De gasolinera a edificio de viviendas: fin a un lustro de batalla vecinal

La construcción de un bloque de pisos pone fin a cinco años de protestas vecinales que paralizaron un proyecto de estación de servicio

Un bloque de viviendas sustituirá a la gasolinera 'low cost' proyectada en Parque Alameda tras años de protestas. El fin de la historia entre los vecinos de la zona y el solar situado entre la Carretera de Rueda y la calle Vinos de Cigales parece estar cerca. Tras un primer intento de una promotora de instalar una estación de suministro de combustibles y la férrea oposición de los residentes, ahora será una constructora la que ocupe el espacio con pisos.

 

Tenemos que remontarnos al año 2014, cuando se otorgó licencia de obra para instalar la gasolinera, para encontrar el inicio del conflicto. Desde aquel momento, el rechazo vecinal, primero convertido en Plataforma Ciudadana, y luego apoyado por concejales municipales que actualmente forman parte del equipo de gobierno del Ayuntamiento, dinamitó un proyecto que fue respaldado en su día por el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.

 

Los motivos para oponerse durante los años 2015 y 2016 a la construcción de la estación de servicio, que además contaría con una zona de venta de productos, fueron diversos. Desde la cercanía con los bloques de viviendas de la zona, pasando por motivos estrictamente ambientales y de seguridad, hasta la proximidad de una guardería infantil.

 

Las protestas, que fueron encabezadas por las movilizaciones vecinales, se tornaron decisivas para la paralización del proyecto. Entre las acciones, firmas que alcanzaron el apoyo de cuatrocientos vecinos, protestas con apoyo de PSOE y Valladolid Toma la Palabra y el respaldo de Ecologistas en Acción.

 

RioDaser, una promotora riojana, ha cogido finalmente las riendas del proyecto. En la nueva planificación del espacio se incluye unas cincuenta viviendas de casi 100 metros cuadrados y plaza de garaje incluida, zonas de jardines y piscina.

 

Actualmente la promoción se cuenta en fase de proyecto y se antoja complicado saber cómo serán finalmente las viviendas, aunque lo que parece claro es que la nueva solución satisface a las partes implicadas y pone fin a un lustro de licitaciones, protestas vecinales y cambios de propietarios.