¿Debe tomar el sol un niño menor de un año?

Bebé tomando el sol (Foto: E. P.)

Según la doctora Marina Rodríguez, no deben ser expuestos, pero en caso de que se haga, por estar al aire libre, deben hacerlo con fotoprotección y evitando las horas centrales del día (12-16 horas).

No se recomienda la exposición solar directa a niños menores de 2 años, ni siquiera con medidas de protección solar. Y en caso de que estén expuestos, por estar al aire libre, deben hacerlo con fotoprotección y evitando las horas centrales del día (12-16 horas). Así lo explica a Infosalus la doctora Marina Rodríguez, miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), quien destaca que se debe tener especial cuidado con los menores de 6 meses, ya que “en ningún caso” deben ser expuestos al sol, ni siquiera con protección.

 

Actualmente, todos los niños menores de 12 meses suelen recibir suplementos específicos de vitamina D para complementar su alimentación. Además, también se encuentra en las fórmulas enriquecidas, en los cereales, en los huevos, en el pescado, o en los lácteos, por ejemplo. Al ir habitualmente vestido, con la exposición solar que se recibe en los antebrazos, piernas, manos, es suficiente para obtener unos niveles adecuados de vitamina D. “No se justifica la exposición solar intensiva en niños con el fin de absorber vitamina D, debido al riesgo de quemaduras solares y de cáncer de piel que ello supone”, sostiene la experta.

 

En este sentido, Rodríguez indica que la fotoprotección debe realizarse a diario en caso de exposición al sol. “Depende de la latitud varía la recomendación mínima de fotoprotección, pero como norma, lo recomendable es aplicar productos con un factor de protección de 30 o superior. Los fotoprotectores pediátricos presentan una menor capacidad de producir irritación o hipersensibilidad debido a su composición específica, pero existen algunos productos para adultos minerales o  hipoalergénicos que también pueden ser aptos para niños”, apostilla la dermatóloga.

 

En cuanto a las razones por las que hay que tener más cuidado con la piel de los bebés y niños es porque se trata de pieles “inmaduras”, comenta, que son más finas y con un sistema inmunológico deficiente. “Esto hace su piel más sensible a la radiación solar, de forma que podrá quemarse con más facilidad que la piel de un adulto, y el daño solar recibido generará un ‘efecto memoria’ en su piel que lo hará más propenso a sufrir cánceres cutáneos tipo melanoma y no melanoma cuando sea adulto. Una quemadura solar en la infancia deja una ‘huella’ más profunda en la tendencia de una persona a presentar problemas cutáneos en la vida adulta”, agrega.

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