Cuatro años de prisión para atracador que se apoderó de 67.000 euros en Caixabank de Arco de Ladrillo

El Juzgado de lo Penal número 1 de Valladolid ha condenado a un total de cuatro años de prisión al donostiarra Francisco Javier B.D. ('El vasco') como autor del atraco perpetrado el 21 de abril de 2014 en una sucursal de Caixabank del Paseo de Arco de Ladrillo, donde se apoderó de un botín de más de 67.000 euros tras dejar atados de pies y manos al director y la subdirectora de la misma.

 

La juzgadora del caso considera que la prueba practicada en el juicio oral es más que suficiente para hallar al citado individuo autor de un delito de robo con intimidación en establecimiento abierto al público, con la atenuenta de drogadicción y la agravante de reincidencia, y, junto a los cuatro años de cárcel, uno menos de los solicitados por el fiscal, le impone la oblibación de indemnizar a la entidad perjudicada--representada por el letrado Miguel Mambrilla--en más de 67.000 euros, que es el botín que no ha llegado a ser recuperado, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

 

Mejor suerte ha corrido su compañero de banquillo, el riojano José María J.Ch, quien ha quedado absuelto al entender la juez que el reconocimiento fotográfico practicado tan sólo en sede policial, pues no se reiteró posteriormente en el juzgado y tan poco se vio complementado con una rueda de reconocimiento, "no es prueba de cargo suficiente para enervar su presunción de inocencia", de ahí la aplicación a dicho procesado del principio 'in dubio pro reo'.

 

Durante la vista, tanto Francisco Javier B.D. como José María J.Ch. negaron su participación en los hechos y sostuvieron que el día de autos, cuando se perpetró el atracó en la sucursal de Caixabank, sita en el número 72 del Paseo de Arco de Ladrillo de Valladolid, se encontraban en sus domicilios, el primero en Tudela (Navarra) y el segundo en Logroño, donde residían por aquel entonces.

 

No sólo no se reconocieron durante el visionado de las cámaras de seguridad de la sucursal realizado en sala, que reflejan primero la entrada de un varón con gafas de sol y minutos después la de otro hombre con gorra, gafas y una braga, sino también negaron conocerse, algo que, sin embargo, puso en entredicho el tráfico de llamadas de teléfono móvil intercambiadas entre ambos días antes del juicio y con posterioridad y que han sido cotejadas por la policía.

 

AMBOS CON NUMEROSOS ANTECEDENTES

 

La versión exculpatoria de los dos acusados, ampliamente conocidos por la policía por los numerosos antecedentes que acumulan por atracos y robos con intimidación, contrasta en cambio con la declaración del director y la subdirectora de la sucursal, el primero de los cuales identificó a los procesados sin ningún género de duda en los reconocimientos fotográficos y la segunda al cien por cien en el caso de José María J.Ch. y en "un 60 por ciento" en el de Francisco Javier B.D.

 

El entonces director, quien a raíz de recibir varias cartas de 'El vasco' y llamadas teléfonicas de su esposa Caixabank le han trasladado a otra provincia por motivos de seguridad, relató que el día de los hechos se encontraba junto con la subdirectora en la sucursal y que, alrededor de las 13.55 horas, minutos antes de cerrar, entró un varón con gafas de sol que se acercó a su compañera para interesarse por la apertura de una cuenta.

 

El testigo, que, al igual que su compañera, declró protegido por una mampara para evitar en contacto visual con los acusados, recordó que desde el principio notó algo raro porque el supuesto cliente entró "hablando por el móvil y sujetándolo con la mano contraria, de forma que se tapaba toda la cara", de ahí que inicialmente hiciera un gesto a la subdirectora para que "se lo quitara de encima cuanto antes".

 

Mientras el 'cliente', supuestamente el ahora absuelto, insistía en abrir la cuenta hizo su entrada en escena una segunda persona, identificada por la policía y las víctimas como Francisco Javier B.D, quien nada más entrar sacó una pistola de la cazadora al grito de "¡esto es un atraco, quietos!" y "era quien parecía llevar la voz cantante".

 

Ambos empleados fueron llevados a empujones y amenazados por una pistola hasta el despacho del director, donde la subdirectora fue atada de pies y manos con unas bridas y quedó boca abajo bajo la vigilancia del primer atracador, mientras que el hombre armado llevó al subdirector al recinto de la caja fuerte y una vez allí le obligó a activar la apertura--tiene un mecanismo de retardo de unos 15 minutos--que reportó a los dos delincuentes un botín de 67.000 euros, 180 libras y 274 dólares que no han sido aún recuperados.

 

Tras conducir al subdirector nuevamente hasta su despacho, donde permanecía su compañera, los atracadores le redujeron también con unas bridas y huyeron con el dinero de la entidad.

 

CREYERON QUE LA PISTOLA ERA REAL

 

Aunque la pistola utilizada en el atraco no ha sido localizada, las víctimas sostienen que en todo momento creyeron que se trataba de un arma real. De hecho, el subdirector recuerda que fue encañonado con ella a la altura del pecho, a pocos centímetros de distancia, y que incluso el atracador le golpeó con ella en la cabeza, con lo que pensó que era metálica e incluso creyó ver que tenía algo de óxido.

 

Su compañera de sucursal fue más allá y adviertió de que en caso contrario no habría sido tan sumisa. "¡Le aseguro que si yo pienso que era una pistola de juguete hubiera hecho algo, tal y como soy yo!", apuntó la subdirectora, quien, al igual que su jefe, recordó que el principal detalle que le permitió identificar a José María J.Ch. como coautor del atraco fue no sólo su aspecto de toxicómano sino su deteriorada dentadura, algo que la juez no considera concluyente.

 

"Necesitaba un dentista", recordó, mientras que su compañero de entidad fue muy preciso al explicar que "le faltaba buena parte de la dentadura del maxilar superior derecho y el resto de los dientes los tenía muy negros".

 

Por su parte, efectivos de la Policía Nacional que investigaron el atraco explicaron que difundieron los fotogramas de las imágenes de la cámara de seguridad de la entidad, gracias a lo cual compañeros del cuerpo en Logroño y Salamanca identificaron a José María J.Ch, residente en la localidad riojana e implicado en un hecho similar en la capital charra.

 

A partir de él y el cotejo de sus llamadas por el móvil se identificó a Francisco Javier B.D, vecino de Tudela, como supuesto 'compañero de baile' en el atraco perpetrado en Valladolid.