El alma del reloj suelto de Tordesillas

El reloj de Tordesillas fue construido en Inglaterra por Daniel Forinunt en el siglo XVIII y llegó en barco al puerto de Bilbao hasta recalar en la villa.

Aquí está el alma del RELOJ SUELTO después de la formidable tarea de restauración hecha por la Universidad de Valladolid, institución docente vallisoletana, la cual procedió en 1999 a coronar también las cuatro esquinas del remate del reloj con cuatro piezas únicas alegóricas a las cuatro estaciones, primavera, verano, otoño e invierno.

 

El reloj de la Villa, cuyo soniquete se conoce como el de “Reloj suelto” fue restaurado a costa de la Junta de Castilla y León.

 

Y en estas dos fotografías comparativas, una cómo estaba la maquinaria del reloj hasta 1998 antes de ser retirado, lleno de palomina, atascados sus engranajes, coronillas, ejes y demás piezas que componían su maquinaria y la otra perfectamente recuperado, limpio, engrasado y en funcionamiento.

 

El Reloj de Tordesillas, propiedad del municipio, se encuentra en la tronera mayor de la iglesia parroquial de Santa María y su puesta en funcionamiento supuso un acierto, por el interés demostrado al recuperar parte de lo nuestro a cargo del Ayuntamiento que presidía en aquel tiempo Claudio Cáceres Riesco.

 

A partir de entonces en Tordesillas ya no se podía recoger con fidelidad el dicho: “En este pueblo no hay alcalde, no hay justicia ni hay reloj” en palabras pronunciadas por el que fuera Presidente de la Comisión gestora republicana, Félix de Torres Díez, allá por los años 30, sino que un hito como es el reloj de la Villa volvió a dar la hora, volvió a estar en su sitio dando servicio a la población. Su “tan, tan, tan” mítico no sonó esta vez durante las fiestas de la Peña, salvo el día de la Patrona de la Villa pero sí lo siguió haciendo en el corazón de muchos.

 

Este reloj del que se ha escrito hasta la saciedad fue construido en Inglaterra por uno de los artífices más primorosos de la ciudad de Londres, Daniel Forinunt, en el siglo XVIII y traído a Tordesillas en barco, a través del puerto de Bilbao, y por carro desde aquella ciudad vasca hasta la villa tordesillana. Fue colocado en su tronera y se obsequió a quienes lo subieron con queso, vino, pan y aceitunas.

 

En las dos fotografías se puede ver el alma negra y el alma blanca de un reloj cuyo sonido, tocado suelto, causa estremecimiento al llegar septiembre, con motivo de las Ferias y Fiestas de la Peña, a todos los tordesillanos y mucho más a quienes se encuentran fuera de su Villa.

 

Ya suena el “reloj suelto” como en Ciudad Rodrígo la campana gorda o en cualquier otra localidad su campana especial que marcan las horas del tiempo; el ayer y el hoy engarzados en un sonido emocional, característico e inolvidable.

 

Comentarios

javier hervada 18/10/2020 11:37 #2
Magnifica exposicion sobre el reloj suelto de Tordesillas santo y seña de Tordesillas
JOSÉ LUIS 18/10/2020 11:23 #1
El sonido del reloj es emocional para todos los tordesillanos y si no lo creen , pregunten

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