Dos de los trece muertos por ahogamiento en Castilla y León, de Valladolid
Cyl dots mini

Dos de los trece muertos por ahogamiento en Castilla y León, de Valladolid

Río Pisuerga.

El perfil del ahogado en Castilla y León es el de varón de entre 50-55 años, generalmente por no saber nadar.

El drama y la desesperación pueden estar escondidos a la vuelta de la esquina. La muerte acecha en cualquier lugar, incluso en aquellos donde estás feliz y sientes que nada puede pasarte. Es especialmente ahí, cuando no estás en guardia el momento en que puede aparecer. El agua, el mar y el verano no vuelven a ser lo mismo. Y es que, como dijo Peter Sandman, un estudioso de los fenómenos de riesgo, “los peligros que producen miedo a la gente y los peligros que matan a la gente son muy diferentes”.

 

Trece personas han fallecido por ahogamiento en Castilla y León según la Federación de Salvamento y Socorrismo; dos de ellas de la ciudad de Valladolid. Ambos murieron en las inmediaciones del río Pisuerga. El primero falleció el pasado mes de enero y, el segundo, se cayó al mismo el pasado mes de mayo.

 

Normalmente pensamos que la muerte por ahogo pertenece a un niño ya que logra una mayor trascendencia en los medios de comunicación, pero la realidad es distinta. “El perfil del ahogado en Castilla y León es el de un varón de 50 años”, ha contado Jessica Pino, responsable del informe nacional de ahogamiento que elabora la Real Federación española de Salvamento y Socorrismo. Lo que más le preocupa a la Federación de Salvamento y Socorrismo de Castilla y León es la educación de la gente en este ámbito puesto que no saben cómo y dónde bañarse. “Hay algunas personas que incluso no saben nadar y ello impide que ante una situación de peligro sepan actuar”, ha añadido Pino.

 

Las comunidades de interior difieren de las de costa porque las muertes que se producen en los lugares que no tienen mar son más raras y especiales. “7 de los 13 ahogamientos se han producido en ríos. No por mala imprudencia por parte de los bañistas, sino por caídas accidentales en espacios que no estaban lo suficientemente habilitados”, ha explicado Jessica Pino.

 

Para evitar ahogamientos la Federación recomienda ser prudente y conocer el lugar en el que nos bañamos. “Hay que tener en cuenta la profundidad de las piscinas y, especialmente de los ríos, si nos tiramos desde una zona rocosa”, ha explicado Pino. Lo más recomendable es acudir a un lugar con vigilancia ya que la mayoría de las muertes se producen en las zonas que no la hay. Las imprudencias pueden pagarse. “Hay que hacer caso a los socorristas porque tienen autoridad y conocen la zona. No están para molestar, lo que pretenden es evitar un ahogamiento”, ha argumentado Pino.

 

La única zona en la Provincia de Valladolid habilitada para el baño es la playa de las Moreras que además cuenta con vigilancia y socorrismo. La zona está habitada con chiringuito, baño y duchas lo que convierte a la capital de Castilla y León en una ciudad 'semi-marítima'. Esta peculiaridad convierte a Valladolid en una localidad diferente puesto que no todas las ciudades de interior cuentan con una playa a la que poder acudir cuando acarrea el calor de verano.

Noticias relacionadas