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Descubren unas valiosas pinturas medievales escondidas en el ábside de la iglesia San Pablo

Los frescos han sido encontrados tras unas obras de restauración en el ábisde y en las vidrieras del templo vallisoletano. 

El delegado territorial de la Junta, Pablo Trillo, ha realizado una visita a las obras de restauración que la Junta de Catilla y León ha efectuado en la zona del ábside y las vidrieras de la iglesia de San Pablo y en la que también se han dado a conocer las pinturas murales medievales descubiertas durante la realización de las mismas, que tienen un alto valor patrimonial y pueden datarse, como muy tarde, en el siglo XIV.

 

Eduardo González, arquitecto redactor del proyecto de restauración, ha calificado como una “sorpresa muy interesante” el descubrimiento de las pinturas, “ya que no estamos muy sobrados en Castilla y  León de pintura de estas fechas”, y ha manifestado que hay que “congratularse” por ello y pensar en aplicar las medidas necesarias para “consolidar y rescatar esta joya”.

 

En este sentido, Pablo Trillo y el jefe del Servicio Territorial de Cultura, Leopoldo Cortejoso, han adelantado que ya se ha trasladado este interés a la Consejería de Cultura y Turismo para que la actuación de puesta en valor de las pinturas encontradas pueda ser objeto de una futura intervención, ya que no estaba prevista en la obra contratada.

 

La intervención, que ha supuesto una inversión total de 64.800 euros, se ha promovido desde la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Consejería de Cultura y Turismo y su objetivo ha sido la recuperación de las condiciones de estanqueidad de los paramentos de la zona norte del ábside y la reapertura e iluminación de las vidrieras cegadas en el interior del mismo.

 

La actuación realizada ha incluido la limpieza de la fachada del ábside, la eliminación de colonias vegetales, limpieza de escorrentías de lluvia, recuperación de cornisas y reparación de grietas en esta zona desde el contrafuerte Este-Norte hasta el último contrafuerte Norte del ábside. Se ha procedido también a una restauración en las vidrieras, del ventanal y su bastidor, y a la iluminación de las mismas.

 

En las vidrieras de la parte alta del ábside se ha efectuado una limpieza y vigilancia, mientras que para las vidrieras de la planta baja que dan al exterior se ha procedido a la apertura de los arcos cegados. Es aquí cuando la intervención ha aportado el descubrimiento de unas pinturas medievales de alto valor patrimonial.

 

Las pinturas medievales, ahora descubiertas a propósito de la Restauración de la iluminación de las vidrieras, parecen poder datarse en el siglo XIV y deben ser coetáneas de la colocación de un retablo que, apoyado en el suelo general de la iglesia (no existía la sobreelevación nivel de la cabecera ni la cripta) y ascendiendo hasta el arranque de las vidrieras bajas, obligaba a cerrar las mismas puesto que, en otro caso, se produciría un deslumbramiento que impediría percibir la plástica y volumetría del retablo.

 

En las tres catas realizadas en las otras vidrieras tras la aparición de las pintura aparece la misma secuencia estratigráfica: nivel original con la decoración de pinceladura, fingido imitando una fábrica de sillería, enlucido de escaso espesor y acabado grisáceo que oculta los dos niveles de decoración inferiores y el mortero que está a la vista actualmente.

 

En el primero de los dos ventanales sobre los que se actúa en este momento, no aparece ningún resto de decoración anterior al acabado de la obra más reciente, del siglo XX. De los niveles de decoración localizados en el cerramiento del segundo vano, se considera que el que debe ser objeto de estudio y recuperación es el inferior, aun cuando ello implique necesariamente la eliminación de los restos conservados del enlucido con fingido de despiece de sillares, ya que este enlucido oculta la decoración primitiva.