¿Dónde pasa la noche un sin techo en Valladolid?

Un sin techo en Valladolid. A. MINGUEZA

El albergue municipal y la Unidad de Emergencia que habilita Cruz Roja y otras ONGs en la ciudad ayudan a las personas que duermen en la calle a soportar las bajas temperaturas y buscar una salida de la pobreza.

A las 10 de la noche, en el invierno de Valladolid, no son pocos los días en los que los termómetros ya enseñan temperaturas bajo cero. Las nieblas, en los mejores días, o las heladas se hacen dueñas de las calles de la ciudad mientras la mayor parte de sus habitantes duermen en sus casas con el mayor inconveniente, en el peor de los casos, de tener que rascar el hielo del cristal de su coche al amanecer.

 

En medio de esa noche, decenas de personas -no hay cifras al respecto- se ven obligados a dormir al raso. O buscar cajeros, estaciones o portales, apilar cartones para improvisar una cama y, con el abrigo que tengan disponible, taparse para tratar de sobrevivir un día más. Son los sin techo de Valladolid, un colectivo heterogéneo y cambiante.

 

Según indica María Martín, responsable de la Unidad de Emergencia Social de la Cruz Roja en Valladolid, en 2016 atendieron en la ciudad a 189 personas diferentes. Para entender esta cifra hay que conocer todo lo que hay detrás.

 

"SIEMPRE AGRADECEN EL RATO DE CONVERSACIÓN"

 

Es importante no olvidar que esas personas que duermen en la calle son, sobre todo, personas. Por ello, según explica Martín, una de las cosas que más agradecen cuando la Unidad de Emergencia Social se para a atenderles es precisamente la conversación. Además de ello, este equipo de la Cruz Roja, siempre a demanda del usuario, ofrece comida, agua, bebidas calientes, mantas, ropa de abrigo y mochilas "según la disponibilidad que tengamos" reconoce María Martín.

 

La Unidad de Emergencia Social se trata de un equipo de tres personas que sale cada martes, jueves y domingo en una furgoneta equipada a recorrer la ciudad para localizar a personas que puedan necesitar su ayuda. "Salimos a las 20:30 horas y no sabemos cuándo vamos a volver. Cuando encontramos a algunas de estas personas lo principal es conversar con ellos, generar vínculos, acompañarlos. No tomamos ningún dato sobre ellos, tan solo si ellos lo piden" detalla Martín, que reconoce que muchas de estas personas viven en situación crónica de la cual es difícil salir, pero no imposible.

 

LOCALIZADOS. ¿Y AHORA QUÉ?

 

Cuando la Unidad de Emergencia encuentra a alguna de estas personas, además de todo lo anterior, explica la opción que tiene para no dormir en la calle: el albergue municipal. 

 

Rafaela Romero, responsable del área de Asuntos Sociales en el Ayuntamiento de Valladolid, explica las características del albergue: "Funciona toda la noche con el objetivo de facilitar el alojamiento a quien lo necesite. Hay 58 plazas pero para la época de frío tenemos habilitado un sistema de emergencia para que, si se llenase, poder facilitar pensiones. También tenemos camas reservadas para los que van de urgencia -por ejemplo, los que se encuentre la Cruz Roja-".

 

Según las cifras que maneja el consistorio, en voz de la concejala, el albergue municipal (situado en García Morato, junto al servicio 1-1-2) "habitualmente tiene una ocupación entre el 90 y el 95 por ciento aunque fluctúa mucho, no es regular. Menos del 80% no hay nunca."

 

A pesar de ser una solución para no pasar la fría noche vallisoletana en la calle, lo cierto es que no todos aceptan ir allí. "En un albergue hay una serie de normas y un protocolo, no todo el mundo está dispuesto" aclara Natalia Viloria, también desde Cruz Roja. Y profundiza Martín: "Los motivos para no ir al albergue son muy variados. Muchos consideran que les falta libertad, ya que a las 22:30 horas hay que dormir, y a las 08:30 tienen que abandonarlo por la mañana". 

 

BUSCAR UNA SALIDA A LA POBREZA

 

El albergue municipal ofrece una solución para evitar que estas personas puedan morir congeladas o contraer alguna enfermedad grave derivada de la exposición al frío. Pero el objetivo que tienen las entidades sociales es buscar una salida permanente para ellos, y por eso el trabajo se prolonga mucho más allá de la noche.

 

"Se intenta que estas personas lleven una vida lo más normalizada posible. Que el albergue sea un recurso del que se pueda salir. Por ello allí también tienen una trabajadora social que atiende y busca una solución" reflexiona Viloria.

 

Cuando abandonan el albergue, las personas sin hogar que lo deseen tienen una opción en Cáritas, donde pueden pasar la mañana, pegarse una ducha y guardar sus pertenencias en un ropero. Para las comidas existen en Valladolid varios comedores sociales gestionados por el Ayuntamiento, que funcionan mediante vales. "En Valladolid trabajamos este tema, en coordinación, nueve entidades sociales -por ejemplo, Red Íncola también sale por la noche los lunes y los domingos para localizar a personas sin hogar-. Incidimos en la formación y buscamos con estas personas ofertas de trabajo" expone María Martín, dentro de las posibles vías de escape de la pobreza.

 

VARÓN, 50 AÑOS, ESPAÑOL

 

El perfil de la persona que vive en la calle es heterogéneo y complicado de definir, aunque existe una tipología más frecuente, según detalla Martín: "Solemos encontrar personas aisladas, más solitarias. Normalmente hay más hombres, entre los 45 y los 50 años, generalmente de nacionalidad española y en algunos casos con adicciones o enfermedades mentales". 

 

Valladolid, por su morfología y su climatología, no es una ciudad propicia para que personas sin hogar se instalen. Pero desde Cruz Roja avisan de que verse en esta situación es más fáci de lo que parece: "Se suelen dar una serie de circunstancias vitales que generan un proceso de crisis, un bloqueo. Aunque suelen ser cosas muy normales, como la pérdida del empleo y la falta de una red familiar fuerte. Son causas más normales de lo que pensamos".