Durero, Miró, Brossa y Vicente Escudero, protagonistas de las exposiciones en las salas municipales de Valladolid

La Salas Municipal de Exposiciones del Museo de Pasión, de las Francesas y de la Casa Revilla, ofrecen este fin de semana, la posibilidad en introducirse en la historia y las creaciones de cuatro creadores imprescindibles en las artes.

En la Sala Municipal de Exposiciones del Museo de Pasión de Valladolid, puede contemplarse la exposición “DURERO. El artista y su tiempo”. La exposición recoge una selección de los grabados más representativos del artista, desde sus primeras obras anteriores al año 1500 hasta su apogeo ya a principios del siglo XVI, que ponen de relieve su maestría y su búsqueda constante de la belleza absoluta. Entre las piezas expuestas, encontramos títulos emblemáticos como el Gran carro triunfal de Maximiliano IMelancolía I El caballero, la muerte y el diablo. La exposición reúne imágenes de temáticas variadas: grabados religiosos (La Sagrada familia con tres liebresSan Jerónimo en el bosque San Eustaquio), pintorescos (Cerdo monstruoso de Landser) mitológicos (Lucha entre Hércules y Caco), alegóricos (Escudo de armas con calavera) y retratos (Willibald Pirckeimer El cardenal Alberto de Brandeburgo), entre otros.

 

De hecho, Durero hizo del grabado un arte mayor a comienzos del siglo XVI e influyó, con su obra gráfica, en todo el arte europeo hasta nuestros días. A partir de sus grabados, la muestra además estudia la relevancia del contexto político, social y económico que encumbró al artista y que, en definitiva, ha acabado configurando la Europa actual. La muestra pone el acento en la influencia de los banqueros y prestamistas alemanes, en las monarquías europeas y en la Iglesia, y con ello en la conformación de la política de Europa y del Nuevo Mundo. También destaca aspectos imprescindibles de ese momento, como la aparición de la imprenta que revolucionó, entre otros, la técnica del grabado; el peso de la religión en todas las esferas, así como la pugna entre catolicismo y protestantismo con la aparición de Lutero. En suma, la muestra aborda la historia del viejo continente en el momento en que transitaba del mundo medieval al Renacimiento. La exposición permanecerá abierta hasta al 24 de noviembre de 2019.

 

“MIRÓ y BROSSA. 100 AÑOS.  Que se presenta en la Sala Municipal de Exposiciones de las Francesas, muestra con ocasión del centenario del nacimiento de Brossa la excelente relación personal y artística entre Joan Brossa y Joan Miró. La obra del poeta, más reconocido en su faceta como artista plástico, se muestra en paralelo a la de Miró, en una reflexión sobre la influencia que la poesía, la palabra y la semiótica tienen en la creación plástica de Joan Miró. Brossa, uno de los más activos integrantes del grupo vanguardista Dau al Set, conoce a Miró en 1941 gracias a la amistad que unía a Brossa con el también poeta Foix. La relación entre Miró y Brossa se estrecha con el paso de los años y serán numerosas las colaboraciones artísticas que llevarán a cabo conjuntamente. La buena relación que se establece desde entonces se manifiesta en numerosos libros, como 'Oda a Joan Miró' (1973) y 'Tres Joans' (1978) un libro homenaje a los tres Juanes: Miró, Brossa y Prats y que forman parte de la exposición.

 

Miró y Brossa 100 años se articula en torno a la figura de ambos artistas de manera independiente y a la interrelación que se establece entre ellos, así como al diálogo con otros artistas que configuran el panorama artístico contemporáneo en la segunda mitad del siglo xx.  La exposición permanecerá abierta hasta el 1 de diciembre.

 

En la Sala Municipal de Exposiciones de la Casa Revilla de Valladolid,  se presenta la exposición “VICENTE ESCUDERO. Bailarín y bailaor. Testimonios de un creador vallisoletano y universal” En la muestra, en la que además de volver a poder ver los dibujos que Joan Miró tanto admiraba, y que son patrimonio del Ayuntamiento de Valladolid, se ha querido analizar la figura a este vallisoletano universal, con una dimensión, más profunda, en la que puede contemplarse la importancia y la trascendencia profesional y mediática de Vicente Escudero en las décadas de los 20 a los 50 del pasado siglo. En la exposición se pueden ver también recortes de prensa nacional e internacional, programas de mano de los grandes teatros, una selección de documentales y películas en las que participo, sin olvidarnos de su vida, de su decálogo, de sus amigos y sus frustraciones.

 

Bailaor, bailarín, coreógrafo, pintor, escritor, cantaor, conferenciante, actor. Vicente Escudero fue un hombre del Renacimiento en pleno vanguardismo del siglo XX. Fue un bailaor excepcional que recuperó, las esencias del primitivo baile flamenco. Montó la obra cumbre de la música española: El amor brujo del maestro Falla. Gozó como pintor de la amistad y el respeto de los artistas que abrieron de par en par las puertas de la modernidad en las artes plásticas. Su prosa era amena y precisa. Pocos conocían el abanico de cantes flamencos como él. Como conferenciante, subyugaba por la seriedad de sus planteamientos y los rasgos de humor con que salpicaba sus charlas. Decía muchas verdades que no a todos gustaban. Como artista tenía ese magnetismo personal que distingue a los genios.

 

Era a la vez heterodoxo revolucionario y puritano ortodoxo. Defendía la pureza del flamenco primitivo al tiempo que interpretaba una seguiriya que etiquetó como “gitana”, pero que era un baile descaradamente cubista. En su día se dijo de él que era en el baile español lo que Picasso en la pintura y Falla en la música. Y lo fue. La exposición permanecerá abierta hasta el 27 de octubre.

 

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