“Echo muchísimo de menos el fútbol sala de élite en Valladolid y en Castilla y León”

Fernando Gutiérrez Lumbreras, árbitro internacional, colgó el silbato en 2016, después de despedirse de las pistas en la final del Mundial de Colombia y recibir el Piñón de Oro en su ciudad.

Gutiérrez Lumbreras muestra una tarjeta en la final del Mundial

El reconocimiento de toda una ciudad hacia una persona siempre es algo bonito, pero más cuando quien recibe el premio tuvo que abandonarla. Es el caso de Fernando Gutiérrez Lumbreras (Valladolid, 1970), árbitro internacional de fútbol sala que colgó el silbato en 2016, después de tres décadas como colegiado.

 

Los finales son tristes, pero la vida quiso que el de Fernando como árbitro tuviera un toque dulce. Acabada la temporada en España, allá por el mes de junio, tras pitar un Barça – Magna parecía que su carrera acabaría ahí, ya que por edad no podía seguir en la Liga Nacional de Fútbol Sala. La vía internacional era lo único que le quedaba y el Mundial de Colombia resultó la mejor de despedidas.

 

En el máximo campeonato a nivel de selecciones, el colegiado vallisoletano dijo adiós al arbitraje desde lo más alto: dirigiendo la final entre Argentina y Rusia. Un premio para el vallisoletano, que pitó el partido “más importante” de su trayectoria. Aunque no fue el último reconocimiento, puesto que en el pasado mes de diciembre recibió en el Ayuntamiento de su ciudad el Piñón de Oro, algo que no se esperaba.

 

-PREGUNTA: ¿Cómo se sintió al recibir el Piñón de Oro?

 

-RESPUESTA: Súper orgulloso. Recibirlo en Valladolid, en mi tierra, donde empecé con 16 años… Me sentí agradecido de que se acordasen de la figura de los árbitros. Se nos juzga por los errores y somos humanos.

 

-P: ¿Qué se le pasó por la cabeza cuando se enteró?

 

-R: Fue una sorpresa tremenda. Es un premio asociado a gente del mundo de la cultura y supuso una alegría para mí.

 

-P: ¿Se acordó de alguien en particular?

 

-R: De mi familia, de los que en el día a día sufren por mí. Cuando empecé, mi madre siempre tenía una palabra de ánimo. Después, cuando ya era más profesional, mi mujer y mis hijos han sido muy importantes. Sobre todo con el Mundial de Colombia, donde estuve un mes. Si no tienes ese apoyo, pierdes un poco la cabeza.

 

-P: También sería una alegría tremenda despedirte en un Mundial…

 

-R: Sí. Se dio la casualidad porque he sido internacional hasta el 31 de diciembre. Solo podía ir un español y al final fue el veterano, o sea yo. Aunque he ido fino ‘filipino’ (risas).

 

 

-P: ¿Esperaba pitar la final?

 

-R: He pitado los dos partidos más importantes: el inaugural y la final. España cayó en cuartos y las opciones aumentaron. Cuando me enteré, me di un abrazo enorme con el compañero uruguayo.

 

-P: ¿En qué pensó?

 

-R: Sientes presión. Deseé que todo saliera bien y que no tuviera problemas. A partir de ahí, empecé a preparar todo porque no era un partido fácil, ya que Rusia tenía a muchos brasileños nacionalizados.

 

-P: ¿Fue su mejor momento?

 

-R: Sí. No había tenido uno tan importante desde el 1 de enero de 2006, cuando salí en la lista de FIFA.

 

-P: ¿Qué ha supuesto representar a España a unos niveles tan altos?

 

-R: He notado mucho cambio al salir fuera. Es una responsabilidad muy grande.

 

EXPERIENCIAS

 

-P: Después de más de tres décadas, habrá vivido muchas experiencias. ¿Cuál ha sido la decisión más controvertida en un partido?

 

-R: Ocurrió en una Copa de España en Santiago de Compostela. Jugaba el equipo local contra ElPozo y hubo un gol fantasma a favor de los gallegos. No lo pude ver porque me tapó el portero y mi compañero estaba más lejos. En ese momento, sin saber nada, conocíamos que erramos. El pabellón se puso a gritar, vimos a los directivos con caras serias… Fueron momentos muy duros y lo pasas mal. Te llevas un palo gordo, sobre todo porque influyó en el marcador.

 

 

-P: También se las habrá visto con muchos jugadores que son complicados de dirigir.

 

-R: Los jugadores son muy listos. Como el árbitro sea novato, le van a tirar la caña para ver lo que pueden conseguir de él. Trabajamos con que nos van a probar. Los más difíciles son los habilidosos, que no sabes si cuando caen al suelo es por una falta o por la inercia. A mí me costaba mucho también cuando había un pívot grande, porque eso provocaba que el rival pusiera a un cierre del mismo estilo. Juegan mucho de espalda a la portería y cuando se da la vuelta es complicado ver todo.

 

-P: ¿Cree el colectivo arbitral ha evolucionado?

 

-R: Esto ha cambiado muchísimo. Antes era todo más técnico y ahora se ha equiparado. Me preparaba quince días antes y las pasaba sin problemas. En la actualidad es muy importante y hay dos controles, uno el primer fin de semana de agosto y otro en enero. También ayuda el tema de los vídeos, en el que se pueden ver los errores para mejorar.

 

MUCHO POR CRECER

 

-P: ¿Echa de menos que el fútbol sala tenga más peso en Valladolid?

 

-R: Siempre ha tenido una tradición tremenda. Con el Valladolid y el femenino se colocó arriba. De hecho, vine a pitar algunas veces a las chicas porque pertenecía al comité madrileño. Pero hay que hacer algo porque al final se muere. Echo muchísimo de menos el fútbol sala de élite en Valladolid y en Castilla y León.

 

-P: ¿Qué cree que se puede hacer para que sobreviva este deporte?

 

-R: Tenemos que tirar todos de él hacia arriba. Si la selección gana, salimos en todos los medios. Los árbitros también intentamos que todo salga bien. Debemos remar.

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