Clint Eastwood

El tiempo se acaba. CE cumplió noventa el pasado día 31 de mayo. Ya no hay tiempo para lo superfluo… lo innecesario. ¿Qué es lo importante? ¿Qué historia merece la pena ser contada? A Clint Eastwood le gustaría que el cine siguiera siendo lo que ha sido siempre, un rito en grupo o en solitario  que provoque ese cosquilleo que te invadía cuando entrabas en el Cine Vistarama.  ¿Te acuerdas, mi amor?

 

A Clint Eastwood lo que más le gusta es dirigir,  en esto se parece a uno de sus maestros,  John Huston que dirigió su última película en sillas de ruedas y con oxígeno. Porque hacer una película siempre ha sido un desafío. Las películas de CE, cualquiera de ellas: El Gran Torino, Mula, Million Dollar Baby, El Jinete Pálido, Cartas de Iwo Jima, etc., trasmiten mensajes  críticos sobre los desajustes del presente: el abuso de poder, la corrupción, la degeneración de la democracia, la propaganda ideológica, el racismo, etcétera, etcétera, etcétera.

 

A CE el cine le define y le redime a partes iguales. Él sabe que es muy importante, y lo está demostrando, llegar vivo hasta el final, no morirse en vida que es el  espectáculo más triste que puede dar un ser humano, perder las  ilusiones, convertirse en un mineral. Ha dicho  en una entrevista que espera que la muerte llegue como una especie de accidente…

 

Clint Eastwood ha tenido siempre un talento innato para interpretar y para dirigir.  Ha tenido buenos maestros como Sergio Leone que le han ensañado que el esfuerzo requiere de convicción y pasión que siempre te tiene que acompañar.  Y otra cosa importante. La necesidad de ser auténtico con uno mismo. Hacer cine para compartir con los demás y luego cada uno desde su sillón, o su butaca lo interprete de manera diferente, esa es la grandeza del arte, la grandeza del conocimiento.

 

Cada película del maestro, cuentan   que sus rodajes no se oye una mosca y no le gusta repetir toma, buscan lo más difícil: que sus historias y personajes permanezcan en nuestra memoria y si es posible que reporten placer y un poco de inquietud. Me gusta de las películas de CE el silencio. Ese silencio que sirve de soporte a las palabras, a la acción.  El silencio y el compromiso. Estamos obligados como espectadores a reencontrar un cierto compromiso ético con el tiempo que nos ha tacado vivir. Esa es la marca de la casa.