Día en rojo

Cualquier día puede ser fiesta en el calendario. No es necesario que sea el de su cumpleaños, ni el de su santo, menos aún los tuyos.

Cualquier día puede ser fiesta en el calendario. No es necesario que sea el de su cumpleaños, ni el de su santo, menos aún los tuyos. Tampoco el Día Internacional de la Mujer, ni el de su gremio o el de la causa social que defiende contra viento y marea. Huirás también de aniversarios y fiestas señaladas como Nochebuena o Nochevieja. Y San Valentín no cuenta, por muy santo que sea se quedará fuera del plan. Tienes claro lo que quieres y no quieres pretextos de ningún tipo. Deseas sorprender, ser original. Por eso vas a instaurar un nuevo día festivo que quedará marcado, ojalá que para siempre, como una efeméride de pasión. Ese puede ser un gran día.

 

Es cierto que la literatura y el cine de erotismo han sumado y restado a partes iguales entre los amantes de todo el mundo que los han tomado como referencia. Unas veces situando el listón demasiado alto y otras aportando ideas que, o considerábamos impensables de llevar a cabo o permanecían arrinconadas en el desván porque vivimos demasiado deprisa y siempre andamos más ocupados con lo urgente que con lo importante.

 

Desde Casanova a Christian Grey han sido incontables los héroes en las artes amatorias aportados por la historia y la ficción para gozo de todos, de ellas y de ellos. La primavera que la sangre altera ha venido precedida del éxito de ’50 sombras más oscuras’, la secuela en la que el guapísimo multimillonario vuelve a subir la temperatura entre las mujeres y a generar recelos entre los hombres. El estreno de la película ha dado más trabajo de lo habitual a los bomberos de Londres debido a que muchas parejas los reclamaron después de llevar a la práctica algunas de sus escenas. Estos profesionales se han encontrado desde anillos atrapados en un pene hasta esposas que no se abren. Fabuloso.

 

De cualquier forma ése no es tu caso porque si hay algo que te sobra es imaginación y práctica. En un buen día en rojo han de combinarse en su justa proporción romanticismo y pasión desenfrenada. Pero ojo, anticipación también. No podemos montarnos nuestro propio ‘Grey’ con todo el trabajo de producción que ello supone para que luego ella regrese a casa hecha trizas del ‘campo de batalla’. La velada idóena debe ir precedida de varias comprobaciones a lo largo del día en forma de llamadas telefónicas o mensajes subidos de tono. El feedback o la respuesta que estos mensajes obtengan nos dibujará el escenario posible y, si es propicio, no habrá duda para lanzarse al ataque.

 

Si hay niños en casa esa tarde habrán de salir de ella, en secreto y en silencio. La de un familiar o un amigo pueden ser el destino perfecto para una fiesta de pijamas mientras en casa se celebra la nuestra, sin pijama alguno. Para la cena caben tres posibilidades: cocinar tú, lo que no te daría margen para ultimar los otros detalles salvo que seas un rey entre fogones; encargarlo de fuera y emplatarlo con un toque de distinción o salir a un restaurante de moda y prometer el postre en casa. Nos pondremos elegantes pero no demasiado formales. Estilo casual, algo de perfume y la mejor de las sonrisas. De cualquier forma, una vez cenados cambiaremos a una estancia con luz tenue y velas de té por diferentes rincones. Móviles en silencio o apagados, el fijo también. Sí sonarán acordes de un bolero no muy antiguo o una balada en inglés, algo crooner que afloje tensiones y doblegue voluntades. Ahí, con ese clima y en ese punto toca bailar, y tocar. Suavemente, roces sin intención pero con toda la del mundo, siempre con la mirada fija en la suya para que nada la distraiga. En el curso de la danza, lentamente y con voz aterciopelada acercarás tu boca a su oreja para susurrarle las palabras mágicas, passwords, llave secreta, contraseña que abre la puerta del paraíso que tenías planeado.

 

El arrebato no debe privarse de confort, tenlo presente. Procura que se sienta a gusto y que la entrega se vea correspondida con sorpresas a cada poco, de modo que ningún mindundi con nombre de mosto barato te marque el repertorio. El mundo erótico es infinito y guarda rituales que todavía no se han escrito. En tu noche tú eres el guionista. Baraja el uso de juguetes eróticos con los que incrementar la diversion y amplificar el placer, venciendo obstáculos que creíais insalvables, sin complejos. Si te da corte adquirir esos juguetes en un sexshop te puedes servir de alguna tienda erótica online donde la compra es anónima, íntima, y por tanto estimula mucho más la imaginación.

 

A menudo nos quejamos de las fiestas tradicionales y las criticamos porque nos las imponen las grandes superficies comerciales para incentivar el consumo. Date el gusto de llevarles la contraria y fija de una vez por todas tu propio día de fiesta especial. Puede ser anual, mensual o, incluso semanal. El caso es que lo puedas celebrar bien a gusto y que cada vez que veas ese número color negro en tu agenda te salga la risa picarona porque sabes que es un día en rojo, rojo fuerte. A por ello.