¿Cómo mantener la casa fresca ahora que llega el calor?

Durante los próximos días parece que la previsión meteorológica refleja una estabilidad atmosférica y unas temperaturas altas en casi toda la geografía española. Esto nos recuerda indudablemente que el verano está a la vuelta de la esquina, y que los días calurosos (e incluso insoportables) amenazan al interior de nuestra vivienda.

Una de las soluciones más económicas, ahora que llega el calor, es instalar estores enrollables en las ventanas de casa. Una propuesta cada vez más recurrente por su versatilidad, ahorro y variedad de diseños y materiales disponibles.

 

Diferencia entre elegir un estor o una cortina tradicional

 

“Cortina de una sola pieza, que se recoge verticalmente”, así es como define la RAE la palabra estor, por lo que ya de entrada vemos que es algo así como una modalidad distinta de cortina.

 

Nos permite no solo aportar sombra al interior de nuestra vivienda y reducir la cantidad de luz y calor que entra en la misma, si no también servir como elemento decorativo en la habitación en la que se instala.

 

Para elegir entre una cortina tradicional o un estor, debemos tener en cuenta (entre otras cosas) el modo de apertura de la ventana. Es decir, si la ventana es de tipo corredero o se abre hacia fuera, el estor es ideal. Si se abre hacia dentro, quizás será mejor optar por una cortina, aunque ambas opciones pueden funcionar.

 

También hay que tener en cuenta que los estores suelen ser bastante más económicos que las cortinas por la cantidad de tela o por los materiales utilizados para su fabricación.

 

¿Qué ventajas tienen los estores enrollables?

 

Los estores baratos son una realidad tangible cuando llegamos al sector de los estores enrollables. Son una manera sencilla y rápida de darle un toque decorativo al hogar, a la par que se regula la cantidad de luz y calor que se busca que penetre en su interior.

 

Los estores enrollables son también un tipo de cortina, pero presentan la particularidad de que se enrollan y desenrollan sobre sí mismos de forma vertical. La principal ventaja es que ahorran espacio en la instalación, además de ser más versátiles que una cortina. Es decir, pueden colocarse en algunas ventanas en las que no tiene cabida una cortina tradicional.

 

La demanda de estores baratos puede tener que ver con el material en el que están fabricados. Materiales que filtran más o menos luz, que son más adecuados para unas habitaciones u otras, o que son más o menos resistentes.

Diferentes materiales, un mismo cometido

 

Los principales materiales utilizados para fabricar estores son el algodón, el poliéster, el lino y el PVC.

 

Si nos referimos a los estores enrollables de algodón y poliéster, es fundamental tener en cuenta que son los más resistentes, por lo que tienen cabida en cualquier rincón de casa: desde el baño o la cocina (aquí son muy recurrentes por la facilidad de lavado que ofrecen), al salón o el dormitorio. Se pueden encontrar diseños de todo tipo: desde lisos, a estampados, con imágenes tipo fotográficas…

 

Pero si quieres un material más acogedor para zonas más íntimas como el dormitorio o el salón, puedes recurrir al lino. Es más delicado que el algodón o el poliéster, pero también más agradable a la vista y al tacto.

 

Por último, aunque poco recurrentes, son los estores enrollables de PVC. Unos estores baratos que no se suelen usar mucho más allá de habitaciones que denominaríamos como “secundarias”. Estas podrían ser el cuarto de la plancha, el garaje, el trastero… Aunque son increíblemente resistentes, no son los más bonitos en su diseño, por eso son ideales para estas zonas menos “visibles” de la vivienda.

 

En función de estos materiales, se filtrará más o menos la cantidad de luz y calor que pasa al interior. Además, existe la posibilidad de elegir directamente entre estores translúcidos, opacos, estores tipo “sun free” o estores de noche y día para regular en detalle la cantidad de luz que se quiere en cada momento de la jornada.

 

Versatilidad y diseño de cara a este verano que cada vez está más cerca y del que la mayoría busca “librarse” al menos cuando llega a casa.