De las voces de la experiencia para la generación del desencanto

Consejos y recomendaciones para la juventud desde la perspectiva de cuatro universitarios vallisoletanos de entre 74 y 78 años.

El paro es, según el último estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el principal problema que existe en España para el 35% de los jóvenes de entre 18 y 34 años. Además, una macro encuesta llevada a cabo por Global Shapers, una iniciativa del Foro Económico Mundial, ilustra que el 55,9% de los ‘millennials’ sienten que sus opiniones no se tienen en cuenta y un 74,4% están preocupados por la falta de oportunidades de cara al futuro.

 

Los jóvenes que cruzan las puertas del instituto o la universidad para enfrentarse al mundo tienen hoy en día un futuro incierto y pesimista. Los conocidos como ‘millennials’ son calificados con frecuencia como vagos, dependientes y, en definitiva, una generación cuyos valores distan mucho de los de aquellos que vivieron su juventud a mediados del siglo pasado. Esos valores, en forma de consejos, regresan de la mano de cuatro universitarios vallisoletanos de entre 74 y 78 años.

 

 

José Luis, Ángel, Carmen y Pedro están matriculados en la Universidad Permanente Millán Santos de Valladolid y, desde la experiencia, tienen numerosos consejos y recomendaciones que pueden iluminar el camino de esos jóvenes, aparentemente tan oscuro.

 

LA MEJOR VIRTUD DE UN ESTUDIANTE ES EL SENTIDO CRÍTICO

 

José Luis, de 74 años, estudió Filosofía en Salamanca y Teología en Roma y decidió regresar a las aulas de la universidad cuando se jubiló, entrando en la Millán Santos en el año 2009. Después de toda una vida ejerciendo como profesor en Valladolid, explica que un buen docente debería “tener rigor en los planteamientos, ser accesible y saber explicar y comunicar”.

 

Este vallisoletano, natural de Vega de Valdetronco, comenta que los jóvenes deben “ser exigentes en lo que dicen y escriben, no escribir al estilo de Twitter o Facebook, donde se puede decir lo que le dé la gana a uno y no existe responsabilidad”. “Hablar bien y sabiendo de lo que se habla” es un requisito fundamental, más aún en el día de hoy en que las redes sociales y los servicios de mensajería instantánea permiten que cualquier cosa, en cualquier momento, pueda convertirse en información.

 

José Luis revela que la gente joven “tiene muchas más posibilidades de las que había antiguamente”, sin embargo, se enfrentan a la adversidad de “terminar la carrera y decir, ¿ahora qué hago?”. “Yo tenía la ilusión de que iba a terminar mi carrera e iba a trabajar y además tenía un cierto prestigio por haber estudiado” recuerda, señalando que el reto de los estudiantes de hoy es que “tienen que ser muy buenos, los mejores”.

 

Ser críticos, exigentes y estudiosos” es para José Luis lo más importante y desvela que aunque los jóvenes de hoy se encuentren en “una nebulosa”, cuando se asciende “esa nebulosa se convierte en claridad”.

 

YO NO HE SIDO JOVEN NUNCA

 

Comenzando a trabajar desde antes incluso de alcanzar la mayoría de edad, Ángel, de 76 años, revela que “no ha sido joven nunca”. Estudiaba 4º y Reválida por las noches y trabajaba durante el día. Empezó su vida laboral a los 14 años y, con el tiempo, montó una joyería en la que permanecería hasta jubilarse a los 70.

 

Tras una vida de dedicación y esfuerzo, Ángel afirma que “siempre tuvo el regusto del arte” y eso fue lo que le llevó a involucrarse en el mundo universitario, un mundo que le aporta “conocimiento y experiencias” y que combina con el desarrollo de las diferentes etapas del Camino de Santiago.

 

Para los estudiantes de hoy, Ángel recomienda “estudiar mucho y echarle horas, ganas e ilusión” y aprovechar las oportunidades que se les ofrecen, puesto que “tienen los medios que no han tenido otras generaciones”.

 

NO OS QUEDÉIS CALLADOS, NADIE VA A HACER LAS COSAS POR VOSOTROS

 

El espíritu libre, la alegría y las ganas de vivir son algunos de los pilares de vida de Carmen, de 73 años, que prefiere que le llamen ‘La Leona’. Ha pasado por Químicas, Magisterio Infantil y Pedagogía y explica que cuando se jubiló decidió prepararse para “vivir los próximos 35 años”.

 

‘La Leona’ recuerda una frase de su madre: “Dios me ha traído a esta vida para ser feliz” y lo relaciona con su forma de ver el mundo. “Pasarlo bien y ser feliz”, es lo más importante para esta mujer, que se dedicó a la enseñanza durante casi 40 años y afirma que regresó a la Universidad porque es el lugar donde mejor se lo ha pasado. “En la Universidad solo se puede aprender tres cosas: a madurar, a hacer muy buenos amigos y a jugar al mus”, comenta.

 

Carmen aconseja a los jóvenes que “sean ellos mismos y luchen por lo que quieren”, aunque recalca que se encuentran en una situación difícil. “Antes sabías que tendrías un puesto de trabajo, bueno y fijo; los chicos de ahora tienen una interrogación”, revela, añadiendo que la juventud “tiene que hacer algo”.

 

No os quedéis callados, nadie lo va a hacer por vosotros” destaca ‘La Leona’ y desde su espíritu reivindicativo indica que una de las desgracias de los jóvenes es que “antes de ganarse las cosas, las han tenido”.

 

Añade que hoy en día “la gente no lo pasa bien” sino que “están ansiosos de demostrar lo bien que se lo pasan en los medios sociales”. Finalmente, Carmen recuerda la necesidad de disfrutar, ya que “tenemos una sola vida y nadie sabe si se va a repetir”.

 

“LO QUE HAGAS, LO TIENES QUE AMAR PROFUNDAMENTE”

 

Constancia, sacrificio y aprender de lo negativo son, para Pedro, de 78 años, algunas de las facultades más importantes que se debe tener en la vida. Médico y profesor hasta los 70 y actualmente alumno de la Millán Santos, señala que los jóvenes de hoy “no tienen los pies en el suelo”.

 

Pedro revela que la Universidad ha cambiado con los años y “antes el profesorado estaba más cualificado, costaba más llegar a serlo”. Destaca que un buen profesor “hace amar una asignatura odiosa, transmite contenidos difíciles haciéndolos fáciles” y debe “cautivar al alumno”.

 

Sin sacrificio es muy difícil, lo que hagas lo tienes que amar profundamente y lo que hagas, hazlo bien”, son los tres consejos de Pedro para la juventud, una generación que hoy en día “no tiene los pies en el suelo e intenta conseguir rápidamente la gloria”.

 

Trabajar en busca de una recompensa y no por la satisfacción personal es un error y más aún, señala Pedro, en un país en el que “el mérito no se cuida, no se valora”. “La escuela, los padres y la Universidad están en baja”, revela, añadiendo que “el Gobierno no se lo toma en serio”.

 

El ser humano no sabe lo que es capaz de hacer y la constancia es una de sus virtudes más importantes” reconoce, concluyendo que en la vida lo más importante es la felicidad, pero “la felicidad plena no existe, hay que saber aprender de lo negativo”.