Controles en las estaciones de Valladolid en el primer día del cierre de Castilla y León
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Controles en las estaciones de Valladolid en el primer día del cierre de Castilla y León

La provincia cuenta con la particularidad de ser la única sin salidas hacia otras comunidades autónomas por carretera, de manera que los controles se centran sobre todo en la estación de tren

Castilla y León ya vive su primera jornada de cierre perimetral desde este viernes. No cualquiera puede entrar o salir de la Comunidad ya que la nueva medida solo permite que se haga por razones justificadas, y de que ello se cumpla se encargan distintas unidades policiales repartidas por puntos clave del territorio, como las principales carreteras o las estaciones de autobuses y trenes, como las de la capital vallisoletana.

 

En la Estación de Campo Grande, en Valladolid, los viajeros se han enfrentado a uno de los primeros controles de la jornada. La Unidad de Intervención Policial ha comenzado a las 14.00 horas, justo cuando entraba en vigor el cierre que se extiende hasta el 9 de noviembre. La vigilancia en uno de los lugares clave, ya que la estación ve pasar a cientos de viajeros y trabajadores a diario. Y es que la provincia cuenta con la particularidad de ser la única sin salidas hacia otras comunidades autónomas por carretera.

 

Precisamente, dos Alvias salían sobre esa hora dirección Madrid, que también está cerrada, aunque solo durante este puente de Los Santos. Muchos son los usuarios que en la normalidad se dirigen a esta Comunidad, ya sea para acudir a sus puestos de trabajo, por motivos personales o de ocio, y, desde este viernes, necesitan hacerlo con una causa justificada, como pueden ser el retorno al lugar de residencia habitual, la asistencia a personas dependientes, trámites inaplazables o la asistencia a centros sanitarios o educativos, entre otros.

 

El operativo especial de vigilancia también se ha desplegado en Valladolid en la estación de autobuses de Puente Colgante, muy concurrida especialmente a medio día y desde donde salen conexiones a distintas ciudades de España y a los municipios de la provincia. A diferencia de la estación de tren, a partir de las dos no hubo presencia policial al no haber buses que salieran fuera de la Comunidad.

 

La misma escena se ha repetido en distintas estaciones de buses y trenes de toda Castilla y León, teniendo especial importancia las de Valladolid, que suele tener más movimiento.

 

CARRETERAS

Asimismo, la Guardia Civil de Tráfico, en colaboración con la Benemérita de territorios limítrofes ha repartido efectivos de vigilancia en todas las autovías, ejes principales y carreteras nacionales. En este caso, Valladolid ha sido la única provincia que no ha contado con esta vigilancia en sus carreteras ya que no es una provincia limitrofe con otras comunidades.

 

En concreto, en Castilla y León se han repartido 70 controles con el  objetivo de asegurar que no se produce el tránsito fuera de los casos exceptuados, como puede ser atravesar el territorio  si el origen y destino del viaje es fuera del mismo. Los  puntos de vigilancia han estado compuesto por entre ocho y diez agentes, excepto en carreteras convencionales, con dos efectivos.

 

Estos mismos controles se desplazan también a carreteras secundarias para avisar a todos los conductores posibles sobre la nueva medida permitida por el estado de alarma recientemente decretado.

 

Esta restricción para la reducción de la movilidad, que se une al toque de queda entre las 22.00 y 6.00 horas, o la limitación de reuniones a un máximo de seis personas, es necesaria para "evitar la propagación del virus", según se señaló en su publicación en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl).

 

De la eficiacia de todas estas medidas y la evolución del virus en los siguientes días, teniendo en cuenta los casos, la incidencia y la presión hospitalaria, dependerá que se pase de un confinamiento perimetral a uno domiciliario. Por el momento, los expertos recomiendan esta medida más dura a la Junta de Castilla y León, que ya ha pedido una herramienta jurídica que permitiese su aplicación. 

Un agente de Policía en la estación de tren de Valladolid, en el momento de confirmarse el cierre de la Comunidad. JUAN POSTIGO

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