Día Mundial del Agua 2017: reutilizar y tratar aguas residuales para lograr seis Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)

En 2017, el Día Mundial del Agua está dedicado al tratamiento y reutilización de las aguas residuales. Cómo son las aguas que vertemos al sistema de alcantarillado de las ciudades es de vital importancia para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas.

Objetivo 6: Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos

 

Dentro de este objetivo global, el objetivo 6.3 exige que en el año 2030 debe haber mejorado la calidad del agua “reduciendo la contaminación, eliminando los vertidos y minimizando la emisión de productos químicos y materiales peligrosos, reduciendo a la mitad el porcentaje de aguas residuales sin tratar y aumentando considerablemente el reciclado y la reutilización sin riesgos a nivel mundial”.

 

En la actualidad, 1.800 millones de personas utilizan una fuente de agua potable contaminada con heces, por lo que corren el riesgo de contraer cólera, disentería, fiebre tifoidea y poliomielitis. El agua insalubre y un saneamiento e higiene deficientes causan alrededor de 842.000 muertes al año. Reducir los vertidos de aguas residuales sin control contribuirá, sin duda, a modificar estas preocupantes cifras.

 

Objetivo 3: Garantizar una vida sana y promover el bienestar para todos en todas las edades

 

Los avances respecto al objetivo 6.3 también contribuirán a lograr los ODS relativos a la salud y el bienestar (objetivo 3). La salud pública depende del acceso al agua potable y saneamiento. Contaminar nuestras fuentes de agua y el medio ambiente con aguas residuales que no han sido tratadas pone la vida de todos en riesgo, especialmente en las comunidades más desfavorecidas.

 

Objetivo 7: Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos

 

Asimismo, el aprovechamiento de las aguas residuales tiene relación con el objetivo 7 sobre la energía asequible y no contaminante, puesto que la energía hidroeléctrica es la fuente de energía renovable más importante y más utilizada. En 2011, representó el 16% de la producción total de electricidad en el mundo.