El acusado de matar a su madre en Parquesol afirma que ella era "consciente" de que se quería suicidar

El jurado se encierra  en la tarde de este miércoles para deliberar una vez que reciba el objeto del veredicto.

"¡Ella era plenamente consciente de que me quería suicidar y no deseaba sobrevivir a mi muerte. Es lo que más quería en el mundo y jamás la habría hecho daño!", son las palabras del presunto matricida del vallisoletano barrio de Parquesol al término del juicio con jurado que analiza si éste asesinó a su progenitora, de 73 años, atiborrándola de medicamentos o bien se limitó a cooperar en su suicidio.

 

César F.M, de 39 años, que se ha acogido al derecho de pronunciar unas últimas palabras, ponía así el broche a las cinco jornadas del juicio celebrado en la Audiencia de Valladolid y que esta tarde, una vez que el jurado reciba el objeto del veredicto, entrará ya en la fase de deliberación para decidir la suerte del reo, que podría ser condenado a 20 años por delito de asesinato, como así solicita la fiscal del caso, o a dos años de internamiento por delito de cooperación al suicidio, tal y como interesa la defensa.

 

La última sesión la han dedicado la acusación pública y la defensora del procesado a exponer sus informes, en el que la primera de ambas partes, en un alegato de no más de media hora, entiende que no le cabe duda alguna de que César F.M. "mató a su madre de forma intencionada, primero mediante intoxicación medicamentosa y luego, en su agonía, ayudado de una almohadón y de algodones que introdujo en su boca", como así corroboran el informe del autopsia y el propio acusado en el momento de su detención.

 

La fiscal, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha rechazado de plano la versión de la cooperación al suicidio porque "ni ella, la víctima, estaba en condiciones de asumir ni comprender ese supuesto pacto ni él tenía verdadera intención de suicidarse a posteriori", afirmación que basa en el primer caso en el hecho de que la anciana, tras el ictus sufrido en 2015, ni entendía ni se hacía entender y, además, porque César no quería morir sino "únicamente llamar la atención".

 

Pero además, la acusadora considera que el delito invocado por la defensa "no reúne ninguno de los requisitos", esto es, "la necesidad de que hubiera una petición expresa e inequívoca de la víctima y, por otro lado, que la anciana sufriera padecimientos insoportables que la llevaran a formular tal solicitud".

 

Para fundamentar la incapacidad de la anciana para sellar con su hijo pequeño un supuesto pacto de suicidio, la fiscal ha hecho mención a varios de los vídeos grabados por el acusado -parte de ellos fueron visionados en el juicio- en los que Sacramento se muestra fría y realiza meros gestos con la cabeza a preguntas "sugestivas" de César en cuanto a si ella quería "irse" con él, sin utilizar nunca la palabra muerte.

 

"¡¿Ustedes creen que la madre iba a permanecer así de inmutable mientras su hijo le trasladaba su intención de suicidarse?, salvo que ella no supiera lo que iba a pasar y desconociera lo que se le avecinaba", ha preguntado la representante del Ministerio Fiscal a los miembros del jurado.

 

De ahí que mantenga la calificación de asesinato, ya que la muerte de Sacramento, a su juicio, se produjo de forma alevosa, "puesto que se encontraba desvalida y sin capacidad de defenderse", y con la agravante de parentesco, a pesar de lo cual mostró una "frialdad increíble". Sí aplica al reo la atenuante de confesión pero no la de embriaguez al no considerar probado que en el momento del crimen se hallara bajo la ingesta de bebidas alcohólicas.

 

ELLA TEMÍA ACABAR EN UNA RESIDENCIA

 

Sin embargo, la defensa mantiene la tesis de la cooperación al suicidio y por ello solicita el internamiento por espacio de dos años de su patrocinado en un centro en el que pueda recibir tratamiento. "Se trata de un enfermo con una enfermedad crónica y por eso pedimos ayuda en forma de internamiento", justifica la letrada.

 

Y es que la representante legal de César considera probado que "la voluntad de Sacramento era la de no sobrevivir a su hijo y él se limitó a facilitarle las pastillas, pero fue ella la que las tomó pues tenía capacidad tanto de movimiento en su lado derecho como de comprender lo que se le estaba planteando".

 

De hecho, la defensora tan sólo encuentra en el pacto de suicidio entre madre e hijo la explicación de este suceso, "pues si faltaba ella, él sabía que quedaba en la indigencia, solo y sin recursos económicos, mientras que Sacramento era también plenamente consciente de que si moría César acabaría interna en una residencia".

 

Ha rechazado que el procesado planificara la muerte de su progenitora por considerarla una pesada carga y atribuye lo ocurrido a una conjunción de factores, tales como el grave estado y padecimientos de Sacramento, que además sufría cada vez más fuertes dolores; el estrés de César derivado del cuidado de la víctima, así como las graves patologías que arrastraba -un trastorno obsesivo-compulsivo y una depresión recurrente- que, obligatoriamente, hicieron mella en su voluntad.

 

"¿Cómo todas esas cosas no van a afectar a su voluntad?", ha interpelado la letrada, quien ha insistido en que su cliente, pese a saber que la eutanasia no está legalizada en España, optó por la cooperación al suicidio de su madre "con el fin de cumplir su voluntad, con el único propósito de ayudarla".

 

La decisión final depende ahora del jurado, que esta tarde podría ya encerrarse a deliberar para emitir su veredicto y decidir el futuro del reo.

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