¿Cómo afectan las redes sociales a nuestra salud mental? Así lo ven en el Colegio de Psicólogos de Castilla y León
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¿Cómo afectan las redes sociales a nuestra salud mental? Así lo ven en el Colegio de Psicólogos de Castilla y León

Dos jóvenes consultan su móvil. TRIBUNA

David Cortejoso, experto en problemas asociados a las tecnologías, expone todos los riesgos negativos que tiene Internet, sobre todo en los más jóvenes

 

Es normal en la sociedad actual el tender a demonizar las redes sociales, el resto de las TIC e Internet en general. Vivimos en una etapa en la que otorgamos un exceso de horas a estas herramientas y esto provoca un aumento de problemas por su uso. Las redes sociales tienen connotaciones negativas que influyen no solo a nivel mental sino también a nivel de conducta, de emociones y comportamientos habituales. Esta tendencia es aún mayor en la gente joven, incluso adolescentes y menores, porque es algo que están utilizando a diario.

 

David Cortejoso, psicólogo especialista en problemas con las nuevas tecnologías del Colegio Oficial de Psicología de Castilla y León, asegura que uno de los principales problemas con el uso de las redes sociales, sobre todo en los más jóvenes, pero también en muchos adultos, es el tema de la autoestima. 

 

Los adolescentes están basando hoy en día el desarrollo de su autoestima, que es una cuestión vital para su personalidad, sus emociones y su vida en general, en la aceptación, en el número de seguidores, de “me gusta” y de visualizaciones. Es decir, están construyendo esa autoestima en algo externo a ellos y que no pueden controlar. “Las redes sociales o Internet son prácticamente como una montaña rusa en la que hoy estás arriba, mañana estás abajo y todo el efecto que puede tener, a nivel emocional y en su propia salud mental, puede ser devastador y, a veces, con resultados muy negativos”, aseguraba David Cortejoso. 

 

Hay dos conceptos que a veces se confunden porque son muy similares: la nomofobia y FOMO. La nomofomia viene de la expresión inglesa “no-mobile-phone phobia”, es decir, la fobia a “estar sin mi móvil”. Se descubrió en una investigación en Reino Unido con más de dos mil personas que, cuando no disponían de su móvil, se les acababa la batería o no tenían cobertura, empezaban a tener una serie de sensaciones y de síntomas psicofisiológicos como nerviosismo, intranquilidad, taquicardias, hiperventilación o sudoración, provocados precisamente por no tener ese aparato. 

 

El FOMO, en cambio, es un concepto similar a la nomofobia, pero no está referido al dispositivo. Son unas siglas que significan en inglés “fear of missing out”, es decir, el miedo a “quedarse fuera”. En momentos en los que no tienen su móvil o este no tiene batería o cobertura, no pueden entrar en sus redes sociales, en sus círculos o en sus servicios, y esto les provoca angustia porque tienen la sensación de que se están perdiendo cosas. 

 

Hay muchas y muy diversas redes sociales. Depende de la intención que tengamos, de las aficiones o de los intereses de cada uno, utilizaremos una u otra. Hay redes sociales que tienen una serie de peligros a mayores, como son las redes o servicios que se utilizan para quedar o hablar con gente desconocida. El psicólogo Cortejoso añade que eso le suma una serie de peligros como es el grooming y la posibilidad de que haya gente que quiera extorsionarles u obtener de ellos material comprometido, erótico o pornográfico. 

 

SNAPCHAT Y TIKTOK

Snapchat es una red social que está produciendo problemas, según David Cortejoso. También TikTok, que ahora está de muy moda entre la población juvenil, tiene contenidos que a veces no son aptos. La utilización que se hace de este tipo de redes sociales y la hipersexualización de la infancia y de la adolescencia son algunos de los riesgos. “Yo no calificaría a ninguna red social que sea peor que otra, todas tienen sus riesgos. Depende de la población que lo use, de los intereses o del uso que se le dé”, aclara el especialista. 

 

También hay muchos adultos que utilizan mal las redes sociales y que tienen sus repercusiones, aunque es mayor en menores. “Para mí hay mayor porcentaje de afecciones o problemas en la vida, en la salud mental, en las emociones o comportamientos de los menoressimplemente por el mero hecho de la etapa que están atravesando”, destacaba David Cortejoso. “La adolescencia es una etapa de orientación al riesgo, de no pensar a veces en las consecuencias, de estar descubriendo el interés por el sexo, de tener las hormonas y sus intereses por las nubes”.

 

La adolescencia, además, es una etapa en la que los menores empiezan a querer buscar su hueco, a distanciarse de los padres, a buscar su independencia y su autonomía. David Cortejoso incide en que “lo que se sube a Internet es imborrable”. A veces se utilizan las redes sociales sin medir las consecuencias, no pensando que aquello que van a hacer o publicar muy probablemente va a estar en internet para siempre. 

 

Algo que ha influido mucho en el uso de las nuevas tecnologías es la pandemia, no solo por parte de los menores, sino también de los adultos. “Estamos pasando a un abuso. Muchas veces es nuestra vía de escape para toda esa angustia que nos provoca esta situación de miedo e incertidumbre”. Pero no solo lo utilizamos como vía de escape. “Muchos menores lo están utilizando para poder relacionarse entre ellos porque estar encerrados en casa con los padres también les afecta y a veces es la única vía de comunicación que tienen con todos sus iguales”, aclaraba Cortejoso. 

 

Un problema muy importante relacionado con las redes sociales es el tema del acoso. Se trata de un asunto en el que muchos psicólogos y psicólogas del Colegio de Psicología como Cortejoso están formándose desde hace tiempo viendo que es algo que va en aumento. “A veces están trasladando conductas, que antes desarrollaban de forma presencial o cara a cara, a un escenario como es Internet y las redes sociales”.

 

En las redes sociales cada vez se implementan más medidas para detectar el acoso, pero es una práctica que va en aumento. Muchos compañeros del Colegio de Psicología y muchas identidades con campañas de prevención e intervención intentan trabajar sobre ello. “Es uno de los principales lastres que tenemos en la actualidad, sobre todo, entre menores y las nuevas tecnologías”, asegura el psicólogo. 

 

Uno de los principales problemas que puede tener este canal es que a veces se pierden detalles que son importantes para el entendimiento entre las personas. Se pierden los matices de la presencialidad que, por mucho que intenten las redes sociales, no pueden aportar. Cuando se produce un aumento en el uso de las redes sociales, de las TIC y de los dispositivos en general, aumenta la probabilidad de que se produzcan problemas, riesgos y de los efectos sobre la salud emocional, no solo de los menores, sino de cualquier persona. 

 

Pero las redes sociales también tienen aspectos positivos. “Nos pueden servir para estar comunicados, para estar informados, tener ratos de ocio, conocer a personas nuevas o compartir nuestro día a día, sentimientos y emociones con aquellas personas que, por la situación en la que estamos, no podemos tener un contacto más directo”, enumera Cortejoso. Son un buen instrumento para la comunicación, ocio, información, etcétera.

 

Según el psicólogo experto en problemas con las tecnologías, basar la autoestima y el bienestar emocional en algo externo a cada persona y en algo que es un “sube y baja” como son las redes sociales tiene grandes riesgos y sobre todo en la etapa de la adolescencia, que es una etapa en la que se están construyendo como personas y que puede llevar a problemas de angustia, ansiedad, depresión y otras cuestiones más dramáticas que “estamos viendo, por desgracia, en las noticias cada dos por tres”, concluye David Cortejoso.

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