¿Cuál es la calefacción más barata sin instalación?

Te damos unos consejos sobre las diferentes posibilidades que tienes para calentar tu casa.

Mantener el hogar con una temperatura agradable es uno de los requisitos fundamentales para tener un nivel de vida aceptable. Hay varias soluciones de sistemas de calefacción para el invierno que no necesitan instalación. De entre ellos, las estufas de gas son las más económicas.

 

Cuando se trata del hogar, conseguir el mejor estado de confort posible para sus habitantes es uno de los objetivos fundamentales. Pero, siempre hay que ajustarse a un presupuesto, en ocasiones no demasiado alto. En el caso de la calefacción, lo mejor para ahorrar dinero es optar por sistemas que no necesiten de instalación. En este sentido, ya desde el primer momento resultan mucho más económicos.

 

Una vez que se ha decidido que se quiere optar por un sistema de calefacción sin instalación, queda elegir cuál es el más conveniente. En este artículo se va a hablar de las estufas de gas, los radiadores de aceite y los calefactores de aire, tres  de los sistemas más populares y eficaces que no necesitan llevar ningún tipo de instalación para que sean funcionales, respondiendo en primer lugar qué calefacción es más barata.

 

¿Qué calefacción es más barata?

Posiblemente, esta sea la pregunta que más se repite en las cabezas de las familias que quieren instalar el sistema de calefacción más barata sin instalación. La respuesta es bien sencilla, la calefacción más barata es, sin lugar a dudas, las que provienen de las estufas de gas, ya que el mercado del gas butano utilizado en las bombonas de este tipo de calefacción suele mantenerse en precios muy asequibles, con incrementos moderados y bastante estables.

 

Las ventajas de utilizar este tipo de gas devienen de su alto poder calorífico, especialmente recomendable para hogares con bajo consumo que lo hace muy rentable, medidas más respetuosas con el medio ambiente, así como la facilidad para obtenerlo de forma doméstica, ya que lo sirven directamente en los hogares. Factores, todos ellos, que inciden en el ahorro.

 

Estufas de gas

Las estufas de gas están consideradas como la mejor opción dentro de los sistemas de calefacción que no necesitan instalación. La principal razón es su alto rendimiento, su capacidad para calentar grandes estancias y a muy bajo coste. Las estufas de gas para uso doméstico son muy económicas, pues el precio de la bombona de butano actualmente es bastante bajo.

 

Por otra parte la eficiencia de las actuales estufas de gas se debe a que cuentan con los últimos avances tecnológicos en materia de aprovechamiento del combustible. Además, resultan muy versátiles, pues ofrecen la posibilidad de colocarlas en cualquier estancia sin necesidad de que haya una toma de corriente.

 

Esta es una de las comparativas más recientesy completas que se pueden encontrar en internet. En ella, los profesionales que llevan a cabo la comparativa, no solo analizan cada producto, sino que los prueban y así lo muestran en su canal de YouTube.

 

En muchas viviendas, recurrir a una estufa de gas butano es la clave para aportar el calor extra que se necesita durante el invierno. Su funcionamiento es sencillo, mediante la quema del gas de una bombona regulado por una válvula, junto con el aire. Se trata un sistema económico que produce más calor que las estufas eléctricas.

 

En relación a la seguridad, que siempre ha despertado alguna reticencia en los consumidores, cabe destacar que las estufas de gas actuales no tienen nada que ver con las de hace unos años. Los avances tecnológicos no solo se han puesto a servicio de la eficiencia de estos aparatos, sino que, sobre todo, se han volcado en convertirlos en sistemas de calefacción totalmente seguros.

 

Hay estudios recientes en los que varios expertosafirman que las estufas de gas son seguras, y es que, en este sentido, las marcas han dotado a los diferentes modelos de numerosos sistemas encargados de analizar el aire ambiental con el objetivo de detectar cualquier anomalía y cortar el suministro de gas de forma inmediata.

 

Radiadores de aceite

Los radiadores de aceite pueden parecer a priori una buena opción para calentar los hogares, cómodos de mover y limpios. El principal problema es cuando llega la factura de la luz, que no suelen ser demasiado baratas.  

 

Un radiador de aceite es un aparato que va conectado a la corriente eléctrica mediante enchufe y desprende calor a través de un proceso que implica el calentamiento de un fluido térmico dentro del calentador una vez que se ha encendido. Sus principales inconvenientes son su alto consumo y su falta de eficacia a la hora de calentar espacios grandes. En este sentido, las estufas de gas son mucho más eficientes y económicas

 

Calefactores de aire

Los calefactores de aire son otro de los sistemas de calefacción sin instalación más habituales que se encuentran en los hogares, pero su consumo energético eléctrico también es muy elevado. En comparación con lo que se invierte en butano en las estufas de gas, requiere de un gasto superior y, además, tampoco cuentan con la suficiente capacidad para calentar grandes estancias.

 

Se trata de un aparato pequeño, fácil de mover de un lugar a otro, que aporta aire caliente continuo mediante un radiador que genera una fuente de calor y un ventilador. Solo es válido para espacios pequeños y el calor solo suele ser percibido en aquella zona a la que se redirige el aire, sin crear confort global en el ambiente.

 

¿Cuál sistema de calefacción sin instalación comprar?

Aunque es una decisión personal y cada consumidor tendrá que hacer su propio balance entre las ventajas e inconvenientes que presenta cada aparato, si atendemos al consumo, el coste y la eficiencia, sin dudar a dudas las estufas de gas son, en la actualidad, la mejor opción.

 

Con los avances tecnológicos actuales, se han convertido en aparatos de bajo consumo totalmente seguros para ser usados a nivel doméstico en los hogares. A estas características de la propia estufa, hay que sumarle que el coste del gas butano en la actualidad se mantiene en precios muy reducidos en comparación con su eficacia.