Cristina González de Castro. Fotógrafa

La crítica cultural de Ágreda en Tribuna de Valladolid.

Para Cristina la fotografía es una tarea de desvelamiento, un proceso de búsqueda que va de la intuición al centro de la conciencia, del negro a la revelación de la imagen y lo que significa. De la mirada consciente brota en último término su sentido. Un proceso donde el que mira, el espectador retiene un instante que al fin y a la postre le acaba perteneciendo.

 

Las fotografías de Cristina García de Castro en el Centro Cívico José Luis Mosquera son una forma de literatura. Son una forma de consuelo y de poesía al mismo tiempo. Reflejan el misterio que existe en la vida. Y en la vida hay amor y odio, luz y tinieblas que luchan por imponerse heroicamente muchas a veces a nuestro pesar.

 

Dicen que la belleza nace siempre de un encuentro y que tiene que surgir una mirada para captarla. Cristina la belleza nos la muestra en blanco y negro con un empeño digno de encomio porque quiere plasmar todo en un instante. Me recuerdan su fotografía a ciertos kaikus. Los kaikus se forman con palabras, pero Cristina los intenta formar con el espacio vacío y el lenguaje ontológico de la naturaleza.

 

Cuando llevas más de cinco minutos mirando las fotografías te llevas una sorpresa que pocas veces sucede cuando visitas una exposición de “los consagrados. El asombro, en este caso se alía con la felicidad, por un razonamiento puramente mental. Porque la forma más simple de belleza es la interacción en el espacio y en el tiempo. Y la forma más inmediata de conseguirlo es con una máquina de fotos.

 

Las fotos de Cristina son un modo de asomarse a otros sitios, situaciones y estado de ánimo que antes o después tiene que pasar un ser humano. Pero hay que salvar las circunstancias, si las salvo, como decía Ortega y Gasset, me salvo yo. Y salvados están.

 

Lo mejor que puede decirse de esta exposición es que sugiere interrogantes que nos hacemos habitualmente. Porque hace tiempo que el ser humano se ha dado cuenta que las respuestas equivocadas vienen generalmente formuladas por no saber formular las preguntas pertinentes.

 

La fotografía de Cristina es una ventana para mirar lo que nos rodea a nuestra manera, para saber que todo es ambiguo. La ambigüedad es la riqueza de la vida y la riqueza de la fotografía. De pronto, dice Cristina me entran unas ganas locas de coger la máquina de fotos y salir ahí fuera. Hay cosas que satisfacen por sí mismas.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: