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Educadores de ACLAD se cuelan en botellones para informar a los jóvenes del riesgo del alcohol y las drogas

Una educadora de Aclad conversa con jóvenes en ls fiestas de La Seca

El programa Epsylon ha atendido en lo que va de año a más de 8.000 jóvenes en Valladolid y provincia informando de los peligros del consumo del alcohol y cannabis.

Son jóvenes como ellos. Por eso que cuando llegan a los botellones o a las fiestas de los pueblos, su presencia no resulta extraña o rechazada. Diez mediadores formados de la ONG ACLAD, a través de su programa Epsylon, han atendido este año a casi 8.000 jóvenes, informándolos de los riesgos que corren con el consumo de alcohol y cannabis.

 

Se cuelgan al hombro sus mochilas, llenas de buenos consejos y sobre todo de información clara que elimina mitos creencias, y se presentan en botellones de la ciudad, o en fechas tan señaladas como la noche de San Juan, en Moreras, o en las ferias vallisoletanas; también en las fiestas patronales de poblaciones como Matapozuelos, Renedo, íscar, La Seca, La Cistérniga, Traspinedo o Medina del Campo.

 

Sonia Martín Escudero, responsable del área técnica de esta organización sin ánimo de lucro constituida en 1979 en Valladolid para ayudar a las personas con problemas de adicción a las drogas, explica que desde la ONG se trabaja en dos vertientes: “Asistir y también evitar”. De ahí surge Epsylon para prevenir, pero también para reducir el daño de los jóvenes que inevitablemente ya consumen alcohol e incluso cannabis.

 

“Epsylon nace en 2005, dentro de nuestro programa de reducción del daño. No podemos esperar a que la gente acuda con el problema, por lo que decidimos anticiparnos”, relata Martín Escudero. “En un principio, el programa iba dirigido a los usuarios de los macrofestivales, y se orientaba al consumo de drogas principalmente, pero poco a poco comenzamos a trabajar con ayuntamientos y la Diputación de Valladolid para actuar en fiestas patronales y botellones”.

 

La media de edad de estos jóvenes que acuden a los botellones ronda los 17 años, aunque la horquilla es amplia, desde los 13 o 14 hasta los 20, explican desde ACLAD. “Elegimos los mejores horarios que es cuando el botellón comienza y no está aún en su momento más álgido”, aclara Elena Rincón, integradora social y una de las responsables del programa Epsylon.

 

“Nuestro objetivo es doble. Nos dirigimos a aquellas personas que aun acudiendo a los botellones con los amigos no consumen, con la intención de retrasar el inicio, y también a aquellos jóvenes que ya consumen alcohol, intentando reducir riesgos”, aclara Rincón, quien se muestra satisfecha por los resultados.

 

“Nos acogen muy bien, la mayoría son muy receptivos, incluso algunos ya nos van conociendo y nos preguntan dudas”. En 2016 se completaron un total de 16 salidas con una atención de 7.500 jóvenes. Este año se duplicará. Los resultados son positivos: El 54 por ciento de los jóvenes encuestados se plantean reducir su consumo de alcohol y el 41% el de cannabis.

 

“Cuando nos acercamos a los jóvenes ofrecemos información clara y objetiva; con material informativo y preventivo, además informamos de ocio alternativo e intentamos desmitificar algunas conductas como dar café para quitar la borrachera, inducir el vómito o que el cannabis es mejor que el tabaco porque es más sano. Insistimos más en lo que no hay qué hacer”, dicen desde ACLAD.

 

TAMBIÉN EN LOCALES Y PEÑAS

 

Asimismo, cuando las citas son importantes, por número de concentración de jóvenes, por ejemplo en la Noche de San Juan, ACLAD instala una carpa informativa donde se desarrollan varias actividades como un juego interactivo, pruebas de alcoholemia para evitar la conducción con alcohol o la lupa de cannabis, que tiene como objetivo comprobar los valores de THC que contiene el porro.

 

 

Asimismo, se incide también en los peligros del consumo de alcohol y las relaciones sexuales de riesgo, por lo que se entregan preservativos. Por último, Epsylon trabaja en el consumo de los jóvenes en locales en Valladolid y en la provincia, especialmente en peñas y otros espacios donde se juntan, principalmente, para beber. Desde ACLAD se ha detectado, asimismo, que en ciertos sectores hay una cierta permisividad de los padres en el consumo de alcohol de sus hijos. “Preocupa más que suspendan en sus estudios a que lleguen a casa borrachos”, sentencian.