De cómo fue la construcción del aparcamiento de la Plaza Mayor de Valladolid en 1971
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De cómo fue la construcción del aparcamiento de la Plaza Mayor de Valladolid en 1971

El 30 de junio de 1970 se aprobó el proyecto; en 1972 se abría el aparcamiento y se iniciaba un proceso de urbanización de la Plaza. En 1977 se abría el segundo sótano del parking.

Ahora que las obras de los nuevos accesos del aparcamiento subterráneo de la Plaza Mayor continúan a buen ritmo, es hora de echar la mirada atrás y viajar varias décadas para recordar cómo fue su construcción y su posterior evolución. Quizá la Plaza Mayor en el siglo XX había supuesto un cierto punto de olvido y desidia, hasta su peatonalización definitiva a finales de la pasada centuria.

 

Fue el 30 de junio de 1970 cuando el pleno del Ayuntamiento de Valladolid aprobó el proyecto de la construcción de un aparcamiento subterráneo bajo el ágora vallisoletano, que no se adjudicaría hasta finales de ese mismo año. El proyecto alteraría el espacio urbano de este lugar.

 

La obra, dicen los que la vivieron, fue espectacular: or la gran cantidad de maquinaria y el volumen considerable de tierra movida. Era frecuente que muchas personas curioseasen el gran cráter artificial que se había excavado en la plaza. Casi dos años después, el 24 de octubre de 1972, se abría el aparcamiento subterráneo (primer sótano).  Era el primero del proyecto triple de aparcamientos: Plaza Mayor, Zorrilla y Colón.

 

Pero aprovechando la coyuntura y antes de acabar las obras, el ingeniero Francisco de Quevedo López planteó un proyecto de reurbanización de este espacio. La pavimentación de la plaza era muy antigua y se encontraba en deficiente estado, tal y como recuerda el investigador Basilio Calderón, en su obra ‘La plaza Mayor de Valladolid: 1561-2005’, publicado en el estudio ‘La Plaza Mayor de Salamanca. Importancia urbana y social y relación con las Plazas mayores españolas e hispanomaericanas’.

 

Estas obras redujeron la anchura de las aceras, excepto la del Ayuntamiento y la Sur (entre Ferrari y Pasión). Se modifica el trazado de la acera situada entre las calles Lencería y Manzana dándole forma curva para crear una parada de taxi, que acogiera una quince a de vehículos. Todas las aceras se construyen en loseta hidráulica ya que el asfalto fundidono era adecuado para el efecto visual de Plaza tan importante”, se especifica en el proyecto de urbanización.

 

Fue entonces cuando se decide elevar en un “enlosado de granito” el monumento al Conde Ansúrez, obra del escultor riosecano Aurelio Carretero, que fue inaugurado en 1903. Adornarría el monumento una pequeña zona ajardinada, donde se instalaron bancos a imagen y semejanza de los que "existen en Madrid en los paseos de Recoleto y del Prado” y que ya lucían en los jardines de Isabel la Católica en Valladolid.

 

Fue en el 15 de noviembre de 1974 cuando se recepcionaron definitivamente las obras que cambiaron el aspecto de la Plaza Mayor, con su aparcamiento subterráneo de una sola planta. Años más tarde, el 23 de diciembre de 1997, se inauguraba el segundo sótano del aparcamiento –duplicando así las plazas- y se procedía a la peatonalización casi completa del ágora.

 

En esta última legislatura (2015-2019), ha sido intención del nuevo equipo de Gobierno conseguir la completa peatonalización de la Plaza Mayor. Desde principios del año 2018 se prohibió la circulación del transporte público y en el último trimestre del año han comenzado las obras para trasladar los accesos al aparcamiento desde la propia plaza a la calle Manzana y Molinos, para evitar que ningún vehículo a motor transite por este espacio rectangular, el más importante de la ciudad, epicentro de la vida de los vallisoletanos.