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Denunciados dos policías por incautar a unos galgos en “malas condiciones” de los que uno había muerto en Fuensaldaña

Imagen de los animales, en la que aparece uno muerto

Seprona y un veterinario de la Junta de Castilla y León dieron por buena la situación de unas instalaciones donde se mantenía a los animales en una pésima situación, según expone la FAPAM.

El pasado 15 de abril, voluntarias de una protectora recibieron la denuncia por unas instalaciones en Fuensaldaña donde mantenían a unos galgos en muy malas condiciones: sin agua y sin comida. Tras personarse en el lugar, llamaron al 062 para solicitar la presencia de una patrulla de Guardia Civil y los agentes, conocedores de ese lugar, accedieron a que la asociación se llevara a los perros por la situación de los animales.

 

Los agentes mostraron a la protectora otro lugar cercano para que se llevasen a los perros, porque, según ellos, estos estaban “en peores condiciones”. “La Guardia Civil comprobó que los animales estaban identificados con microchip, pero ante el estado en el que se encontraban decidieron sacarlos de las instalaciones ilegales para darles una atención adecuada”, relatan desde la Federación de Asociaciones y Protectoras de Animales de Madrid (FAPAM).

 

“En ese mismo momento aparecieron varias personas de etnia gitana diciendo ser los propietarios de los galgos y, ante la sorpresa de las voluntarias de la asociación, los agentes de la Guardia Civil cambiaron radicalmente de opinión y las trataron como si estuvieran robando a los perros, cuentan, a lo que añadieron que les dijeron que devolvieran los perros “a estos señores”.

 

Ante la preocupación de las voluntarias por esos galgos, pusieron en conocimiento de dos agentes de la Policía Nacional la situación. “Los policías comprobaron que, efectivamente, los animales vivían en condiciones de higiene muy deficientes y no disponían ni de agua ni comida, por lo que colocaron unos cacharros desde fuera con agua fresca”.

 

 

Pero la situación dio un giro inesperado, cuando todo parecía claro. “El veterinario de la Junta, incomprensiblemente, consideró que tanto los animales como las instalaciones estaban en perfectas condiciones”, comenta. Al día siguiente, los policías nacionales comprobaron que los animales seguían igual, “con el agravante de que uno de los galgos estaba muerto, tirado entre porquería y sin haber recibido ningún tipo de atención veterinaria”. Ante esa situación, planificaron “la incautación preventiva de los animales”.

 

Tras solicitar la presencia de Seprona para una actuación conjunta, comprobaron que el cadáver del perro había desaparecido. Para su sorpresa, la contestación que recibieron del Sargento fue la siguiente: "Esos perros están bien cuidados. Yo no tengo por qué ir a verlos".

 

Aseguran que, cuando se les pidió que se movieran 25 metros hasta el chenil, el Sargento alegó que "si el veterinario dice que están bien, es palabra de Dios aunque aparezcan muerto”. “Es lo que vale, su palabra. Nosotros nos comprometemos a hablar con los gitanos y que limpien de vez en cuando el chenil", añadió. Ante esta negativa de colaboración, los agentes de Policía Nacional actuaron solos con el único objetivo de poner a salvo a los animales. “Los animales fueron depositados en una protectora y los policías dieron parte de sus actuaciones a la administración competente”, explican.

 

Según Matilde Cubillo, presidenta de FAPAM, “es inadmisible que, tanto el veterinario de la Junta, como los agentes de Seprona, consideraran que no existían ninguna deficiencia en esas instalaciones”. “Solo con ver las fotografías de ese lugar y leerse la Ley de Protección Animal de Castilla y León es fácil determinar que esa decisión no es correcta y pudiera incurrir en una presunta dejación de funciones por parte de los funcionarios e incluso en una presunta prevaricación. De hecho, al día siguiente de la inspección, unos de los galgos había muerto; eso es un hecho gravísimo. Desgraciadamente, al apresurarse el propietarios a deshacerse del animal muerto, no se pudo determinar, mediante necropsia, su muerte y poder interponer denuncia por presunto delito de maltrato animal por omisión a todas las partes implicadas, propietarios y funcionarios”, apunta.

 

Desde la FAPAM aseguran que, por poner a salvo a estos animales desamparados, la Guardia Civil ha denunciado a los dos agentes de Policía Nacional de sustracción.

 

Cubillo añade que “es todo un despropósito. “La actuación de la Policía Nacional es la que tenía que haber tomado Seprona y el veterinario de la Junta. De esa manera se hubiera salvado la vida del galgo al haber sido atendido por un veterinario. En este caso no solo el propietario del galgo es responsable de la muerte de ese animal, los son también los funcionarios que no tomaron las medidas necesarias para ponerle a salvo. FAPAM ha denunciado a los propietarios de los galgos solicitando la incautación definitiva, ha presentado queja formal al veterinario de la Junta y queja formal a los agentes de Seprona ante la Jefatura Superior de Seprona de la Comandancia de Madrid”, comenta.

 

La presidenta denuncia que “no se puede sacar una campaña #YoSiPuedoContarlo pidiendo a los ciudadanos que si conocen casos de maltrato animal avisen al 062 y luego no dar una respuesta positiva y no proteger a los animales desamparados”. “Confiamos en la actuación habitual de Seprona, pero consideramos inadmisible la de estos agentes. La denuncia interpuesta a los policías nacionales es inadmisible, la obligación de los agentes de la autoridad es proteger y poner a salvo a unos animales en estado de desamparo”, finaliza.

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