Del disfraz anatómico al ‘hospital ortográfico’: La nueva idea de la profesora Verónica Duque
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Del disfraz anatómico al ‘hospital ortográfico’: La nueva idea de la profesora Verónica Duque

El 'hospital ortográfico'. @mikemoratinos

La nueva ocurrencia de esta docente de Primaria del Colegio María Teresa Iñigo de Toro de Valladolid ha sido la de habilitar un centro sanitario al que ‘acuden’ las palabras que han sido escritas incorrectamente por los niños y niñas de su clase.

Su naturaleza es innovar, y lo demuestra en cuanto tiene ocasión. Verónica Duque se hizo viral cuando sorprendió a sus alumnos y alumnas al ponerse un disfraz anatómico para explicar el cuerpo humano por dentro. En aquel momento aseguraba que tenía más ideas originales para sus clases, y no mentía.

 

La nueva ocurrencia de esta profesora de Primaria del Colegio María Teresa Iñigo de Toro de Valladolid ha sido la de habilitar un hospital ortográfico, al que acuden las palabras que han sido escritas incorrectamente por los niños y niñas de su clase. Duque reconoce que esta idea no es suya, sino que la ha cogido de una ‘instagramer’ llamada ‘La clase de Lore’, otra profesora con gusto por probar nuevas técnicas pedagógicas. Sin embargo, la maestra nacida en Cáceres pero afincada en Valladolid desde hace más de 20 años le ha dado su toque personal a la propuesta.

 

Cuando uno de los niños comete una falta de ortografía, la palabra en cuestión tiene que hacer una visita al sanatorio. En la idea original, las palabras se escribían en un folio y ahí se mantenían, pero Duque ha intentado que su clínica se asemeje lo máximo posible a lo que sería un hospital de verdad. Para ello utiliza un corcho, del que se despegan los términos erróneos uno vez se hayan ‘recuperado’. Y para eso existe también un tiempo de ingreso que depende de la gravedad de la falta ortográfica.

 

Las tildes olvidadas o mal puestas se curan en un día, mientras que otras ‘dolencias’ más graves como equivocaciones en la b y la v requieren de más días de ingreso, o incluso pasar por la UCI. Esto ha provocado que, como en un centro hospitalario de verdad, haya problemas del tipo de falta de espacio o palabras que al carecer de habitación tienen que estar “en el pasillo”, como afirma Duque.

 

La acogida de sus alumnos y alumnas ha sido positiva, indica la profesora, pero, como todo, ha tenido su proceso de adaptación: “El primer día, muchos escribían mal las palabras a propósito para que ingresasen, por lo que he tenido que ofrecer una recompensa a aquéllos que durante el trimestre envíen menos pacientes al hospital. No obstante, sí que se nota que cada vez tienen más cuidado a la hora de escribir”, comenta Verónica.

 

El encargado de aceptar los ingresos es uno de los estudiantes, que es designado como ‘director del hospital’, “un cargo que rota temporalmente”, y una vez que una palabra ha sido dada de alta, pasa al “Diccionario de palabras sanadas”, para que pueda ser consultada por los niños y niñas.

 

Verónica Duque adelanta que tiene más iniciativas originales en mente para sus clases, entre ellas el ‘Reino de los adjetivos’, una idea para sus explicaciones de gramática, en la que los niños y niñas ‘luchan’ por obtener su corona mientras aprenden el uso de esas clases de palabras.

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