¿Cómo funcionarán las piscinas comunitarias de Valladolid a partir de la fase 2?

Piscina en una urbanización de Parquesol, en Valladolid. CÉSAR R. CABRILLO

Estas podrán abrir desde el próximo lunes, 8 de junio, si bien parece bastante complicado que puedan hacerlo en base a los requisitos sanitarios del Gobierno. Te lo explicamos

Ya está aquí el verano, el calor de junio... y la necesidad de echarse al agua para refrescarse ante el reciente incremente de temperaturas. Pero, atención. Sobra decir a estas alturas que el coronavirus modificará totalmente los hábitos de piscinas y playas de todo el país a partir de la fase 2, momento en el que podrán entrar en actividad diferentes espacios como la Playa de Moreras o todas las piscinas municipales y comunitarias.

 

Valladolid estará en esta siguiente etapa a partir de este lunes, 8 de junio, y son precisamente estos lugares comunitarios los que más quebraderos de cabeza están dando. ¿Cuáles serán los requisitos para poder bañarse? En urbanizaciones, parcelas y lugares de uso común hay ya marcadas unas normas muy claras para evitar la propagación de la COVID19.

 

Empecemos por el principio, con la medida probablemente más obvia marcada por el Ministerio de Sanidad; la distancia de seguridad. Si usted se encuentra en una de estas piscina comunitarias deberá mantener siempre una separación de dos metros con el usuario más cercano. Algo que quizá faciliten las siguientes propuestas. Tan solo un 30% de aforo y con organización para poder hacer uso de la piscina por medio de cita previa y con turnos por horarios.

 

Suena tan particular que el Consejo General de Colegios de Administradores de Fincas (CGAFE), voz autorizada al respecto, ya ha hecho visible que la mayoría de piscinas comunitarias no podrán abrir porque "las comunidades de propietarios no disponen de recursos o herramientas para cumplir todas las obligaciones impuestas". Por no hablar de las cuestiones de espacio con dos metros entre cada persona. Hágase ya a la idea; es relativamente fácil que su piscina no abra este verano.

 

Y no terminan ahí las contrariedades, según denuncia CGAFE. Al no estar todavía autorizadas las reuniones de las comunidades de propietarios es muy complicada la organización a día de hoy. El BOE recoge en este sentido que habría que contar con señales que indiquen la separación de dos metros, la desinfección constante de elementos como pomos o manillares y los baños deberán estar dotados de jabón o geles hidroalcohólicos sin que se pueda hacer uso de las duchas de los vestuarios ni de las fuentes de agua.

 

Al final estará en la mano de cada comunidad de vecinos el informarse, organizarse y decidir si los costes económicos y logísticos merecen la pena para terminar abriendo las pertinentes piscinas. ¿Habrá consenso en Valladolid? Quizá debería empezar a hablar ya con su vecino.