El aceite de colza y el Jazz

Se abrió la XIII edición del Valladolid Jazz (mucho arroz para poco pollo), con el grupo Patax que sonó fatal el rato que le estuve escuchando. No sonaba bien y por ese motivo dejé de escucharle. El público no se dio por vencido tan pronto y aguantó impertérrito todo el concierto. En el coche camino de casa sonaba Antonio Mairena, ¡uff! qué alivio.

Valladolid. 13 Valladolid Jazz del 4 al 8 de abril. LAVA. Sala Concha Velasco. Patax “Creepy Monsters”.

 

Que es el mejor grupo de jazz que pisa los escenarios españoles, eso no se lo cree José Luis Gutiérrez porque más que lo repita una y otra vez. Qué tiene no sé cuántas visitas en Internet, millones y millones eso no le hace ser un grupo de solvencia. Todo el ruido que genera Internet hace que la gente tenga una expectativa que se ve frustrada cuando les escuchas en directo. Todo el concierto estuvo basado en la necesidad de hacer ruido. El ruido es un auténtico agresor, aseguran los expertos. El que lo sufre siente que lo atacan. Y el organismo tiene que repeler ese ataque para que no se debilite el sistema inmune. Es un exacerbante de enfermedades como el Parkinson, la demencia o la esclerosis múltiple, además de incrementar la mortalidad.

 

Seguro que ayer en Valladolid se produjo algún parto prematuro. Siguen diciendo los expertos que los días que se producen picos de ruido en la ciudad, se incrementan. El concierto resultó el menú de un mal cocinero con ínfulas al que se le pasado de punto el pil pil y que por más que removiera la cazuela, la salsa no era ni densa, ni líquida, sino todo lo contrario. Con las ansias de agradar no se construye un concierto. Decía el percusionista y líder de Patax en La Hoja Parroquial que “con el flamenco, lo afrocubano y el jazz tengo tres pasaportes”. Imagino al gran Philip Larkin de policía de inmigración examinando esos pasaportes, los instrumentos y el iris de los ojos, meter todos los pasaportes en una bolsa de plástico y decirle “sígame hasta el cuartelillo”. Y allí, así, a palo seco, declarar por escrito que eso que hacen es una locura aburrida y que el concierto, alguno lo puede considerra un éxito, la música de fusión que ellos tocan ha nacido muerta y eso debería saberlo José Luis Gutiérrez, y “no vender motos”.

 

Un amigo cuando se convirtió en enfermo crónico, contaba este chascarrillo: ”La operación ha sido un éxito, pero el paciente ha muerto”. La concejala de Cultura y Turismo, presente en el concierto aplaudía a rabiar… plas, plas, plas…

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