¿Cómo afecta la tasa de reposición a la contratación municipal en Valladolid?

Los sindicatos de Policía de Valladolid, reunidos en el Ayuntamiento.

Antonio Gato, concejal de Hacienda en el Ayuntamiento, y Martínez Bermejo, líder de la oposición, analizan para TRIBUNA las consecuencias que tiene para una entidad local el control a la renovación del empleo público establecido por el Gobierno central desde hace casi diez años.

Seguramente hayas oído hablar de ello. Tasa de reposición, techo de gasto, o deuda pública son algunos de los conceptos económicos que la crisis ha 'añadido' a nuestro diccionario casi de una manera coloquial. Es posible que, en muchas ocasiones, como justificante de que no se contrate más personal en la Administración o no se realice alguna inversión en la ciudad. Y te habrás preguntado... ¿hasta qué punto será cierto que las medidas del Gobierno central limitan la maniobrabilidad del Ayuntamiento? ¿Serán excusas, o será verdad?

 

Para aportar luz hablamos con Antonio Gato, concejal de Hacienda en el Ayuntamiento de Valladolid, el encargado de hacer que las cuentas cuadren. Y también con José Antonio Martínez Bermejo, líder de la oposición desde las filas del PP municipal. El primero, licenciado en Económicas y Empresariales. El segundo, en Derecho. Ambos por la Universidad de Valladolid.

 

En esencia, la tasa de reposición significa la limitación de jubilados que se puede reponer cada año en las entidades públicas. Se hace mediante un porcentaje que, al inicio, en 2008, era de cero: no se pudo contratar ningún empleado público. Con el paso de los años esos porcentajes han ido aumentando paulatinamente según colectivos (las fuerzas de seguridad fueron los primeros en recuperar y este año el índice de reposición es del cien por cien; otros aún no han alcanzado esa cifra). Cada año "los Presupuestos Generales del Estado establecen los porcentajes y para qué colectivos" indica Gato.

 

"Cuando Zapatero reconoce la crisis se empiezan a tomar medidas y empiezan las limitaciones de oferta de empleo público. Cuando entra el PP se hablaba de si España tenía que ser o no intervenida por Europa, al final no fue necesario pero Europa presentó un plan de ajustes económicos importantes y hubo por lo menos dos años donde el índice de reposición fue de cero" rememora Martínez Bermejo, quien apunta que "después de unos años se aceptó el diez por ciento, luego el cincuenta para el ámbito de la sanidad, y según ha ido mejorando la economía el índice pasa a ser del cien por cien en temas sanitarios, educación y seguridad, aunque en el resto se mantiene un porcentaje".

 

El Ayuntamiento, como corporación municipal, no tiene capacidad de contratación en materia de sanidad ni educación (regulado por la Junta, en Castilla y León) aunque sí en seguridad, como son Policía y Bomberos. Otros puestos que pueden ofertar desde el Ayuntamiento son los relacionados con la limpieza y jardines, y personal administrativo, por mencionar algunos de los más destacados de la lista.

 

¿EN QUÉ SITUACIÓN SE ENCUENTRA EL AYUNTAMIENTO DE VALLADOLID?

 

Según explica Gato, la tasa de reposición ha llevado a que "entre 2008 y 2016 se han jubilado 500 empleados públicos y solo se han repuesto una parte muy pequeñita, 100 plazas". "Cuando llegamos nos encontramos carencias de personal muy grandes, plantillas con cantidad de vacantes enormes y que tenían el mismo volumen de trabajo que antes" analiza el responsable de Hacienda en una ciudad que, aunque ha perdido un poco de población durante estos ocho años, se mantiene por encima de los 300.000 habitantes.

 

Hace unos días el alcalde de Valladolid anunció una oferta pública de empleo municipal de 50 plazas ("la más grande de la última década", según anunció). Aunque "tenemos en cuenta que el año pasado se han jubilado 90 personas" apunta Gato, quien recuerda que "en 2016 hemos sacado 33 plazas de empleo público, con 13 bomberos y el resto repartido entre varios colectivos, personal que se ha incorporado en 2017". 

 

Para cubrir las carencias, el Ayuntamiento de Valladolid ha optado por otra vía, la del contrato temporal. "Hemos optado por esta opción que tiene más margen legal mientras no se salten determinados límites de masa salarial. Llevamos 100 contratos -que coincide que son 100 personas ya que ninguna ha repetido contrato- con una duración media de seis meses" pero aún así matiza que "tenemos problemas en colectivos como Policía y Bomberos donde no se puede recurrir a estas contrataciones, solo pueden entrar por la vía de la oposición".

 

¿Y cómo se articulan esas contrataciones temporales para cubrir puestos públicos? Antonio Gato lo explica: "Para cada puesto hacemos una petición al ECYL, que nos envía un mínimo de tres currículos por puesto. Y luego el Ayuntamiento tiene órganos de selección para elegir entre ellos. Fundamentalmente cubren el servicio de limpieza, jardinería y otras necesidades".

 

CONTROVERSIA EN LA AGILIDAD PARA REFORZAR ÁREAS

 

Con la posibilidad de contratar a más empleados públicos capada, se ha debatido sobre la posibilidad de reforzar determinadas áreas en momentos de necesidad. Martínez Bermejo puntualiza su crítica al equipo de gobierno en este sentido: "Por razón coyuntural un Ayuntamiento puede reforzar un área con profesionales de otra cuando sea necesario. La sensación que tengo es que no se ha acudido a estos movimientos horizontales. Es verdad que en determinados momentos los recursos humanos no han sido suficientes para la carga de trabajo, pero también es verdad que el Ayuntamiento no ha estado ágil en designar funciones para solucionar cuellos de botella".

 

Sobre esta posibilidad Gato defiende que "la ley en teoría permite estos cambios pero son procesos muy complejos que en la práctica on de muy difícil aplicación". El concejal profundiza: "Los funcionarios tienen asignada un área de trabajo, por concurso, y no pueden cambiar. Luego hay resistencia a esos cambios por parte de los trabajadores, y con los que están en situaciones provisionales nos encontramos la resistencia de sus departamentos, porque también los necesitan. Para mover a una persona cuyo puesto de trabajo lo ha adquirido por concurso necesita mucha justificación, porque la ley así lo exige". 

 

Antonio Gato contraataca al asegurar que "en 2016 hemos hecho un concurso de traslado, pero el Ayuntamiento llevaba 20 años sin sacar uno de estos" aunque Bermejo asegura que "el anterior equipo de gobierno municipal aprobó en su momento unas instrucciones de contratación para garantizar la transparencia y que los procesos cumplieran todos los requisitos".

 

¿QUÉ MEDIDAS SE VAN A TOMAR EN EL FUTURO PRÓXIMO?

 

En este 2017 el Gobierno central de Rajoy, en concreto la rama de Hacienda liderada por Cristobal Montoro, anunció una 'histórica oferta de empleo público': más de 20.000 plazas para entidades locales. Pero Gato desconfía de ello, y explica su recelo: "Anunciaron a bombo y platillo una oferta pública excepcional, que tiene dos componentes. La convocatoria ordinaria, que no cambia gran cosa, solo sube alguna tasa de reposición en algunos colectivos. Y la extraordinaria, de estabilización, que no aporta nuevos efectivos sino que consolida en el empleo a quienes tenían situaciones no estables como interinos o contratos temporales. Pero afecta solo a unos colectivos, como educación, sanidad y seguridad". 

 

Por lo que, en esta convocatoria extraordinaria, no se incluyen, según Gato, los servicios de limpieza (de lo más demandado por los ciudadanos).

 

Con una edad media cercana a los 50 años, y una plantilla en torno a 2.700 personas, "el Ayuntamiento de Valladolid necesita mucho personal" reclama el concejal quien afirma que "todas las áreas nos piden gente, pero especialmente hay colectivos como el de Policía que se reivindica todos los años". Y adelanta que el Consistorio va a implantar "contratos relevos" que consisten en que personas que están en condiciones de jubilarse parcialmente compartan parte de su jornada con una persona nueva.

 

Se trata de buscar herramientas que permitan al consistorio algo de flexibilidad dentro del cumplimiento del techo de gasto. Una medida cuyo final se desconoce y que, en las conclusiones, hace coincidir a Gato y a Bermejo. "Hay un tapón de 8 años" critica el concejal; "Hay que hacer que el índice de reposición sea un poco más alto" pide el líder de la oposición. La pelota, en el tejado de Montoro.

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