De los escenarios a las calles de Valladolid; el sector musical y de espectáculos pide vida
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De los escenarios a las calles de Valladolid; el sector musical y de espectáculos pide vida

Cerca de 500 personas, más quienes acompañaron la manifestación desde Recoletos hasta la Plaza Mayor, clamaron este jueves por condiciones justas para la cultura

La cultura es segura. Cuatro palabras, tan repetidas este jueves, nunca tuvieron tanto sentido en Valladolid. Igual que en el resto del país, el sector musical y de todo tipo de espectáculos se hicieron oír por las calles de la ciudad de la manera más clara y fuerte. Algo más de quinientas personas, las permitidas para mantener la distancia de seguridad en plena manifestación, pegaron un salto desde los escenarios para hacerse escuchar. Para hacer ver que están hartos, que solo quieren trabajar. Y lo hicieron como mejor saben; dando el espectáculo.

 

Poco antes de las ocho de la tarde la Acera de Recoletos y la calle Santiago eran un auténtico poema. Cientos y cientos de personas, cajas de bártulos para sus funciones en ristre, se apelotonaban en las dos vías para pedir lo que consideraban justo. Lo de apelotonarse es un decir, porque la distancia de seguridad y las mascarillas estaban a la orden del día entre todos los asistentes.

 

Y ahí comenzó el show. Empujando las mencionadas cajas, golpeándolas, al ritmo del traqueteo de las ruedas, el objetivo era la Plaza Mayor. Esa forma de pegar a los cajones era una especie de desahogo por todo lo que llevan aguantando meses y meses. Cancelaciones de eventos, de conciertos, de obras. Y en Valladolid, desde hace ya dos semanas, no poder reunir a más de 25 personas independientemente de lo grande que sea el teatro o el local. Da igual el Teatro Calderón que el patio de una casa de 30 metros cuadrados. 25 personas.

 

No había más que echar un vistazo al resto del país para comprobar que el movimiento ‘Alerta Roja’, como se ha bautizado a la iniciativa en este 17 de septiembre, era un clamor. Alicante, Albacete, Badajoz, Barcelona, Bilbao, Córdoba, Girona, Granada, Ibiza, Las Palmas de Gran Canaria, Lleida, Logroño, Lugo, Madrid, Málaga, Murcia, Oviedo, Palma, Pamplona, Santiago de Compostela, Sevilla, Tarragona, Santa Cruz de Tenerife, Valencia, Vigo, Vitoria y Zaragoza. Y por supuesto, Valladolid. Nadie quiso quedarse fuera.

 

La cuestión es que a la llegada a la Plaza Mayor esperaba más de lo mismo. Reivindicación, seguridad entre los asistentes y, por qué no decirlo, tristeza. Tristeza por tantos y tantos meses de no poder llevar a la práctica más que una profesión, un estilo de vida. Entre las reclamaciones del manifiesto que se leería poco después, la necesidad de reconocer al sector del espectáculo y los eventos por parte de instituciones y administraciones públicas como un sector "especialmente perjudicado" por el coronavirus y "prioritario", además de la creación de una mesa sectorial.

 

¿Qué más? La "reactivación inmediata" de las agendas culturales y de eventos de las administraciones públicas, "bajo el estricto cumplimiento" de todos los protocolos de seguridad sanitaria. También propuestas para trabajadores autónomos, por cuenta ajena, empresas y el sector de manera global.

 

Y es que la situación es “crítica”, como la definieron varios cantantes, famosos y personas relacionadas con el mundo del espectáculo que pudieron verse en un camión pantalla que estaba pinchado en directo con el resto de manifestaciones del país. Pese a que todavía no manejan cifras de desempleo en el sector, sí se ha avanzado que el volumen de trabajo ejecutado en estas fechas es de un 10% en relación a años anteriores. Unas pérdidas del sector de la música en directo que ascienden a 660 millones de euros. ¿Servirá de algo? Solo el tiempo lo dirá.

La protesta, en la Plaza Mayor de Valladolid. JUAN POSTIGO

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