Diez años de prisión para El Paturro por falsificar moneda en Valladolid

Fue el único de los nueve acusados que mantuvo su inocencia.

La Audiencia Nacional ha condenado a una pena de diez años y medio de prisión al 'Paturro' Antonio J.G, alias 'Borja', único de los nueve acusados que hace diez días mantuvo su inocencia durante el juicio en el que el resto de sus compañeros de banquillo reconocieron su culpabilidad y pactaron condenas que suman 23 años, frente a los 71 que globalmente pedía inicialmente el fiscal para los procesados confesos.

 

En su sentencia, a la que tuvo acceso Europa Press en fuentes jurídicas, la Sección 3 de lo Penal de la Audiencia Nacional considera acreditada la culpabilidad de Antonio J.G. como autor de un delito de falsificación de moneda falsa y otro de pertenencia a grupo criminal, de ahí los diez años de privación de libertad y 90.000 euros de multa por el primero y otros seis meses más de cárcel por el segundo.

 

El ahora condenado se jugó a una carta su futuro ya que mientras el resto de los acusados pactó penas notablemente inferiores, como su suegro y cerebro de la banda, Alfredo M.L, en concreto menos de la mitad que el anterior, 'Borja' optó por mantener su inocencia y desmarcarse del acuerdo alcanzado por sus compaleros de banquillo con la acusación pública.

 

Ocho de las nueve personas, entre ellas dos miembros del 'clan de los Paturros', que fueron detenidas el día 20 de diciembre de 2016 en Valladolid en el marco de una operación que permitió desmantelar una organización que pretendía poner en circulación una gran cantidad de dinero falso aprovechando la Navidad, se han declarado culpables este lunes en la Audiencia Nacional, donde se ha iniciado el juicio, y han pactado condenas a la baja.

 

El pacto entre el fiscal y estos últimos, entre los que también figura la esposa del jefe de la organización, Rosa J.B, que es a su vez tía y suegra de 'Borja', recoge penas de entre diecinueve meses de cárcel para cinco de ellos y cinco años para otros tres, como es el caso de la 'Paturra' aludida.

 

Las investigaciones se iniciaron en 2016 cuando se tuvo conocimiento de que circulaban cierto tipo de billetes falsos en España de 10 y 20 euros. Inicialmente se comprobó que habían sido puestos en circulación en establecimientos comerciales de Valladolid y otras localidades limítrofes.

 

Una vez obtenidos los primeros datos sobre el origen de las falsificaciones, la labor de los investigadores se centró en identificar a los responsables de su elaboración y a los distribuidores y la investigación llevada a cabo permitió a los agentes descubrir que quienes elaboraban la moneda falsa eran los miembros de un conocido grupo familiar del que se disponía información sobre su participación en actividades de narcotráfico, relativas a la prostitución y falsificación de moneda.

 

Al frente de esta trama, la acusación pública sitúa a Alfredo M.L. (alías 'Colorao' o 'Rojo'), quien contaba con un circuito cerrado de video vigilancia en su domicilio y con un 'centinela' que controlaba las inmediaciones de su vivienda.

 

Durante la investigación se fueron descubriendo las identidades de los componentes del grupo criminal, entre ellos la mujer del anterior, Rosa J.B; su yerno, Antonio J.G. ('Borja'), así como del también acusado Vicente C.J. ('Piececitos' y 'Fabi') y del autor material de las falsificaciones, Fidel G.P, que actuaba a demanda del principal investigado y que cobraba una cantidad previamente pactada por cada lote falsificado.

 

EL MÉTODO DEL 'GOTEO'

 

Cuando el falsificador tenía preparada la cantidad de billetes solicitada, el líder de la organización enviaba a alguien para recogerlos y entregarlos a los pasadores, que los distribuían en comercios mediante el método del 'goteo', entre los que la acusación pública incluye al resto de los acusados, Rebeca L.L, Héctor E.C, José F.H. y Juan F.S.

 

Asimismo, los agentes de la Policía observaron una serie de movimientos de los miembros del grupo criminal que hicieron sospechar que estaban concluyendo una producción de billetes falsos, por lo que se coordinó un dispositivo que contó con la colaboración de 120 agentes, incluida la presencia de agentes del GEO, para registrar los domicilios en los que sus moradores poseían armas de fuego.

 

En el registro de la vivienda del falsificador se encontraron desmontados todos los elementos de la imprenta clandestina, preparados para cambiarlos de lugar por motivos de seguridad.

 

Este laboratorio de falsificación contaba con diversas impresoras que permitían un alto nivel de producción--con el tiempo habían perfeccionado la calidad de las falsificaciones con diferentes técnicas para simular lo elementos de seguridad de los billetes--y materiales para la fabricación de más de 60.000 euros en moneda falsa. También se localizaron restos de recortes de billetes ya elaborados.

 

En el domicilio del cabecilla se intervinieron 50 billetes de 10 euros falsos exactamente iguales a los elaborados en la imprenta, donde se aprehendieron otras 40 unidades. En otra de las viviendas registradas se localizaron 2 kilogramos de marihuana, medio de cocaína y dos pistolas con su correspondiente munición.

 

La investigación fue desarrollada por agentes de la Brigada de Investigación del Banco de España adscrita a la UDEF Central de la Comisaría General de Policía Judicial, con la colaboración de la Brigada de Policía Judicial de la Jefatura Superior de Castilla y León, del GEO y del GOIT