Condenan a un vecino de Íscar a cinco años de prisión por abusos sexuales sobre una niña de 6 años

El condenado realizó tocamientos en varias ocasiones a la menor con el pretexto de jugar con la "peseta"

El juego con la "peseta" llevará a un vecino de Íscar (Valladolid), M.J.J, a cumplir cinco años de prisión por delito continuado de abusos sexuales sobre una niña de 6 años a la que, con el pretexto de dicho divertimento, realizó tocamientos en sus genitales en el mes de abril de 2015.

 

El fallo de la Sección Segunda de lo Penal de la Audiencia de Valladolid, al que tuvo acceso Europa Press en fuentes jurídicas, es prácticamente idéntico--tan sólo seis meses inferior--a la condena solicitada por las acusaciones pública y particular, esta última ejercida por la letrada Isabel Palomino, de Negotia, de forma que junto con los cinco años de cárcel impuestos el procesado no podrá aproximarse a menos de 500 metros de la víctima ni comunicar con ella por espacio de seis años.

 

Además, en concepto de responsabilidad civil, el condenado, que ya ha anunciado su intención de recurrir al Supremo, habrá de indemnizar al representante legal de la menor con 5.000 euros por los daños morales causados.

 

La sentencia considera probado que el procesado mantenía una buena relación con la familia de su víctima, ya que eran vecinos del mismo edificio sito en la villa de Íscar, hasta el punto de que en el contexto de esta relación de confianza la niña comenzó a bajar prácticamente todos los días al domicilio de M.J.J, donde pasaba bastante tiempo y hacía los deberes, en ocasiones ayudada por el acusado.

 

Los hechos objeto de la presente causa se circunscriben al mes de abril de 2015 cuando la niña contaba con 6 años y él 67, ya que con motivo de la hospitalización de la madre de la víctima, ésta se quedó unos días a cargo de sus vecinos, que la llevaban al colegio y la recogían.

 

Así, en fechas no precisadas de dicho mes el acusado, durante la estancia de la pequeña en su casa a solas con ella, la convenció para jugar al juego que llamaba "de la peseta", denominación con la que se refería al órgano genital femenino y que consistía en despojarse de las prendas interiores y tocarse los órganos sexuales.

 

De esta manera, y con ese pretexto, el acusado comenzó a realizar tocamientos a la citada menor en sus genitales con ánimo lascivo, tocamientos que tuvieron lugar en varias ocasiones, al menos una en el aseo y otra en el salón de dicha casa, hasta que la niña confesó los hechos a una profesora y ésta se lo comunicó a los padres, quienes, además de la oportuna denuncia, recurrieron a los servicios de la Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos de Valladolid (Adavasymt).

 

CREDIBILIDAD DE LA VÍCTIMA

 

Durante el juicio, M.J.J. negó haber realizado tocamientos a la niña y aseguró no tener explicación respecto de la versión de ésta, mientras que la víctima ratificó los hechos en una declaración "rodeada por otros elementos probatorios, también de significación incriminatoria, que la complementan y sirven para corroborar su verosimilitud y credibilidad", señala el tribunal.

 

"Se trata de una declaración prestada con las debidas garantías en el plenario, apreciando la Sala que la menor era una niña despierta, se expresaba con suficiente claridad y dio la impresión de que estaba relatando con sinceridad hechos realmente vividos por ella, sin advertir datos de que tuviera distorsiones en la percepción de la realidad".

 

Para cimentar su condena, el tribunal califica de "singular importancia" el testimonio aportado en el juicio por la profesora a la que la pequeña, de forma espontánea, contó lo ocurrido el 27 de abril de 2015, cuando se le acercó y le dijo al oído que su vecino jugaba con su "peseta" y le mandaba jugar con la de él.

 

También confiere el tribunal notoria relevancia al informe pericial de la psicóloga de la Clínica Forense, quien se ratificó en el dictamen emitido sobre la credibilidad del testimonio de la menor, de ahí la sentencia condenatoria dictada contra el procesado.