El abogado juzgado por estafar a clientes se define como "un jabalí perseguido por una rehala de perros"

El letrado, que se defiende a sí mismo, se declara víctima de una "conspiración" de sus denunciantes y del Colegio de Abogados.

"¡Me siento como un jabalí que va por el monte perseguido por una rehala de perros y que no quiere confrontación!", es la definición esgrimida este jueves por el letrado vallisoletano A.P.F.M. para definir su estado de ánimo ante la acusación de estafa sobre diversos clientes, a los que presuntamente cobró en 2014 cantidades indebidas por honorarios y acabó convirtiéndoles en deudores de préstamos por importe de 5.000 euros que, según sostienen sus denunciantes, nunca les entregó.

 

El letrado, que se enfrenta a una posible condena de entre cinco y diez años de prisión y la inhabilitación profesional durante el tiempo de la condena, como solicitan, respectivamente, el fiscal y las dos acusaciones particulares personadas en la causa, se ha defendido de las distintas imputaciones -se le atribuyen estafa continuada, apropiación falsedad en documento y coacciones-planteando una "conjura o concertación, una auténtica tropelía" que, según sostiene, habrían urdido contra su persona los propios denunciantes y hasta el Colegio de Abogados de Valladolid.

 

Una de las particularidades del presente caso es que el encausado, dada su profesión, ha optado por ejercer también su defensa, y sin embargo ha planteado una serie de cuestiones previas invocando la vulneración de sus derechos fundamentales -a un juicio justo, la tutela judicial efectiva y a un proceso con todas las garantías- que la Audiencia de Valladolid, en un "ejercicio de generosidad", como así ha advertido el presidente, le ha dejado exponer a pesar de que procesalmente ya no era el momento oportuno.

 

En su breve exposición como su representante legal, A.P.F.M, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha insistido en presentarse como víctima de una confabulación de los clientes que le han denunciado auspiciados por el ICAVA, que tiene abiertos contra el acusado distintos expedientes disciplinarios que se encuentran suspendidos a la espera del contenido de la sentencia.

 

El abogado, que ha pedido disculpas ante una posible dispersión de sus argumentos, como así ha ocurrido, por encontrarse "bloqueado y decepcionado" y tras pasar los dos últimos días sin dormir, ha explicado que en el marco de esa supuesta conjura contra su persona ha llegado a presentar numerosas denuncias no sólo contra los clientes que le acusan sino también contra una de las abogadas de la acusación particular por revelación de secretos e incluso contra la propia juez de Instrucción 4 que ha tramitado la causa.

 

En este último caso, el presunto estafador ha justificado la denuncia contra la instructora en el hecho de que ésta no atendió sus protestas el día en el que tomaba declaración a uno de los denunciantes y "sus declaraciones no estaban siendo fielmente transcritas", lo que, según él, podía dar lugar luego a mal interpretar dicho testimonio.

 

"¡Me siento como un jabalí que va por el monte perseguido por una rehala de perros y que no quiere confrontación!", ha llegado a indicar A.P.F.M. para justificar las numerosas denuncias que finalmente había tenido que presentar para defender sus derechos y para mostrar su recta actuación en la relación profesional con los clientes que ahora le sientan en el banquillo junto con el fiscal.

 

Planteadas las previas, desestimadas en su integridad por la Sección Cuarta de lo Penal de la Audiencia Provincial, A.P.F.M. ha comenzado ya a declarar como acusado para defender los honorarios cobrados a sus clientes "pues éstos son libres" y para mantener la realidad de los contratos que hizo firmar a algunos de ellos haciendo constar que les prestaba 5.000 euros, que los firmantes aseguran, sin embargo, que nunca recibieron.

 

Con respecto a la pareja de clientes formada por Roberto G. y María Isabel M, quienes acudieron a su despacho en febrero de 2014 con el fin de solicitar sus servicios para eliminar la cláusula suelo de su hipoteca, A.P.F.M. ha indicado que llegó a prestarles esos 5.000 euros con perspectivas de que su relación profesional con ambos le reportaría pingües beneficios.

 

"Yo tengo una visión mercantilista y quería expandirme de forma muy rápida. Por eso, estos clientes me parecían buenos pagadores porque contaban con numerosas viviendas e hipotecas y comprendí que si les daba un balón de oxígeno podría obtener a la larga grandes beneficios si me encomendaban más trámites", ha resumido el acusado, quien ha atribuido a un "error" el 16 por ciento de interés aplicado a dicho préstamo y respecto de otra cláusula en la que los firmantes renunciaban, en su favor, a todo el importe que pudieran obtener del banco si se anulaba la cláusula suelo.

 

"¡COMO UNA CASTAÑA A UN HUEVO!"

 

El fiscal le ha reprochado también haber fijado a dicha pareja unos honorarios sobre una hipoteca de 214.000 euros, en lugar de hacerlo sobre el importe de la reclamación de la cláusula y por cometer siempre "errores" en favor propio. "¡Los honorarios sobre 214.000 euros en lugar de hacerlo sobre 5.000 se parecen como una castaña a un huevo!", ha recriminado gráficamente el acusador público.

 

El letrado, al que también se acusa de coaccionar a los clientes después de que éstos leyeran más en profundidad los contratos y le pidieran la rescisión de los mismos, ha estado inicialmente acompañado en el banquillo por J.G.O, propietario de la sociedad en la que el primero ejercía de apoderado, al retirar al inicio del juicio los cargos contra él una de las acusaciones particulares.

 

El juicio proseguirá este viernes con la práctica de las pruebas testifical y pericial y los informes de las partes.

 

Además de la condena de cinco y diez años de cárcel y de su inhabilitación por el tiempo de la condena pedidos por las acusaciones pública y particulares, respectivamente, los acusadores solicitan la declaración de nulidad de los contratos suscritos entre el procesado y sus clientes, junto con la devolución a estos últimos de las cantidades entregadas al abogado.

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