Crimen y telón

¿Cómo no estar de acuerdo en que la vida es mucho más amplia que la posibilidad de representarla? El actor, cuando sube al escenario, consigue atraparla a través de la diversión, el gozo y el humor. Eso, con esa capacidad de reírse de todo, también de sí mismo. Es lo que más me gusta de esta obra.

FICHA TECNICA. Valladolid. Teatro Calderón. Crimen y Telón. Compañía Ron Lalá. Dirección: Yayo Cáceres. Dirección literaria: Álvaro Tato. Dirección musical: Miguel Magdalena. Iluminación: Miguel A. Camacho. Sonido: Eduardo Gandulfo. Vestuario: Tatiana de Sarabia. Elenco: Juan Cañas, Iñigo Echevarría, Miguel Magdalena, Daniel Rovalher y Álvaro Tato.

 

Ron Lalá sabe preparar el menú adecuado para cada ocasión. El público sabe, -tiene memoria- que el plato que esta noche se sirve a la mesa es bueno. Sabe, que es un producto de calidad, que lleva mucho trabajo, ese es el misterio. Lleva una vida de trabajo a sus espaldas. Esta compañía consigue de manera natural que las historias y los personajes lleguen al espectador y aprendan a desprenderse de cualquier –como diría Luis María Anson- esparadrapo ideológico y reconocer el mérito allí donde se produce. Y a Ron Lalá le sobra.

 

La mayoría de las historias que cuentan llegan al espectador produciéndose ese instante especial. ¿Qué es un actor hoy?, le han preguntado a Josep Maria Flotats. Respuesta: Puede ser muchas cosas, pero un actor con ética es un artista, un creador, un poeta, al menos es el vehículo del poeta. En ese sentido, creo que somos sacerdotes laicos al servicio del pensamiento. El público del Calderón estaba dispuesto, desde el minuto, a recibir y los actores se habían preparado durante meses o quizás años para dar y demostrar el talento que hoy presentan al público que abarrota el teatro. Hay que decirlo bien alto: Valladolid vive un gran momento teatral, en el que el talento sobra. Y sobre todo, tiene apoyo, infraestructura y verdadera convicción de que el teatro es cultura, espíritu y entretenimiento.

 

Decía el artista Sol LeWitt que puesto que el arte es un vehículo para transmitir ideas por medio de una forma, la reproducción de esa forma solo refuerza el concepto. Es la idea la que se reproduce. A lo que iba. Por lo tanto, si el teatro se entiende, esta obra, sí, esa es la manera de poseerla y disfrutarla.

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