Devoción a las Angustias y pasión por el bacalao en el Martes Santo de Valladolid

Imagen de los cofrades dando buena cuenta del bacalao en el Martes Santo. J.A.G

Un grupo de cofrades de las Angustias cumple una curiosa costumbre antes de participar en la procesión del Encuentro: merendar bacalao.

La Semana Santa de Valladolid es mucho más que las grandes procesiones, la imponente colección de imaginería procesional o la importante actividad de las cofradías. La Pasión vallisoletana encierra costumbres, momentos íntimos muy alejados de los focos y de los conocidos momentos que salen en informativos, primeras páginas de periódicos o en los folletos turísticos.

 

Es por esto, que TRIBUNA ha querido indagar en una curiosa costumbre que desde hace más de una quincena de años cumplen a rajatabla un grupo de cofrades de la  Virgen de las Angustias. Es Martes Santo, son las siete de la tarde y en apenas dos horas, la Señora de Valladolid volverá a recorrer las calles atestadas de gente para protagonizar el encuentro con su hijo en la fachada del Palacio de Santa Cruz, quizá el momento cumbre de la Pasión de Valladolid.

 

Hay nervios en los cofrades. Se lleva un año esperando y muchos meses de preparativos. Por eso cada uno apura las últimas horas antes de la procesión como puede. En el Antiguo Merino se oyen risas. Un grupo de cofrades se hermana ante una devoción, pero también ante una costumbre culinaria muy sabrosa: el bacalao.

 

 

Y es que un par de horas antes de que suene los compases del himno nacional, y la talla de Juni salga a la calle, estos cofrades se pegan un buen homenaje gastronómica. Víctor Arranz, uno de los protagonistas, nos cuenta el origen de la curiosa costumbre. “Algunos cofrades trabajamos en Metales Extruidos, empresa ya desaparecida. Salíamos de trabajar el Martes Santo y antes de ir a la procesión tomábamos una cerveza y una tajada de bacalao. El alma mater siempre hasido Félix Mateo, hoy Mayordomo del yacente de las Angustias”, explica.

 

Como suele ocurrir con estas cuestiones, pronto la cosa se fue oficializando y a la merienda se le fue añadiendo más personas. “Hoy por razones de espacio la tenemos limitada a una quincena de personas”. El menú es también siempre el mismo: “tajadas de bacalao con pisto, dulces típicos de Semana Santa y clarete de Cigales”, explica Víctor Arranz, minutos antes de comenzar la reunión gastronómica.

 

Entre algunas de los rostros conocidos de los cofrades de las Angustias se encuentra José Vicente de los Mozos, presidente de Renault España, que procura acudir –allá dónde esté- a Valladolid en el Martes Santo para posesionar junto a su Virgen de las Angustias, de la que es cofrade, y echar un buen rato junto a sus amigos ‘del bacalao’.

 

“Se nos haría raro un Martes Santo sin el bacalao”, sentencia Víctor Arranz, quien también aclara que es una buena forma de mantener “un nexo de unión” entre todos los trabajadores de Metales Extruidos. Se apuran los últimos bollos, se concluyen todas las conversaciones que giran en torno a la Semana Santa. Hay que encaminarse hasta el templo, allí espera la Virgen. Es Martes Santo y no llueve.