Dos errores del Real Valladolid regalan la victoria al Nàstic

La impotencia del Pucela. LA LIGA

El fallo de Becerra en el primer gol y la pérdida en el centro del campo que acabó en el definitivo 1-2 lastraron a un conjunto blanquivioleta que mereció más.

REAL VALLADOLID: Becerra; Moyano, Rafa (De Tomás, min. 72), Guitián, Álex Pérez (Drazic, min. 46), Ángel; André Leão (Lichnovsky, min. 80), Jordán, Míchel; Juan Villar y Jose.

 

NÀSTIC DE TARRAGONA: Reina; Suzuki (Lobato, min. 51), Xavi Molina, Iago Bouzón, Perone, Mossa; Tejera, Juan Delgado (Zahibo, min. 46), Madinda (Ferrán, min.83); Manu Barreiro y S. Emaná.

 

GOLES: 0-1, minuto 38: Perone; 1-1, minuto 54: Juan Villar (p.); 1-2, minuto 74: Manu Barreiro.

 

ÁRBITRO: Eriz Mata, asistido en las bandas por Vázquez Alvite y Sánchez Rojo. Mostró tarjeta amarilla al local Lichnovsky a los visitantes Suzuki, Lobato, Reina y Xavi Molina.

 

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la Jornada 31 de LaLiga 1|2|3. 7.289 espectadores presenciaron el encuentro en el Nuevo Estadio José Zorrilla.

Ni jugando decente el Real Valladolid obtiene tres puntos. Frente al Nàstic de Tarragona no mereció perder, pero en esta Segunda cada error se paga caro. Así lo sufrió con el fallo de Becerra y la pérdida en el centro del campo cuando el Pucela se había volcado y jugaba con defensa de tres.

 

Porque los de Herrera salieron mucho más metidos que sus rivales; mordieron en la presión y buscaron rápidamente la portería rival. La maquinaria comenzó a calentarse y los acercamientos cada vez eran más peligrosos. Jose fue el primero que probó a Reina, con un disparo desde la frontal del área, poco después de que el intento de Juan Villar saliera desviado

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La defensa de 3 más los dos carrileros la comprendió mejor el Pucela, que tuvo un comienzo plácido atrás. Aunque pasado el ecuador de la primera mitad el Nàstic tuvo la más clara, en un remate de cabeza que sacó Míchel prácticamente bajo palos.

 

El susto hizo reaccionar al conjunto blanquivioleta, que volvió a rondar el área tarraconense. Lo hizo con peligro, pero sin lograr el objetivo del gol. Y es que debía meter una marcha más para ello, puesto que su rival empezó a despertar.

 

Momento para calmar el partido, recuperar la pelota y seguir avanzando con ella. Hilando fino llegó la más peligrosa por el bando local. Villar asistió a Ángel, quien chutó con la diestra -su menos buena- y obligó a Reina a repeler el balón, que le llegó con fuerza.

 

Pero esto es fútbol y, pese a tener el control, un fallo te condena. Así le sucedió a Becerra en una falta colgada por Tejera, en el que el portero no midió bien y Perone aprovechó el error para marcar a placer. El portero, hundido, de rodillas, fue testigo de la celebración visitante.

 

Aunque intentó reponerse justo después, con otra gran ocasión de Villar. El cabezazo del onubense pasó por delante de la portería de Reina y salió lentamente. Otra más para la rabia, porque el Real Valladolid no mereció irse perdiendo al descanso.

 

Ambos entrenadores movieron ficha antes del inicio de la segunda mitad. Herrera borró la defensa de cinco, sacrificó a Álex Pérez y metió a Drazic arriba. Con el 0-1 y habiendo 45 minutos por delante, era necesario; y le salió bien. Los ataques eran más peligrosos y el Pucela se encontró mejor.

 

En un centro desde la derecha, Xavi Molina empujó a Villar para impedirle rematar y Eriz Mata ni se lo pensó: penalti. Era el segundo consecutivo a favor del Real Valladolid, después del de Alcorcón, y acabó siendo el segundo seguido transformado por el onubense.

 

Le quedaba tiempo de sobra al conjunto blanquivioleta para culminar la remontada; concretamente, 35 minutos. Y es que con el 1-1 el partido pasó a tener únicamente color local. Hiló todavía con más peligro y mucho más cerca de la meta rival, con esa marcha adquirida.

 

Pero el Nàstic no se arrugó y apretó para poner en apuros al Pucela. Manu Barreiro y Madinda avisaron antes y después de que el Pucela fuera a por todas. Rafa, lesionado, tuvo que ser sustituido y Herrera dio entrada a Raúl de Tomás para jugar con un 1-3-4-3.

 

De nuevo, un fallo, esta vez en el centro del campo, condenó a los blanquivioletas. Manu Barreiro se quedó solo ante Becerra, picó el balón y subió el 1-2 al marcador. Un jarro de agua helada para un equipo que casi hasta mereció la victoria.

 

La suerte le dio la espalda, aunque continuó intentándolo. Jose se revolvió con soltura en el área y, desde la izquierda, cruzó demasiado el disparo. De Tomás la tuvo ya en el añadido, pero no acertó a peinar un centro frontal de Guitián.

 

Encerró el Real Valladolid al Nàstic en su área durante todo el tiempo extra, pero el gol no llegó. Así las cosas, finalmente, se quedó con cara de tonto tras perder por dos fallos un partido que tenía controlado.