Concierto Año nuevo

En el concierto de año nuevo se halla, condesado, lo mejor de la música clásica: método, verdad, estética, toda una lógica, y toda una ética, toda una forma de hacer música, sobre todo. Sentado en mi sillón Stressless, disfruto del concierto, y reaparece el idealismo teñido de entusiasmo por lo bueno, bello y justo que me espera en este 2018.

Escribe Luis Rosales en su obra Cervantes y la libertad, vol. 2 de Obras completas que el secreto del heroísmo quijotesco estriba “en el descubrimiento del valor de la vida y la renovación de la esperanza original, sin rendirse al desánimo ni ceder ante la doble tentación de considerar lo ideal como ilusivo y a lo real como suficiente”. ¿Será, quizás porque la literatura y la música constituyen los pilares para transportar el secreto de lo auténticamente memorable , jamás contabilizado en el estricto relato de los hechos?

 

El público que espera el concierto de Año nuevo como agua de mayo es retribuido generosamente por su préstamo de atención con toda la paleta cromática de todos los estados anímicos imaginables. Porque este concierto crea dependencia. Sencillamente estás esperando que comience enero para tomarte tu ración de espiritualidad: música de la buena, y no te imaginas un comienzo de año de otra manera: ¡Detente, instante, eres tan hermoso!, exclamó Fausto, pero no se detiene, y es precisamente esa fugacidad lo que le da brillo.

 

La música y las flores. Todas las flores brillan en la Sala Wiener Musikverein de Viena, especialmente los narcisos amarillos (la flor que más gusta a los austriacos), pero también los claveles, las rosas, los lirios, crisantemos, girasoles, gerberas y bocas de dragón que muestran su fragilidad, su fuerza y permite darte cuenta que su belleza se impone a pesar de todo. A las flores hay que mirarlas, observarlas con detenimiento y ensimismarse con su belleza. Josep Pla decía que las rosas para ser perfectas solo tenían que ser comestibles.

 

Preparen sus agendas, porque el invierno musical viene bueno. Llega los días 11 y 12 de enero, -Sala Sinfónica del Centro Cultural Miguel Delibes-, la exquisita pianista Maria Joao Pires interpretando el Concierto para piano nº 5 de Beethoven. Compositores e intérpretes que han contribuido tanto a nuestra formación -como escribe Ruiz Mantilla- sin la cual no lograríamos imaginarnos a nosotros mismos. Feliz año 2018.

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