El abogado de León de la Riva pide la suspensión del juicio de la 'Comfort letter' alegando una enfermedad

El tribunal se pronunciará al respecto el próximo día 24 de abril, un día antes de la fecha prevista.

El abogado defensor del excalde de Valladolid Francisco Javier León de la Riva ha solicitado la suspensión del juicio por el denominado 'caso de la Comfort Letter', previsto para el próximo día 25 de abril, tras alegar una enfermedad suya.

 

El escrito, según una información de la 'Ser Valladolid' recogida por Europa Press, ha sido presentado esta misma mañana ante la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia Provincial, órgano encargado de celebrar la presente vista oral, y en el mismo el letrado José María Tejerina solicita la suspensión del juicio y presenta para ello certificado de que su defendido se encuentra de baja por efermedad.

 

El presidente de la citada sala y de la Audiencia de Valladolid, Feliciano Trebolle, en declaraciones a Europa Press, ha subrayado el contratiempo que una petición así origina debido a la "apretura de fechas" que sufre su tribunal ante el gran número de juicios ya señalados hasta septiembre y, en cualquier caso, anticipa que la decisión final sobre si la vista quedará o no aplazada se tomará el día anterior al juicio, el próximo martes, 24 de abril.

 

El exalcalde, Javier León de la Riva, se enfrenta a un total de nueve años de prisión y 33 de inhabilitación por las tres cartas de conformidad suscritas en 2008, 2010 y 2011, todas con naturaleza de aval y la última de ellas que comprometía al Ayuntamiento a aportar 100 millones, el 25% del crédito de 400 que la Sociedad Valladolid Alta Velocidad (SVAV) cerró con un grupo de bancos para financiar la operación del soterramiento.

 

Al exregidor, a quien, junto con la pena de cárcel y su inhabilitación, la acusación pública interesa una multa de 7.200 euros y la responsabilidad personal subsidiaria conforme al artículo 53 del Códido Penal, se le imputan tres delitos de prevaricación y otros tantos de falsedad documental, mientras que a sus excompañeros de bancada, el ex concejal de Hacienda, Alfredo Blanco, cuya dimisión como edil hizo efectiva el pasado sábado', y al ex edil de Movilidad, Manuel Sánchez, la Fiscalía de Valladolid pide para cada uno de ellos 24 años de inhabilitación, en su condición de entonces integrantes del Consejo de Administración de la SVAV, como autores de tres delitos de prevaricación pasiva o por omisión.

 

Por su parte, el Ayuntamiento, personado como acusación particular, solicita para León de la Riva una pena de tres años de cárcel y nueve de inhabilitación por falsedad documental y prevaricación administrativa, así como siete de inhabilitación para Blanco y Sández por delito de prevaricación pasiva o por omisión.

 

TRÁMITES OBVIADOS DE FORMA DELIBERADA

 

En sus respectivos escritos, las acusaciones pública y particular coinciden en que tanto el entonces alcalde de Valladolid como los dos concejales delegados obviaron, de forma deliberada, todo trámite, necesario y no efectuaron comunicación alguna acerca de las garantías que, no previstas en el presupuesto municipal, vinculaban al Ayuntamiento.

 

De hecho, recuerdan que la 'carta de conformidad' exige de un determinado procedimiento: el informe de la Intervención, en el que se analizara especialmente la capacidad de la entidad local para hacer frente a las obligaciones que se derivaran de dicha carta; la probación del órgano competente que, de estar prevista la operación en el presupuesto, y no superar el 10 por ciento de los recursos ordinarios recogidos en dicho presupuesto, sería el presidente de la Corporación y, de superar estos límites, el Pleno del Ayuntamiento; la autorización del órgano de tutela de la Junta en los casos de existencia de un Plan Económico-Financiero aprobado, o cuando el nivel de endeudamiento superara el 110 por ciento (en 2010, el 125 por ciento), y la anotación de la operación en la Central de Riesgo del Ministerio de Hacienda, por parte del Ayuntamiento.

 

Los acusadores sostienen que los encausados, conocedores de las exigencias de los bancos, y las consecuencias que para el Ayuntamiento podían derivarse de la asunción de esta obligación, dieron su voto favorable a las condiciones del crédito, entre las cuales, podría decirse que como requisito imprescindible, estaba la firma de la "carta de compromiso", actuando -aunque sólo el alcalde la suscribiera- sin incoar expediente alguno, ni recabar informe de la Intervención o de la Secretaría General y sin conocimiento de la Junta de Gobierno, ni de los técnicos de las concejalías a cuyo frente estaban Blanco y Sánchez, y pese a ello se hizo constar que el Ayuntamiento de Valladolid conocía todos los términos y condiciones.