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Educación y cambio climático: los ecohéroes del colegio de Pedrajas de San Esteban

CEIP Virgen de Sacedón, en Pedrajas de San Esteban. M. ORTEGA

El CEIP Virgen de Sacedón es uno de los centros referentes en educación ambiental gracias a su ‘Proyecto Salacia’, una iniciativa premiada que ha cambiado el modo de ver la educación en este centro

La educación es la mejor herramienta para cambiar el mundo, un mundo que se muere herido por el cambio climático. Sin embargo, cuatro de cada diez alumnos en España afirma que el calentamiento global no se aborda en las aulas, según una encuesta de Cambridge Assessment,  y solo priman las “acciones puntuales” sobre ello, de acuerdo a un informe de la Red Española para el Desarrollo Sostenible que también indica que las iniciativas que abordan la educación ambiental y el cuidado del medio ambiente dependen en su mayoría de que el centro cuente o no con docentes concienciados.

 

Mientras se esperan cambios en este sentido impulsados por las instituciones, en plena Tierra de Pinares vallisoletana el CEIP Virgen de Sacedón avanza en la materia. Este centro educativo de Pedrajas de San Esteban se sitúa como uno de los colegios referentes en educación y gestión ambiental, aspectos que desde el mismo quieren convertir en “seña de identidad” y un “modo de ver la educación” de forma permanente.

 

Salacia está en peligro, “enfermo” por la contaminación, y la Princesa Ecología tiene que salvarlo.  No puede hacerlo sola, necesita la mayor ayuda posible, incluida la de los pequeños “ecohéroes” de este centro educativo. Esta es la narrativa que crearon los profesores del colegio en el curso 2018-2019 para dar forma al ‘Proyecto Salacia’, apadrinado entonces por el Proyecto Libera de SEO/BirdLife y Ecoembes y bajo el que se relacionan las distintas asignaturas del currículo escolar con la sensibilización sobre el cuidado del medio ambiente y la sostenibilidad.

 

Así nacía la iniciativa coordinada por las profesoras Arantxa Delgado, Rocío Gómez y Olivia Rodríguez, que además de fomentar buenas prácticas en el aula, como la reducción del uso de plásticos o el reciclaje, busca concienciar al resto de la comunidad educativa, a las familias y al municipio, un objetivo que podría parecer tan ambicioso como necesario.

 

Para ello, desde los inicios se utilizan técnicas como la gamificación, que traslada la mecánica de los juegos al área educativo-social. En el aula se realizan así distintas actividades con las que los alumnos superan “misiones cooperativas” que ayudan a cumplir el objetivo, salvar el planeta. “Se trabajan todos los aspectos de la guía docente enmascarados en esta misión y narrativa”, subrayan desde el CEIP Virgen de Sacedón.
 

Una niña pinta un dibujo con el lema 'Juntos por el Clima'. VIRGEN DE SACEDÓN

 

Por ejemplo, los problemas de Matemáticas se abordan desde el relato de residuos de plásticos, el aprendizaje del cuerpo humano se realiza a partir de la construcción de órganos con materiales reciclados, la comprensión lectora se práctica sobre la historia de la ‘Princesa Ecología’ o el enorme pinar que rodea el centro se convierte en otro aula que los niños deben mantener limpia con las recogidas de “basuraleza”. Con estas y otras actividades los niños se convierten en participantes activos y, además, analizan la evolución de sus actividades realizando “ecoauditorías”.

 

APOYO DE LA COMUNIDAD EDUCATIVA

 

Pero no solo el trabajo en el aula es importante. Otro de los aspectos indispensables, como se indica desde el centro, es la colaboración de los padres de familia en esta iniciativa, ya que desde el colegio se requiere también su implicación para la reducción de envases de plástico en los almuerzos que llevan los niños, el mantenimiento de las buenas prácticas en casa o la participación en actividades de animación o decoración relacionadas con el proyecto. Y es que es necesaria esta implicación para “crear hábitos a largo plazo”. “Esto requiere mucho trabajo desde la tutoría, pedimos que se siga esta línea del centro y hacemos mucho hincapié en ello”, señalan desde el CEIP.

 

El apoyo del municipio y del Ayuntamiento también es fundamental para que el centro educativo pedrajero consolide ‘Proyecto Salacia’. En los dos cursos que la iniciativa lleva con vida, se ha creado un nexo con el IES Pinares de Pedrajas, el Ayuntamiento o los negocios del municipio. Una prueba de ello fue la campaña ‘Pedrajas plastic free’, que permitió repartir 300 bolsas de algodón con este lema entre los alumnos y hacer a los establecimientos participantes de esta acción para promover el uso de bolsas de tela.
 

Alumnos con las bolsas de 'Pedrajas plastic free'. CEIP. VIRGEN DE SACEDÓN

 

Asimismo, la colaboración con el instituto se refleja en actividades puntuales como representaciones teatrales o de animación y con el Ayuntamiento en su apoyo para llevar a cabo proyectos como una senda de especies autóctonas en el pinar, donde los árboles albergarán códigos QR que permitan a los paseantes acceder a vídeos explicativos sobre la flora y fauna de la zona elaborados por los alumnos.

 

NUEVA FASE: NATURALIZADODS

 

Esta iniciativa ha cosechado numerosos reconocimientos que han situado al CEIP Virgen de Sacedón como uno de los centros pioneros y referentes en este ámbito. Y es que a partir de ‘Proyecto Salacia’ se han obtenido galardones como el Premio de Buenas Prácticas del Ministerio de Educación y Formación Profesional en la categoría de Gestión Medioambiental y Sostenibilidad, el sello Ambiental de Centro Educativo Sostenible de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León o ‘Escuelas Naturales por el cambio’ de SEO/BirdLife.

 

Ha obtenido el Premio de Buenas Prácticas del Ministerio de Educación o el Sello Ambiental Sostenible de la Junta de Castilla y León

De hecho, este último premio nacional –el centro fue uno de los tres ganadores- permite al colegio de la villa piñonera no solo continuar con el proyecto, sino también ampliarlo. El reconocimiento fue otorgado al colegio en abril de 2020, si bien la pandemia atrasó el inicio de las acciones acordadas.

 

Ahora, a pesar del curso incierto que avanza, el equipo del centro educativo se involucrará en poner en marcha la nueva fase, denominada ‘NaturalizadODS’. Tras convertir la escuela primero en un “buque-escuela” que quería eliminar los “mares de plástico” y luego en un bosque que también debía ser salvado, el centro ejecutará este curso un plan de adaptación al cambio climático.

 

Así, los alumnos y profesionales del centro se verán involucrados en distintas acciones vinculadas a la naturaleza y medidas de fomento de la biodiversidad, así como el edificio y el patio sufrirán cambios con la incorporación de nuevos espacios. La implementación de estas novedades servirá después para desarrollar una guía para la adaptación al cambio climático que ayudará a otros centros a dar este paso.

 

En concreto, según explican desde el CEIP, en el colegio pedrajero se crearán espacios para el fomento de la biodiversidad con la inclusión de plantas, cajas nido o un huerto escolar, entre otros, que permitan a los niños “actuar, observar e investigar”. Para ello, se reutilizarán materiales del entorno, creando también estructuras que permitan albergar diferentes texturas o paredes vegetales. Otras de las acciones que se pondrá en marcha será la canalización del agua de lluvia para el riego o la instalación de una zona de avistamiento de aves en la zona del pinar, una actividad para la que recibirán el asesoramiento de SEO/BirdLife.

 

El CEIP Virgen de Sacedón es uno de los tres centros españoles que realizará una adaptación climática para crear una guía que pueda servir de referente y ayuda a otros espacios educativos

 

Igualmente, se instalará en el patio una caseta bioclimática que servirá de aula de investigación y de exposiciones. Se trata de un pequeño espacio que se construirá con madera de pino sostenible y que destacará por estar cubierto de paredes vegetales que  “reverdecerán el ambiente, para fomentar que haya más pájaros y más insectos”.

 

“Queremos que los niños sean los protagonistas. Se encargarán de hacer algunas de estas instalaciones, tendrán que investigar, observar, hacer un seguimiento, guías… y a partir de estos proyectos podrán trabajar asignaturas como Matemáticas, Plástica, Música o Ciencias, entre otras”, subrayan desde el centro.

 

Foto denuncia realizada en un rally fotográfico en el pinar. VIRGEN DE SACEDÓN

 

Otra de las novedades de la nueva extensión de la iniciativa será hacer hincapié en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que ya se abordaban desde el inicio de ‘Proyecto Salacia’, pero sobre los que ahora se trabajará más a fondo para también incluirlos como seña de identidad.

 

Todo ello estará supervisado por SEO/BirdLife y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y se concluirá en febrero de 2021, si bien la instalación en general permitirá realizar diversas actividades a posteriori. “La idea es que todo esto se integre en la vida normal del centro y que toda nuestra actividad educativa gire a su alrededor”, recalca el equipo del colegio, que va renovando profesores pero mantiene esta línea intacta y ya recogida en el Reglamento de Régimen Interior.

 

Con estas acciones avaladas por entidades públicas y privadas del ámbito local, regional y nacional, el CEIP Virgen de Sacedón apuesta por la innovación educativa y el trabajo en comunidad, así como por formar a futuros ciudadanos con “sentido crítico y con espíritu reivindicativo y de participación ciudadana”. 

 

Y es que desde estas aulas también se moviliza a los alumnos dentro del centro en fechas “significativas” como las manifestaciones por el clima: “Que los niños ejerzan como ciudadanos responsables y participativos es otro de nuestro objetivos, también que sepan desarrollar su capacidad de decisión, que sientan que su papel es importante dentro del centro y la sociedad, que sepan que puedan hacer algo para cambiar el mundo”.

 

La concienciación de alumnado ha sido evidente, según el equipo docente que se encuentra detrás de este cambio del centro educativo. Aunque en algunos alumnos cala más y en otros menos, estos profesores con ansias de formar ciudadanos activos no cesan en su ímpetu por impulsar a los niños a pensar, proponer sus propias ideas y promover el cambio. Lo que un día nació como un prometedor proyecto, hoy pretende ser el “modo de ver la educación” en este colegio enclavado en Tierra de Pinares, donde los profesores van y vienen, pero este modelo luchará por prevalecer.

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