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Comienza el boicot ciudadano a El Salvador: los tanatorios de Valladolid incrementan su trabajo hasta un 60 por ciento

Imagen de las instalaciones del tanatorio de Las Contiendas.

Nevasa confirma que incluso han tenido que realizar el traslado de algún cuerpo desde el tanatorio El Salvador hasta el de las Contiendas

El ‘Caso Ataúdes’, que ha irrumpido con fuerza en la agenda informativa de la última semana, también está teniendo su respuesta en el resto de tanatorios de Valladolid, en forma de incremento hasta en un 60 por ciento su actividad. El cambiazo que los responsables del tanatorio de El Salvador pergeñaban para quemar féretros de más baja calidad a los adquiridos por la familia, por lo que se les acusa de estafa continuada, ha tenido un efecto en los otros dos tanatorios que operan en la capital.

 

Tanatorio San José ha confirmado en un escueto comunicado que “ha experimentado un aumento en la demanda de servicios funerarios en sus instalaciones de la zona”. “La compañía está comprometida con las familias de Valladolid y desde la funeraria La Soledad está ofreciendo soluciones a todas aquellas que lo necesiten”.

 

Más explícito es el director de NEVASA, José Luis Burgos, quien afirma que el aumento es notable. “Aún sin disponer de una estadística concreta, a bote pronto podemos decir que hemos experimentado una aumento de la demanda de hasta un 60 por ciento”. Burgos dice que aunque “no preguntamos a la gente los motivos por el que eligen nuestras instalaciones, a raíz de lo acontecido en los últimos días: blanco y en botella”.

 

Dice el director de la funeraria municipal NEVASA que incluso han tenido que hacer algún traslado desde el tanatorio El Salvador a sus instalaciones. “Algunos familiares alertados por lo publicado en los medios de comunicación, nos han llamado para que nos encargáramos de traer el cuerpo para velarlo, porque preferían cambiar de tanatorio y traerlo hasta Las Contiendas”.

 

José Luis Burgos, respetando la presunción de inocencia y “hasta que un juez confirme los hechos”, explica que “estas actuaciones falsarias, saltándose nuestros códigos deontológicos, si de verdad se han producido así no pueden calificarse de otra forma que como una auténtica canallada”. “Son momentos muy duros para las familias, cuando pierdes a un ser querido estás en una situación de tristeza y debilidad y no hay derecho a que se utilice este dolor. Es como si alguien se encuentra desorientado en la calle y se utiliza esta situación para robarle la cartera”, comenta gráficamente José Luis Burgos.

 

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