos

El abandonado sanatorio de Viana. ELENA TEJEDOR

Francisco Herrero, antiguo trabajador del Banco de Alimentos de Valladolid, presentó su proyecto para personas mayores que no se pudieran pagar una residencia al Ayuntamiento de Boecillo en 2018

El viejo sanatorio de Viana sigue dando de qué hablar. Y es que sin duda este edificio abandonado, tan conocido por las leyendas que le rodean, supone un desafío para todo aquel que quiere llevar a cabo un proyecto allí.

 

¿No se lo cree? Pregúntele a Francisco Herrero, que a sus 72 años, como antiguo trabajador del Banco de Alimentos de Valladolid, lucha desde 2018 por construir en el edificio abandonado una residencia para ancianos necesitados, cuyo coste sería "muy bajo y asequible". Un proyecto altruista que podría dar mucho de qué hablar.

 

Herrero ya tenía iniciadas unas conversaciones con la Caixa de Barcelona y su idea era presentarle también el proyecto al Banco Santander para que pudieran invertir en él, si bien asegura que su idea principal es no demoler el edificio y aprovecharlo todo lo posible, dado que todo este entramado podría suponer cerca de unos 100 millones de euros.

 

¿Y cuál es la idea exactamente? Pues “rehabilitar por completo todo el edificio, reformarlo y acondicionarlo”. Suprimirían la piscina exterior por una “piscina interior con gimnasio en el sótano”. Cuenta con que todas las plantas sean habitaciones y, además, tenía otro proyecto que consistía en “cederle un ala a la UVa, para que los alumnos de medicina y enfermería pudieran hacer allí sus prácticas”, subvencionado el espacio por la misma universidad.

 

En cuanto a los ancianos necesitados Herrero tiene una idea muy clara. Muchas personas mayores no disponen del dinero para costearse una residencia y malviven y esta residencia, por tanto, tendría precios muy bajos y asequibles que solo con su pensión pudieran pagar, además le pedirían una subvención a la Junta de Castilla y León.

 

Todo esto “es sentarse y hablarlo”, asegura, para poder mejorar sus ideas. En 2018 este proyecto no salió para delante porque las negociaciones con el Ayuntamiento de Boecillo, actual propietario del sanatorio, no salieron del todo bien. Se descartó relativamente rápido pero Herrero no se rinde, y sigue esperando a que desde el Ayuntamiento se pongan en contacto con él para poder explicar su idea.

 

Así, dos años más tarde, Herrero sigue luchando por hacer su sueño realidad. Su empeño tiene una razón, tan simple como que él de pequeño vivía en Viana y se acercaba a venderle fruta a los enfermos. Desde entonces 'Paco' para los amigos tiene un cariño a aquel lugar que no quiere olvidar.

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