¿Cuáles son las manías más comunes de un jugador de póker?
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¿Cuáles son las manías más comunes de un jugador de póker?

Para llegar a ser un jugador de póker profesional hace falta mucho tiempo de perfeccionamiento, incluso años, para evitar ciertas manías y controlar los nervios del juego. Muchos jugadores, aun siendo experimentados, cuentan con ciertos aspectos que les pueden delatar la estrategia.

Una de las aptitudes más comunes y perjudiciales al jugar al póker es comer. Muchos jugadores se pasan horas sentados delante del ordenador o con la Tablet hasta que terminan las apuestas que tienen pensadas, y si a esto se le une comer bolsas de frituras, es un hábito para nada saludable. La vida sedentaria unida a una dieta poco saludable hace que los jugadores aumenten su peso y pongan en riesgo su vida. Y es que, somos lo que comemos también en el póker online, por este motivo, llevando una dieta más sana, el juego mejorará, ya que los jugadores estarán más en forma, no solo físicamente, sino psicológicamente también.

 

No obstante, la pasión por la cocina de un jugador de póker no tiene por qué ser siempre mala. De hecho, hay muchos jugadores que, tras perder una apuesta, se destensan y tranquilizan preparando platos ya que es otro de sus hobbies. En este caso, mezclar póker y comida está totalmente justificado y recomendado sin ser una manía.

 

Pero, ¿qué ocurre en las salas virtuales de póker o en los casinos físicos? Las manías de los jugadores son muy comunes cuando enfrentan una partida con otros rivales enfrente. Muchos relatan sus propias extravagancias y se comparan con otras personas que hacen exactamente lo mismo. Una de estas manías es la de tener siempre una ficha en la mano con la que jugar hasta que pasa la ronda. ¿Te suena? Posiblemente tú también lo hagas.

 

Y aunque no puede estar demasiado considerado como una manía ya que es algo que pocos no hacen, colocar las fichas como si fueran edificios – una encima de otra – y clasificarlas por su valor también es algo extravagante.

 

Otra manía que tiene más que ver con los rivales alrededor del jugador en cuestión es cuando el croupier reparte las cartas. Muchas personas deciden esperar hasta que tienen las dos cartas para verlas, en vez de cogerlas de una en una y mirarlas sin importar; sin embargo, cuando una carta se queda a medio camino, lo mejor es no acercarle la carta al otro jugador. La razón es que este se puede enfadar ya que cada uno tiene sus propias cartas y es una manía bastante común que haya jugadores que solo quieren tocar ellos sus cartas y sus fichas. Hay jugadores que lo achacan al “mal fario”, es decir, a la superstición.

 

Por último, en las salas virtuales de póker es más complicado tener manías más allá de la mencionada en relación con la comida. Sin embargo, ya sea en casinos físicos, así como en salas de póker ilegales, a través de estas manías en nuestros rivales, podremos detectar cuándo están más nerviosos e interpretar sus reacciones para hacernos una idea de la mano que poseen en ese momento de la partida. Se hace necesario aceptar estas extravagancias como una parte más del juego, pues todos, quien más, quien menos, tenemos manías.