Cúmulo de experiencias positivas en el curso Driver’s Academy RACE Red-Bull para los alumnos del FMC-UCAV Racing

Comenzamos con una breve introducción a modo de conversación mutua entre el monitor y los alumnos. En esta introducción hablamos de los diferentes aspectos negativos que existen dentro de la conducción, como el uso del teléfono móvil o el uso de bebidas alcohólicas, entre otros. Dentro de esta breve charla, pudimos sacar en conclusión diferentes aspectos y actitudes de los diferentes peligros que tenemos al volante día a día, por ejemplo, que debemos hacer a la hora de adelantar un ciclista o la cantidad de distracciones que tenemos cuando conducimos. Quizás para los asistentes a este curso, todo lo que vimos en esta charla fuera demasiado obvio y simple, pero fueron cosas que vinieron bien recordarlas y profundizar sobre ellas para mejorarlas o incluso aprenderlas por primera vez.

 

 

En esa misma sala pudimos comprobar diferentes situaciones referidas a estas peligrosidades que existen a la hora de conducir. Primero, probamos el simulador de vuelco, experiencia que yo personalmente nunca había vivido. A través de ella pudimos ver cómo te sientes cuando el coche gira libremente y no puedes hacer nada para controlarlo. Fue una sensación extraña debido a la impotencia que te da la situación, ya que ves cómo vas girando y no puedes hacer nada para solventarlo, además de observar como tu propia posición en el asiento varía hasta límites inesperados, o incluso como simulamos como influenciaba en el vuelco la presencia de objetos sueltos en el habitáculo. Después, vimos diferentes aspectos más generales y comunes dentro de la conducción, por ejemplo, cómo afecta el uso del teléfono móvil en la conducción a través de un simulador, y como afecta el estado de embriaguez en la conducción.

 

 

En el simulador tuvimos oportunidad de probar lo que causaba el teléfono móvil a la hora de conducir. En mi caso pude demostrar cómo el perder la vista en la carretera para poder atender el teléfono y el dejar de tener una mano sobre el volante eran determinantes para perder los cinco sentidos necesarios a la hora de conducir y poder tener un accidente o cualquier imprevisto grave. Por otro lado, en la zona de percepción sensorial, nos pusimos las gafas de pérdida de visión  por el alcohol, viendo como tus reflejos ante un estímulo externo disminuían y sentías una sensación  de abstracción total de lo que tenías que hacer en ese momento haciéndonos mucho más lentos y más vulnerables ante una situación adversa en la carretera.

 

 

Después fuimos a las pistas de conducción donde realizamos tres simulaciones de situaciones adversas en la vida real. Anterior al paso de coger los coches y realizar las simulaciones, los monitores nos enseñaron como se debe colocar correctamente el asiento del conductor, los espejos, el volante… Además de aprender cómo debíamos realizar giros en la conducción con la técnica de sectorización. Una vez aprendidos estos términos, procedimos a realizar tres simulaciones.

 

 

La primera simulación consistía en la práctica de esta maniobra de sectorización a través de un zig-zag con conos, y la posterior respuesta ante un subviraje en la entrada a una curva. La verdad es que aprendimos muy bien cómo el uso de estas técnicas te ayudan a la hora de realizar correctamente estas maniobras en la vida real.

 

 

La segunda simulación consistía en realizar una frenada de emergencia sobre un pavimento deslizante justo después de tomar una curva. Esta experiencia fue de las más interesantes personalmente, ya que vi como la propia destreza del piloto influía considerablemente en conseguir realizar totalmente esta frenada de emergencia. Como no todos los conductores tienen la misma destreza que otros, pienso que este tipo de cursos se debería impartir a todos los conductores, ya que estas situaciones pueden ocurrir en la realidad y no todo el mundo sabría reaccionar de una manera correcta.

 

 

Por último, realizamos la tercera simulación, que  consistía en esquivar un obstáculo, que por ejemplo se nos presentaba en una autopista, y posteriormente realizar una frenada de emergencia. Aquí especialmente nos dimos cuenta como teníamos que realizar correctamente la maniobra de esquivar este obstáculo, ya que todo el mundo tiraría a reaccionar con el típico ‘’volantazo’’ y no debe de ser así en su totalidad.

 

La experiencia fue muy enriquecedora tanto en la parte práctica como en la parte teórica, sacando unas conclusiones muy positivas de todo lo que aprendimos, además de que este grupo es un apasionado del motor, pudimos sacar rienda suelta a nuestro lado piloto de rally.

 

 

Miguel Ángel Blázquez Puras

3º de Ingeniería Mecánica

Universidad Católica de Ávila