Cortos y sin atravesar fronteras, así serán los viajes de los vallisoletanos en agosto

Playa de la Concha en San Sebastián. Foto: EP

Según algunas agencias de viajes de Valladolid, así serán las escapadas durante este mes debido tanto a las restricciones como al miedo hacia el coronavirus

Al mes de agosto no le ha sentado nada bien la pandemia. El gran elegido por muchos para disfrutar de las vacaciones bajo el sol en el propio país o más allá de las fronteras, ha perdido su esencia con los problemas y la incertidumbre que ha dejado el coronavirus en su paso y por España. Los vallisoletanos, conscientes de ello, han preferido quedarse en casa, viajar por el territorio español por su cuenta o hacer pequeñas escapadas de no más de tres días.

 

Esto es lo que cuentan algunas de las agencias de viajes de la ciudad, que lejos de acercarse si quiera a la actividad propia del resto de veranos, están sobreviviendo como pueden a los meses que eran tiempo atrás y por excelencia, los elegidos por los turistas para salir de la rutina del hogar en los días de vacaciones.

 

ESCASO, NACIONAL Y DE PLAYA

 

¿Qué previsiones de viajes hay en agosto? Juan Carlos Lorenzo, de Namaste viajes, responde cristalino: “Cero, directamente”. Aunque la agencia vallisoletana ha podido cambiar a Canarias alguno de sus viajes de novios pensados para países lejanos, pero la actividad es prácticamente inexistente. Su empresa suele gestionar aventuras más allá de los límites del territorio nacional y esto ha supuesto un verdadero problema: “Los viajes fuera de España están a la espera, no se sabe cuándo se van a abrir las fronteras de Ecuador, Vietnam, Birmania, etc., y otros países como Nepal, que tienen previsto abrir pronto los aeropuertos, no conocen las condiciones de entrada”.

 

Concepción Redondo, de Viajes Sermarolid, coincide en la cifra vacía que describe agosto, otro cero casi perfecto. Esta agencia también dedicaba su oferta prácticamente completa a viajes fuera del país, sin embargo “han tenido que retomar España”. Tan solo podrán llevar a cabo algún viaje a islas u hoteles de la costa. “Nos han preguntado mucho por campo”, Sermarolid organiza una actividad de senderismo que han podido sacar adelante.

 

Algo más de suerte han tenido agencias dedicadas al turismo nacional, como es el caso de Delia viajes: “Dentro de lo que cabe nosotros nos estamos salvando un poco porque nos dedicamos más a grupos, organizamos viajes y vendemos plaza a plaza, porque lo que son particulares, irse ellos por su cuenta tanto dentro como fuera de España, no hay nada”, comenta Sofía Sanz, de dicha agencia.

 

A pesar de poder cubrir gastos con estas pequeñas excursiones, Sofía señala que el beneficio es inexistente. “La gente tiene miedo al virus”, por esto, la agencia vallisoletana solo realiza escapadas al norte de “uno, dos o tres días como muchísimo”, pues si ocurre algo la vuelta es rápida y segura.

 

Escaso, nacional y de playa, así es el turismo que han elegido los vallisoletanos este mes de agosto sumido en la pandemia. “Playa y en el norte”, concreta Sofía, cuya empresa normalmente se movía también por otros lugares como Gandía, Benidorm o zonas de Portugal, entre otros.

 

UN FUTURO TAMBIÉN NEGRO

 

En Sermarolid han podido aplazar un pequeño porcentaje de lo reservado para el momento y la incertidumbre amenaza con acabar también con ello. “Ahora mismo con las previsiones que tenemos una vista al futuro muy mala, porque no sabemos si vamos a poder vender viajes de septiembre, octubre, noviembre, no sabemos qué va a pasar en adelante”, cuenta Concepción.

 

Juan Carlos y sus compañeros, algunos aún en ERTE, tienen cerrada la oficina, atienden a los clientes por internet, vía email y con cita previa. Se plantean cerrar el local “hasta que esto se recupere”, pero continuar el negocio para sobrellevar los gastos. “Es todo muy incierto, no sabes cuántos meses van a ser, no hay referencias y no se puede hacer un planteamiento”.

 

¿La situación dista mucho de la de años anteriores? Evidentemente los tres protagonistas de estas líneas coinciden en que no hay comparación. “Ni siquiera comparada con hace tres o cuatro años, que a lo mejor estaba peor la cosa, ha sido uno de los peores años desde que llevamos aquí”, concluye Sofía.

 

Todos están a la espera de lo que ocurra de aquí a una fecha también indefinida, gestionando cancelaciones y aplazamientos que ninguno sabe si podrán convertirse en los verdaderos viajes o tendrán que quedarse una vez más en el banquillo. Mientras, los ciudadanos intentan disfrutar del verano sin alejarse mucho de sus residencias, apostando, un poco por obligación, por las oportunidades que ofrece la propia tierra española.

Comentarios

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: