El amor instrucciones de uso

No se crean que cuando estoy en el escenario disfruto. Aquí arriba no siempre se pasa bien. Me concentro tanto y me meto tanto en mi papel que solo en los momentos de silencio eres dueña de tus actos. Y justo en esos instantes sabes que eres libre. El placer de veras viene siempre después. Mucho después.

Valladolid. Teatro Zorrilla. Frankie&Johnny de Terrence McNally. Dirección: Magüi Mira. Elenco: Esther Acebo y Manu Cuevas. Diseño de escenografía: Magüi Mira. Ayudantia de dirección: Lucas Criado. Diseño de sonido: LACUEVA. Traducción: Magüi Mira y Manu Cuevas. Arte gráfico: María La Cartelera.

 

Una noche una mujer y un hombre tienen un encontronazo. Los espectadores son testigos a través del oído del encuentro amoroso. Justo a partir de ese momento se levanta una piedra donde aparece el pasado. Aparecen los monstruos. Y el coraje. Frankie y Johnny se atreven a confesar su pasado. El espectador comienza a ver a través de sus ojos. A posicionarse. Tiene opinión. Palpa el deseo mutuo, ese deseo que lleva cosido las miradas furtivas de noches de trabajo compartidas en un restaurante.

 

Varias cosas destacan en esta función: la atmósfera adecuada y la fuerza escénica de Esther Acebo y Manu Cuevas. El espectador presiente que si la verdad no tiene valor, nada de los que les sucede a los personajes tiene valor. Porque Johnny desea casi a la fuerza que le vean como una persona honesta, sincera que coge al toro por los cuernos. Pero Frankie sabe que cuando pasas por el infierno sales con las manos manchadas.

 

Sí, se han dejado llevar por la aventura y el mundo se han ensanchado, ahora es más grande y diferente. Suena romántico y llega hasta la butaca del espectador ese momento, esa excitación de compartir un momento especial.

 

El compromiso con el teatro, dice Juan Mayorga tiene que ver con el arte de la imaginación, también con esa capacidad de unir mundos y hacerse preguntas, de provocar reuniones, de juntar actores, directores, ciudadanos y examinar las posibilidades de la vida humana. Compromiso y preguntas es el coctel que propone esta obra al espectador.

 

Dos única pegas. De repente el pasado de Johnny apesadumbra al espectador, creo que esa parte es prescindible, con lo que está pasando sobra. Y la segunda, no es creíble la voz del locutor de la radio-formula. Todos sabemos que es necesario tener por única certeza la sabiduría de la incertumbre y salir a la calle con esa sensación hasta llegar al Bar Abstracto y tomarte un carpaccio de atún y una caña.

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