Darío López, de La Molinera: “Somos un espacio autogestionado, no necesitamos a las instituciones"

Miembros de La Molinera durante una rueda de prensa de este último año.

El miembro de La Molinera asegura que están satisfechos con este primer año pero que quieren seguir profundizando.

Hace un año La Molinera desembarcó en el Marqués de la Ensenada con el objetivo de recuperar la actividad en el inmueble que fue abandonado en enero de 2017. La historia de este edificio no es poca, más de 160 años de historia le avalaban para que en 1991 fuese catalogado como Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León.

 

La edificación, que ha sido desde una harinera hasta un hotel de lujo, único en Valladolid con cinco estrellas, ha sobrevivido desde su cierre definitivo, a numerosos actos de vandalismo. En abril de 2018 un incendio produjo una infinidad de daños dentro del edificio, por lo que tras el incidente, el Ayuntamiento de Valladolid decidió cerrar por completo el lugar y tapió las entradas del lugar.

 

Fue entonces cuando La Molinera decidió ocupar el histórico edificio, con la intención de recuperar la vida pública de este espacio. “Los tres primeros meses los dedicamos a la limpieza del sitio”, declara Darío López, miembro del colectivo.

 

La actividad del lugar, a pesar de seguir perteneciendo al dueño del antiguo hotel, nunca se ha visto paralizada por este motivo, y es que el miembro de la organización reivindicativa explica que nunca han tenido “ninguna noticia” acerca del propetario del hotel y que ni mucho menos han recibido “algún tipo de sanción”.

 

El Marqués de la Ensenada se ha convertido desde entonces en un lugar de reunión social donde abundan numerosas actividades y charlas organizadas por el propio grupo de revolucionarios. Así lo confirma el activista, que asegura que se han realizado numerosas “charlas y conciertos” y que se han llegado “a las más de cien actividades” durante el tiempo que llevan allí. A pesar de estar “satisfechos con el resultado”, creen que aún se debe “profundizar más” y que el proyecto aún tiene mucho por mejorar.

 

Más allá del movimiento social esta acción no ha pasado desapercibida para las instituciones, ya que roza el límite de la legalidad. “La última reunión que tuvimos con los grupos municipales fue hace seis meses”, explica Darío López. De la misma manera, el miembro de La Molinera afirma que desde el Ayuntamiento “entienden el proyecto”.

 

También ha querido dejar claro que son un espacio “autogestionado” y que no quieren “depender de las instituciones”.  Para ello, desde la organización, durante este año han llevado a cabo acciones como las de la Caja de la Resistencia. Una iniciativa que consistía en recaudar el máximo número de fondos posibles a través de los conciertos organizados. Este tipo de medidas son las que toman desde el colectivo para no frenar su actividad política y cultural.

 

Un año de recorrido que celebrarán con lo que siempre les ha caracterizado, que es la organización de diferentes actividades para que la gente pueda disfrutar de la vida pública del edificio. “Haremos conciertos, charlas y hasta una visita guiada para que la gente vea el lugar, que les gusta mucho”, afirmó Darío López. La Molinera comenzará  el verano con un primer aniversario con el objetivo de seguir sumando apoyos para este proyecto que busca dar una utilidad pública a los edificios abandonados y en defensa de los más necesitados.