De Amusquillo a Villasexmir: los pueblos vallisoletanos con los nombres más curiosos

El municipio vallisoletano de Villasexmir.

Te damos a conocer diez de los municipios de la provincia que poseen nombres singulares cuyo origen se remonta siglos atrás.

Las personas que habitan los pueblos de la provincia de Valladolid están acostumbradas al nombre de sus pueblos y de los municipios vecinos. Sin embargo, hay gente que jamás ha escuchado estos nombres, algunos de los cuales pueden sonar extraños, singulares  e incluso divertidos. Cabezón, Bobadilla o Canillas son algunos de los ejemplos que ofrece la provincia. La etimología de estos pueblos es en algunas ocasiones conocida y en otras algo incierta, pero todos ellos esconden alguna que otra curiosidad entre sus calles.

 

1. Amusquillo

Este pueblo de tan travieso nombre se encuentra al noreste de la provincia vallisoletana. El Río Esgueva baña a su paso este municipio que durante la Edad Media tomó el nombre de Famuscum o Hamusco de Valdesgueva, traducido ‘Pueblo Famoso del Valle Esgueva’. Hay también quien relaciona su nombre con el color ‘amusco’, ese color parduzco de la tierra que habitan.

 

2. Bobadilla del Campo

Modestia podría ser la palabra que defina a los habitantes de este pueblecito de Valladolid, pues para ser una ‘bobadilla’ este lugar tiene una mucha historia. Algunos habitantes de esta villa estuvieron ligados a la Monarquía Castellana, como fueron Francisco o Beatriz de Bobadilla, esta última, camarera mayor de la reina Isabel la Católica. Además el municipio alberga obras importantes como la muestra mudéjar de la Iglesia de San Matías o las pinturas de Valencia, que datan del siglo XIII.

 

3. Cabezón de Pisuerga y de Valderaduey

El nombre de estos dos pueblos no resulta muy extraño a oídos vallisoletanos, sin embargo a aquellos que nunca lo han escuchado y lo hacen por primera vez, piensan inevitablemente en una cabeza gigante o en alguien que resulta algo testarudo. Situado en el cerro o cabezo de Altamira y atravesado por el río Pisuerga, Cabezón de Pisuerga cobró hace siglos una gran importancia debido a su situación estratégica y defensiva, en el siglo XIX se disputó allí la batalla de Cabezón, a inicios de la Guerra de la Independencia Española.

 

4. Gatón de Campos

Este pequeño municipio de la comarca de Tierra de Campos guarda una leyenda que protagoniza sus fiestas patronales. A principios de agosto, los vecinos celebran sus fiestas con una hoguera en honor a su patrona, la Virgen de las Nieves. Cuentan que hace muchos años un incendio asoló la torre de la iglesia y la virgen apagó las llamas con una nevada en pleno verano.

 

5. Mojados

Perteneciente a la comarca de Tierra de Pinares, esta villa vallisoletana es atravesada por las aguas del Cega, río que, valga la redundancia, moja estas tierras. Sobre él se alza un puente con seis arcos de piedra, construido por Juan Nates en el siglo XVI durante el reinado de Felipe II. Esta construcción, junto con el río y los pinares que lo rodean la zona, está representada en el escudo del municipio.

 

6. La Seca

De Mojados a La Seca. Se trata de una población vallisoletana situada en la comarca de la Tierra del Vino. El nombre que recibe este municipio viene de la palabra ‘seca’, que deriva de la raíz prerromana sik-, sek- que significa fuente o río. En este lugar se realizaba la seca de los árboles talados, de ahí el término, así como el pino y el hacha que protagonizan la imagen del escudo del pueblo.

 

7. Villasexmir

El origen del nombre de este pueblo situado en la zona de los Montes Torozos, se remonta al siglo XIV. Este municipio de la provincia vallisoletana se llamaba por esas fechas ‘Villa-Sesmir’, la palabra ‘Villa’ y el nombre hispano-germánico ‘sesmirus’. La terminación ‘-mill’ procede de ‘mirus’, que significa 'famoso' o 'célebre'. Aunque este origen no es del todo claro, pues el término esconde otras teorías que apuntan a que podría hacer referencia a ‘La villa de los seis emires’.

 

8. Canillas de Esgueva

A unos 50 kilómetros de la capital castellanoleonesa se encuentra este municipio, que es el penúltimo del Valle del río Esgueva de la provincia de Valladolid. Dos torres de piedra que se pueden contemplar a medida que uno se acerca al municipio son las que caracterizan a este lugar, prueba de lo que allá por el siglo XIII fue un castillo. Destaca también la Iglesia de San Miguel Arcángel, cuya torre data del siglo XVI.

 

9. Rábano

Este pequeño municipio de la comarca de Campo de Peñafiel se encuentra a casi 70 kilómetros de la capital castellanoleonesa. Ubicado en el valle del Duratón, nació como un asentamiento militar del que aún pueden contemplarse restos. Poco se sabe del porqué del nombre de este pueblo, cuyo origen se remonta a los siglos X y XI, aunque existe la posibilidad de que ya existiera como una de las comarcas que se formaron en torno a Peñafiel.

 

10. Urones de Castroponce

El porqué de este nombre nada tiene que ver con los animales, este pueblo no debe su denominación a los hurones y por eso la letra ‘h’ no aparece por ningún lado. Urones viene del antiguo nombre de la localidad: Surones. Se trata de un pueblo ligado a la cultura, prueba de ello es el teatro ‘Corral de Anuncia’, en el que se interpretan todo tipo de actuaciones.